¡TERRIBLE!

domingo, 21 de agosto de 2016

El peluquín mágico


 El peluquín mágico podría aparecer en cualquier lugar


 El peluquín mágico


A pesar de ser la institución más respetada y conocida del gran Mandril, es también la más temida. No tiene historia, carece de un  pasado mítico. El misterio lo rodea. Una fuerza imparable y sin control le transporta de un lado a otro de la ciudad. Aliado con el azar  y la probabilidad, en cualquier momento podría encontrarse ante usted, arrastrándole a una encrucijada.

Ya está. Ha sucedido. He esperado toda mi vida este momento, y lo he temido. Sabía que más tarde o temprano ocurriría, que no podría evadirme a este encuentro con el azar; que el peluquín mágico se encontraría conmigo. Da igual el lugar. Podría haber sido en un banco en la calle, en el metro, junto a mi almohada, al despertar, en el baño del bar, la biblioteca, o en cualquier otro sitio, pero ha se presentado ante mí, como esperándome, en el asiento de al lado del autobús; mirándome con esos enormes ojos asombrados -si es que los peluquines tienen ojos-. Me observa queriendo decir algo.

"Úsame", parece querer decirme. Pero  lo que en realidad desea el peluquín, es mi cabeza. Me pregunto cómo ejercerá su magia conmigo. Dicen que una vez puesto sobre la cabeza se inaguran paradigmáticos cambios en uno mismo: crecer un centímetro. Un centímetro que significa superar el umbral que separa el ser bajito y practicamente invisible, a convertirse en un hombre maduro e interesante, por ejemplo. Un centímetro que alterará para siempre el curso de mi existencia.

Un solo centímetro puede alterar el curso de la existencia



Puesto sobre la cabeza se iniciará una deriva vital fuera de control. Uno cambia con la peluca. No solo uno se siente diferente, sino que también queda oculto tras el peluquín. Se convierte en mera apariencia, y suceden magias: la realidad a tu alrededor cambia. Igual que un hombre que se disfraza de andrajos y enseguida se le cierran las puertas o es detenido por la policía, o como esos hombres y mujeres, que una vez envueltos en los ropajes de sus trabajos,  trasforman el tono y el acento de su voz. Si visten de curas, hablarán como curas. Si visten de polis o de trabajadores de la construcción, hablarán como policías o trabajadores de la construcción. El mayor riesgo al poner el peluquín mágico sobre mi cabeza, es que podría perderla.

Sostengo el peluquín mágico entre mis manos, mientras trato de tomar una decisión. Si ponérmelo o no ponérmelo sobre mi cabeza.



 Dejar de ser yo, perder mi identidad, ser otro. Tales son los riesgos del peluquín mágico sobre la cabeza.  Sostengo el peluquín mágico entre mis manos. Lo observo. Es cierto que si decidiera ponérmelo, podrían abrirse nuevas puertas. Me pregunto quién encontró este peluquín antes que yo, cuántos millones de personas mantuvieron el peluquín entre sus manos, ante esta misma encrucijada,
en este tomar la decisión de morir un poco y nacer de nuevo. Y en esto me pregunto, qué hace el peluquín olvidado en el autobús. Sostengo el peluquín entre mis manos. Lo observo. Me pregunto si alguien, alguna vez,  se lo puso sobre su cabeza.




martes, 16 de agosto de 2016

Cómo reformar los cumpleaños


Algo extraño está pasando con los cumpleaños. Desde que cumplí 48 tacos, he estado pensando en ello, en busca de una solución universal, y creo que la he encontrado.


 Mi  proyecto de reforma sobre el cumpleaños 

Lo bueno de ser una persona cualquiera, es que cualquiera podría ser una persona como yo, incluso  yo mismo podría ser como cualquier otro. Esto me permite conocer al Otro por dentro sin la necesidad de la  disección. Tan solo basta con conocerme a mí mismo, si es que esto fuera posible, para poder conocerle a usted. De esta manera sé lo que año tras año le afecta, porque todo lo que a usted le afecte, me afecta a  mí. Cada año surge una cuestión que nos afecta a todos, a cualquier edad, y que a nadie deja indiferente: el cumpleaños. Incluye alegría y melancolía simultáneamente. Cuando dejamos de cumplir años la cosa se ha complicado fatalmente y ya es demasiado tarde. Me es posible conocer cómo se siente la gente cuando cumple años, bien porque yo también soy gente, bien porque yo también cumplo años.

Sé como te sientes




Cumplir cuarenta y ocho años, por ejemplo

Cada cumpleaños es un suceso especial, solo pasa una vez en la vida. Puedo conocer gracias a los cumpleaños cuan poco especial es la existencia. Mi caso es paradigmático. Cumplí cuarenta y ocho años el día 19 de julio en el trabajo,  fregando platos a 50ºC. En el exterior debía hacer más calor todavía. Cuando llegué a casa a las once de la noche, seguí trabajando, aunque ahora por placer,  dibujando chistes, también a 50ºC, hasta las tres de la madrugada. Este no es el concepto que tenemos todos sobre el cumpleaños. No hubo asomo de celebración.  Ante este suceso tengo que preguntarme, ¿qué está pasando?

El día de mi cumpleaños lo pasé trabajando, fregando platos, cargando pesos. Me pregunto cómo la sociedad celebra mi persona. Todo indica que doy igual. Creo que una sociedad que ha destruido el sentido de la celebración, tiene mala pinta. Aunque me hago una idea de cómo acabará.


Cada día diecinueve millones de personas cumplen años en gran Mandril y no ocurre nada. A nadie le importa. Salvo a algún familiar o ex-amante, al resto le resulta indiferente. No hay signos en las calles de que algo ha sucedido.  Ni siquiera los propios afectados hacen pública su condición. Los cumpleaños son algo individual. Celebrar individualmente el cumpleaños genera una inconmensurable tristeza. Las fiestas siempre son colectivas.

 (Antes de continuar quisiera recordar que el gran Mandril es la ciudad sin límites, siete mil millones de personas la habitan, y se extiende por la totalidad del planeta)

Estoy a favor de la tradición republicana. Dos mil quinientos años demuestran que ha superado la prueba del algodón. La durabilidad, por algún motivo, parece importante. En este sentido la tradición católica inventó algo interesante, pero que fue cayendo en desgracia con el advenimiento del neoliberalismo: la invención de "El Santo". Una celebración parecida al cumpleaños, pero colectiva. Uno podía haber nacido el día del santo o recibir el nombre del santo a pesar de haber nacido cualquier otro día del año, y entonces, se hacía una celebración conjunta. Mientras actualmente todo el mundo es incapaz de recordar todas las fechas de cumpleaños, los católicos sabían cuando celebrar los santos más significativos. Usted podía felicitar a un desconocido con tan solo saber su nombre.


Este es el verdadero espíritu de este tiempo



Este es el espíritu de nuestro tiempo; el del yo sobre todas las cosas. Se celebra el día en el que nacimos, el nuestro, en exclusiva. Se celebra tan privadamente que está privado de celebración. Así que cuando llega el día del cumpleaños no hay nada que celebrar. Lo que son las cosas, antes los cumpleaños se celebraban porque estábamos vivos, y era motivo de fiesta. Ahora los cumpleaños no se celebran entre otros motivos porque lo que indican no es otra cosa que nos encontramos más cerca de la muerte. Esto tiene que cambiar. Tengo algunas propuestas:

Tengo propuestas para revitalizar el cumpleaños, pero para ello hay que acabar con algunas cosas sin sentido, como el propio nacimiento. A los astrólogos les importa mucho el nacimiento y la hora en que sucedió, ya sea a través de una cesárea o a través de una vagina, y no nos piden la hora que salimos por la puerta del hospital, por ejemplo. Olvidan que una gran parte de los nacimientos son provocados. Es cierto que el nacimiento tiene algo simbólico: es el día en el que entramos al mundo, pero se olvidan de que ya estábamos en el mundo antes de nacer. Cuando más gente pide auxilio a los astrólogos es cuando menos hacen falta. Resumiendo, yo nací un día, pero pude haber nacido otro. Mi tesis tratará de explicar que celebrar oficialmente los años un día diferente al del nacimiento podría albergar grandes alegrías y fiestas al conjunto de la humanidad.

La astrología ha encontrado un fuerte competidor, en cuanto a leer el futuro, en el análisis crítico. Para saber su futuro, el analista crítico, se pregunta cuantos recursos quedan disponibles en el planeta, quién se los ha apropiado, a qué clase social pertenece usted, si se están liquidando las conquistas sociales, y si la economía neoliberal está fuera de control y si se ha introducido en las instituciones.


Nacer otro día. O mejor; cumplir años otro día.

Qué importa que yo naciera el 19 de julio, si es que oficialmente todo el mundo cree que nací el 1 de agosto. Propongo transformar los cumpleaños individuales en cumpleaños colectivos, en celebraciones de carácter mundial. Propongo agrupar todos los cumpleaños del planeta en tan solo seis días, aunque también podrían ser doce, y declararlos festivos. Actualmente es paradógico lo imposible que resulta celebrar el cumpleaños el mismo día que uno lo cumple. Lo solemos celebrar antes o después, en un festivo, para poder encontrarnos con amigos o familia, pero resulta muy complicado quedar con todos el mismo día, bien porque están ocupados, están trabajando, viven lejos, se encuentran demasiado cansados o están muertos. Lamentablemente cada día hay menos festivos en los se que puede descansar o encontrarse, cosas del libre mercado. Propongo recuperar los festivos,  esto es, los días para festejar. En el esquema siguiente, dibujado con boli bic azul, se detalla como organizar los cumpleaños en el gran Mandril. Aclarar que lo importante es el concepto, no las fechas:

Le prevengo que si usted decide hacer alguna que otra propuesta de reforma, le recomiendo que los diagramas que apoyen el texto estén escritos con letras de molde, a ordenador, nunca a mano. Si es que usted quiere cierto aval de las masas o las élites intelectuales.


 A partir de la nueva reforma sobre los cumpleaños, si usted nació el 15 de mayo, la fecha de cumpleaños se trasladará al 1 de junio. En su documento de identidad como en el registro civil se indicará tanto la fecha de nacimiento como la fecha del cumpleaños, aunque lo realmente importante para la sociedad será el día del cumpleaños, no la del nacimiento. Así, cuando tenga que rellenar un impreso, o adjuntar un currículum para un imposible trabajo futuro, le preguntarán por su fecha de cumpleaños, no el día que nació usted.

 ¿Acaso no será hermoso que tras su reforma le pregunten desde la administración central por su cumpleaños?


En una ciudad de siete mil millones de personas, como el gran Mandril, mil ciento cincuenta millones de personas cumplirán años el mismo día que usted. Ese día será feriado. Es probable que muchos padres inteligentes pongan de nombre a sus hijos la fecha del cumpleaños. Veremos mucha gente llamada Abril o Junio, por ejemplo, que nos indicarán cuando es el día de su cumple, pudiendo recibir muestras de afecto por doquier y  ser felicitados por desconocidos. Las posibilidades de que la ciudad se engalane el día de su cumpleaños son muchas. Desde ese momento su cumpleaños sí que será un día especial, en cuanto a fiesta y alegría, no como el cumpleaños actual; individual y melancólico. Ese día un sexto de la población mundial celebrará el cumpleaños junto a usted. Mientras los cumpleaños actuales son excluyentes, los cumpleaños que propongo son inclusivos, dando pie al hermanamiento internacional. Quizá usted quiera volver a celebrar su cumpleaños en la extrañeza de lo individual; adelante. A partir de la implementación de mi reforma sobre el cumpleaños, usted ya no podrá evadirse fácilmente de él; su cumpleaños le perseguirá por todo el mundo, aunque trate de huir a la aldea más remota del planeta, su cumpleaños le alcanzará, ¿o acaso su existencia no es motivo para celebrarla mundialmente?

 Su cumpleaños, el de usted,  será motivo de celebración mundial, o no será.






viernes, 15 de julio de 2016

¿Por qué odio a los gatos?




 Muchas veces se confunde el amor con el odio. Espero que este curso avanzado de filosofía gatuna resuelva algunos incognitas sobre lo oscuro del amor.

¿Por qué odio a los gato?

Tener un gato, en el plano ideal, es como un bucólico paseo por el bosque, pero en la realidad es otra cosa: es un monstruo horripilante.  Antes de continuar con mi exposición, es conveniente aclarar que no odio a los gatos, sino al concepto. Lo cierto es que de ninguna manera odio a los gatos, sino que los amo, por eso mismo, porque los amo, los quiero lejos de mí.

Entra un gatito al piso donde vivo para pasar sus vacaciones conmigo. Su dueño, se ha ido a la playa.


El gato y las soledades

Hay que pagar un precio horroroso para que la soledad sea más soportable. Lo diré claramente: para soportar la soledad hay que arrastrar a otro ser a la misma. Pero ese precio no lo paga uno mismo, a no ser que tenga una conciencia y una sensibilidad elevada de la realidad, sino que lo paga el otro.
Hay gente que tiene gatos para no sentirse solo, otros pareja, otros hijos. Otros las tres cosas. La soledad tiene una paradójica singularidad; se combate creando más más soledades. Es expansiva. Dos seres que de vez en cuando se sentían solos a tiempo parcial, se juntan y ahora se sienten solos a tiempo completo.



 Yo creo que no es un gato. No hace las cosas que deberían hacer los gatos. Se está desintegrando ante mis ojos.

Estamos creando fantasmas

Alguien se compra un gato para dejar de estar solo, y acaba empujando al gato a la soledad. Un gato encerrado en un piso, dando vueltas aquí y allá, dormitando, sin nada que hacer, sin nada que cazar, sin nada que amar, sin nada que leer. Ni tan siquiera puede ver una película. Eso no es un gato, ya no lo es; eso es un fantasma.



Nadie quiere hacerse cargo de la realidad

Nadie quiere hacerse cargo de la realidad ni de las palabras. Preferimos que se nos denomine como cuidadores, compañeros. No nos gusta vernos como dueños. Quién posee un gato es un dueño, por mucho que nos moleste la palabra. La relación es de dueño y siervo,  en cuanto que nos sirve. Nos sirve para nuestro regocijo, para soportarnos a nosotros mismos y a nuestra soledad, a nuestro aburrimiento. Tenemos ganas de dar amor, por eso al final servimos al gato, le obligamos a recibir amor. Nos sigue sirviendo. Trabaja para nosotros, aunque el gato ni siquiera lo sepa.

Nunca jugamos. Nunca conversamos.


Quince minutos para jugar con el gato

Son quince los minutos al día los que dedicamos a jugar o a conversar con nuestra pareja, a veces menos. A veces ocurre que llevamos años sin conversar. Son quince minutos los que dedicamos a jugar con el gato. Es tarea obligada para sentir que somos humanos, que somos aptos para dar afectos, que todavía no nos hemos convertido en insignificantes seres de piedra. Quince minutos al día para soportar al gato. Lo que no sabemos es si el gato nos soporta a nosotros.

Las alergias se expanden

No es tanto que cada vez haya más alérgicos a los gatos, lo que ocurre es  que cada vez hay más gente que tiene gatos. Esto amplía el territorio de lo alérgeno. Un espacio vedado para 1.400 millones de personas en el mundo, el 20% de la población mundial.  Cada vez hay más solitarios con necesidad de gato, y por tanto, cada vez hay más gente sensibilizada a la alergia de gato. Esto supone miles de millones de metros cuadrados inaccesibles a los alérgicos. Queríamos hacer un solo mundo, sin fronteras, y ahora las fronteras se encuentran por doquier.

Cuando un gato entra a casa, los amantes alérgicos escapan por la ventana.


Lo dije antes; la soledad crea soledades

Los gatos separan a los amantes alérgicos. Entra un gato a casa para estar menos solo, y automáticamente, se reduce el número de amigos, de amantes, de visitas. La vida se hace más aburrida, se comparten menos experiencias. Los que tienen gatos, ya no pueden amar a los alérgicos, los alérgicos ya no pueden amar a los que tienen gatos. La soledad se expande. Entra un gato a casa para sentirnos menos solos, y los amantes alérgicos escapan por la ventana.










miércoles, 29 de junio de 2016

Efectos del gas liberalismo en la realidad




Para que ustedes se hagan una idea de las características de este gas que emana de los objetos, imaginen que llevan puestas unas gafas monocromas que nos impiden ver de una forma completa la realidad.

 Un gas que emana de los objetos


Trato de recordar. Percibo que las cosas, entonces, eran mucho más claras.  Ahora es como si tintinearan. Una neblina las envuelve. Así es difícil saber como son las cosas realmente.

Un gas emana de los objetos.  Esto no es algo nuevo, pero sí que es un signo característico de nuestra época. Antes, el gas que despedían los objetos era más suave, menos denso. No es que huela mal, pero es tan intenso, que oculta el verdadero olor de las cosas. 

 En Bolivia, en tiempos de Hugo Banzer. El agua se tornó gaseosa. Impidiendo a los indígenas usar el agua de lluvia.

No es que se estén descomponiendo, no es un problema de putrefacción. En mi opinión es que se están convirtiendo en otra cosa. El paso de sólido a gaseoso. Como si las cosas dejaran de pertenecernos, de ser. He ido a beber agua y se me ha sublimado entre las manos. He visto colegios y hospitales trasformándose en gas.  


 Según el innombrable, en cuanto se mercantilizan las relaciones humanas, las personas comienzan a oler a cosa.


Tengo la sensación, a veces,  de escuchar un estertor.  Un llanto.  Pero el gas que lo envuelve todo, es tan denso que me impide oírlo claramente, tocarlo. No puedo verlo. El gas es como un velo, ¿qué está ocurriendo tras él? Mucho me temo que es inflamable. A veces creo ver entre la bruma un fulgor, como un fogonazo, muy breve.

Me pregunto que será de mí tras respirar durante tanto tiempo este gas.

Miro mis manos. De cada uno de mis poros brota este vapor. Apenas puedo respirar, y sin embargo, sin saber muy por qué, en vez de abrir las ventanas las cierro.

Miro mis manos. Cada uno de mi poros, se está transformando en gas.



miércoles, 15 de junio de 2016

El hombre que no tenía cara


 "Tan solo duro un instante la visión, y ya me faltaba el aire"

Paseando ayer, durante un instante, me sentí sobrecogido. Tan solo duro un momento la visión, y ya me faltaba el aire. Aquel hombre hombre no tenía cara. Traté de seguirle con la mirada, pero desapareció inmediatamente entre la gente.

El hombre que no tenía cara

Traté de olvidarle. Hice esfuerzos. Durante algún tiempo su imagen se me aparecía en cualquier momento. ¿Era real, verdad?, me he preguntado algunas veces. Escapo de su visión yendo a exposiciones, a conciertos, saliendo con mujeres.

"Una mujer observa un cuadro que siempre había pasado inadvertido para mí"



En uno de los grandes museos del gran Mandril donde se almacenan trozos del pasado, hay un cuadro. Retales de un mundo que quizá jamás ha existido. Una mujer observa una pintura que había pasado siempre inadvertida para mí. Es el cuadro de un autor desconocido.  Quiero aproximarme, pero confieso que el acercamiento se me hace siempre complicado. Hay un radio, un espacio alrededor de ella, donde me inquieto. Pueden ser uno, dos, tres, cuatro, cinco metros,  donde ella es el centro, y dentro del cual  me atasco. Es imposible fluir libremente. Quiero decirla algo, improvisar. De repente ocurren muchas cosas en mi cabeza, pero cuando abro la boca es como si no tuviera ninguna.

"Quiero decirla algo"


¿Crees en el amor?- La pregunté. Me miró, pero fue como si no hubiera visto a nadie. ¿Te gusta el cuadro?- Pregunté esta vez. Volvió a mirarme. Observó mi rostro y luego volvió a contemplar a escena. Repitió este gesto algunas veces. Había algo de asombro en sus ojos. Me sonrió y se decidió a hablarme.

Mujer: No sé si me gusta. Solo sé que me interesa.

Dominguet: ¿Quién es el tipo del cuadro?

Mujer: ¿No le conoces? Bueno, nadie sabe quién es, y sin embargo todos deberíamos conocerle.

Dominguet: No, no le conozco,  pero parece un hombre feliz. ¿Cómo dices que se llama?

Mujer: Leopoldo II

Dominguet: Parece un hombre bueno, con esas barbas... ¿A qué se dedicaba?

Mujer: A los negocios...

Dominguet: Ah, un emprendedor.

Mujer: Y en su tiempo libre era rey de los belgas.

Dominguet: Un hombre con iniciativa.

Mujer: No lo dudes, por entonces el colonialismo estaba de moda.

Dominguet: ¿También se dedicaba al asunto de las colonias?

Mujer: ¿Cómo?

Dominguet: Colonias, perfumes, almizcles...

Mujer: El chiste es bastante malo.

Dominguet: Es cierto, pero... es que yo... yo solo quería...

Mujer: Solo querías llamar mi atención.

Dominguet: Disculpa por favor, no quiero parecer un imbécil.

Mujer: Pues lo has conseguido. En fin... Nunca hay que despreciar una carcajada, pero es que lo tuyo..

 Dominguet: ¿Leopoldo II?, ¿no será familia de Leopoldo Calvo-Sotelo?, ese tipo que fue presidente de gobierno, ¿te acuerdas?

Mujer: No.

Dominguet: ¿No?

Mujer: No. ¿Podría continuar?


¿Qué hacer en ese momento? Quería caer bien, siempre quiero caer bien, pero estaba a punto de caer mal. Es como hacer magia y convertir un encuentro imposible, en un previsible desencuentro.

Mujer: El asunto es que Leopoldo II consiguió apropiarse a título individual del Congo. Era rey de los belgas y propietario del Congo.

Dominguet: ¿Cómo? ¿Un sólo hombre consiguió adueñarse un país para él solo?

Mujer: En efecto. Pero el Congo tenía bicho dentro.

 "Nos quedamos mirando el cuadro en silencio"

Nos quedamos mirando un largo rato el cuadro en silencio. ¿Cómo era posible que un solo individuo pudiera tener el control de todo un país con sus millones de habitantes?  Observe con detalle el rostro de Leopoldo II, parecía joven, y sin embargo ya había superado los setenta años.

Dominguet: ¿Te has dado cuenta? No tiene ni una sola arruga.

Mujer: Vuelve a mirar el cuadro, Dominguet, ¿qué ves?

Dominguet: Veo, veo... Un tío con barba.

Mujer: Si, pero qué más...

Dominguet: Un tío con barba. Parece algo altivo.

Mujer: ¡Si!

Dominguet: Un tio con barba, algo altivo y seguro de sí mismo.

Mujer: Efectivamente. El ángulo de su nariz respecto a la linea del horizonte es de 15º.


"El ángulo de la punta de su nariz respecto a la linea del horizonte es de 15º"


Dominguet: ¿Y qué quieres decir con eso?

Mujer: Está mirando hacia arriba, y tiene la cara bien sujeta a la cabeza. ¿No te has dado cuenta al follar?

Dominguet: ¿Al follar?

Mujer: ¿No te has dado cuenta que el amante que mantiene su espalda pegada a la cama y mira hacia arriba,  parece más joven?  Su piel se estira, y sus arrugas parecen desaparecer...

Dominguet: ¿Y el otro?

Mujer: El otro, el que mira hacia abajo, se le cae la cara.

Dominguet: ¿Se le cae la cara?

Mujer: Sí, se le cae la cara.

Dominguet: ¿Por eso hay gente que apaga las luces durante el coito?

Mujer: No lo sé, no soy tan lista. Centrémonos. Me doy cuenta de que te dispersas rápido.

Dominguet: ¿Pero entonces, por qué apagan la luz?

Mujer: ¡Yo qué sé! Tú observa bien el cuadro.

Dominguet: Un cuadro muy mono.

Mujer: ¿Estás seguro? ¿Has mirado el suelo? ¿No te sorprende lo que está pisando Leopoldo II?

Dominguet: Parecen caras, ¿son caras?, ¿está pisando caras?

Mujer: Caras caídas.

 "¿No te sorprende lo que está pisando Leopoldo II?



Dominguet: ¿Qué quieres decir con eso? ¿Tiene esto algo que ver con la postura a la hora de follar?

Mujer:  ¿Viste el otro día una entrevista de Pablo Iglesias a El Lute?

Dominguet: Imposible. Siempre que trato de ver uno de su programas de entrevistas, una interferencia me impide verlo.

Mujer: Existe un breve fragmento durante la entrevista que ha pasado inadvertido, y que probablemente sea una de las claves de este cuadro.

Dominguet: ¿Qué frase?

Mujer: Durante la entrevista, El Lute decía que durante su tiempo en la cárcel observó que los presos, en sus paseos circulares en el patio, siempre miraban hacia abajo. Y con el tiempo, este gesto repetido, hacia que se les cayera la cara.

Dominguet: ¿Se les deformaba?

Mujer: Se les caía la cara, se les deformaba el rostro. De esta manera era fácil saber quién había estado encarcelado largo tiempo, quién había sido sistematicamente humillado.

Dominguet: ¿Qué insinúas?

Mujer: Lo que has oído.

Dominguet: Entonces, todas esas caras del cuadro esparcidas por el suelo...

Mujer: Todas esas caras del cuadro son producto de la humillación, de un encarcelamiento sin precedentes...

Dominguet: Y sin embargo, en el cuadro, no veo a nadie tan sometido.

"Que no lo veas, no significa que no exista"



 Mujer: ¿Estás seguro? Que no lo veas, no significa que no exista. Por favor, fíjate por un momento en la parte superior derecha. ¿Ves un desfiladero que trascurre al borde de un precipicio donde miles, millones de hombres, mujeres y niños, cargan pesados bultos y fardos a su espalda, y que continuamente caen al vacío?

Dominguet: No los veo.

Mujer: Observa bien.

Dominguet: ¿Es eso? Solo veo diminutas figuras, como sombras. No se distinguen bien. Se encuentran difuminadas, como si no existieran...

  Mujer: Como si no existieran.

Dominguet: ¡No tienen rostro!

Mujer: Se les cayó la cara.

Dominguet: Solo es un cuadro, ¿verdad? Es solo una ficción, dime que tan solo es una ficción.

 Mujer: Siempre llevo esta fotografía conmigo, para no olvidar, ¿quieres verla? Es la foto de una familia congoloña.

"Son los residuos del comercio del caucho"

Dominguet: No sé si quiero verla.

Mujer: Mírala ¿Qué ves exactamente?

Dominguet: ¿Negros?

Mujer: Mírala bien.

Dominguet: ¡No tienen brazos!

Mujer: Los perdieron.

Dominguet: ¿Cómo es posible perder los brazos? ¿Se les cayó? ¿No tenían pegamento?

Mujer: Son los residuos del comercio del caucho.

Dominguet: ¿Y yo? ¿Tengo yo rostro?

Mujer: No, no lo tienes.


Miré al suelo. Había cientos, miles de caras caídas a mi alrededor. Salimos de aquel lugar dando saltitos, para evitar pisar los rostros, pero era difícil. Muy difícil.  Fuera, por toda la ciudad, se esparcían caras por doquier. Respiré profundamente.

Nos quedamos un buen rato en silencio. Yo me preguntaba cómo era posible que la ciudad no fuera otra cosa más que una alfombra de rostros caídos. Cómo habíamos llegado todos a doblar la cerviz, poco a poco, durante años, y las caras, las nuestras, se habían ido deslizado hasta separase del cuerpo. Qué procesos se habían puesto en marcha para que se quebraran nuestros hombros y nos curvaran hacia la tierra, para hacernos mirar de continuo hacia abajo.  Buscamos la mirada, nuestros ojos, todavía estaban asustados y asombrados. Imaginábamos que tan solo teníamos que mirar hacia arriba de nuevo, echar nuestros hombros hacia atrás, erguir nuestros cuerpos, para volver a tener rostro . Y si alguna vez tuviéramos que inclinarnos hacia el suelo, sería para recoger una de esas caras. Ese nunca fue su sitio. Su lugar era otro.

Y nos dimos las manos.






viernes, 27 de mayo de 2016

Cuando Dominguet encontró a la Mujer Barbuda



Cuando Dominguet encontró a la mujer barbuda
-Un paseo por el mundo subterráneo- 



 Estaba allí, descasando junto a un frutal subterráneo, que bebía de un extraño estanque lechoso



Recostada a la sombra de un frutal descansa una mujer barbuda. La observo asombrado, pues siento que rezuma sexo por cada uno de sus poros.  La miro, y me imagino haciendo el amor con ella aquí mismo. Ella se siente observada. Creo que tengo una erección. Me está mirando, tiene algo en sus manos.

Mujer Barbuda: ¿Estás bien, te ocurre algo?
Dominguet: No sé, quizá… Quizá estoy algo aturdido….
Mujer Barbuda: ¿Bebiste del estanque lechoso?
Dominguet: Si, unos pequeños sorbos…  ¿No será tóxico?
Mujer Barbuda: ¿No te gusta? Es dulce, y a mí me excita muchísimo. Solemos beberlo antes de las orgías.
Dominguet: ¿Orgías?
Mujer Barbuda: Al menos una vez al mes hacemos una orgía en la que todo el mundo está invitado. De esta manera se establece un…  Un contacto más cercano con nuestros semejantes, se liman diferencias, y permite la cohesión social. Hay un reparto equitativo de los cuerpos. Bajo el efecto del brebaje del estanque lechoso todos somos igual de atractivos, deseables y besables. Conceptos como edad y belleza se distorsionan. Aumenta el buen rollo, disminuyen las agresiones y la violencia, hacemos amigos y nuestro aspecto es mucho más relajado. Mírame, ¿qué te parece mi rostro?
Dominguet: Me pareces muy guapa…
Mujer Barbuda: ¿Lo ves?
Dominguet: ¿Bebiste?
Mujer Barbuda: Si. Mi plan vespertino era pasar las horas junto a este árbol, masturbándome al aire libre mientras leía algo de….
Dominguet: ¿Puedo sentarme a tu lado?
Mujer Barbuda: Por supuesto, me apetece mucho conocerte. Desde que supe de tu llegada deseaba un encuentro contigo… Saber de ti, de cómo es el mundo exterior hoy en día contado por un recién llegado, no por viejo barbudo…
Dominguet: Qué gracia, según hablabas tenía la sensación de que te encuentras desnuda.
Mujer Barbuda: Estoy desnuda. En el mundo subterráneo siempre vamos desnudos. ¿No sientes una agradable y constante temperatura en tu piel? De esta manera evitamos una industria innecesaria y un trabajo inútil que nos arrebataría demasiado tiempo libre… La desnudez produce un efecto igualitario, evita que busquemos la identidad en la apariencia de la ropa… Pero,  ¿por qué llevas los pantalones puestos?
Dominguet: Eh… No sé…
Mujer Barbuda: Quítatelos, vas a estar más cómodo…
Dominguet: Es que… No puedo.
Mujer Barbuda: ¿No puedes? Yo sí. Ven,  deja que yo te los baje….
Dominguet: Es que… En fin, me da apuro. Tengo una erección.
Mujer Barbuda: ¿Sólo es eso?
Dominguet: Es que en el mundo exterior no solemos pasear desnudos, y mucho menos con una erección.
Mujer Barbuda: ¡Pasear, qué gran idea! Bájate los calzoncillos y demos una vuelta. Dicen que durante el paseo se conectan los dos hemisferios. Seguro que estimula la inteligencia.
Dominguet: En la superficie también solemos pasear, pero en automóvil… Una vez leí que…
Mujer Barbuda: ¿Te gusta leer?
Dominguet: Si, pero no tengo demasiado tiempo libre. Tengo, eso sí, la sensación de que el tiempo escapa entre mis manos, como si se escurriera, como si fuera líquido. A veces, me asombro de mí mismo, pues de verdad no sé a quién voy a encontrar al mirar el espejo.
Mujer Barbuda: No te preocupes por el tiempo, por aquí pasa mucho más despacio…
Dominguet: ¿Por qué?, ¿acaso se relentiza aquí nuestro reloj biológico?
Mujer Barbuda: El tiempo nos atraviesa y envejece igual que a vosotros, aunque transcurre a la misma velocidad como cuando éramos pequeños, ¿te acuerdas?
Dominguet: Jamás llegaban las navidades, el verano era interminable.
Mujer Barbuda: Pasaba más despacio porque continuamente estabas viviendo experiencias nuevas, formando recuerdos. Igual resulto pedante, pero entonces estabas creando conexiones neuronales continuamente.
Dominguet: Para nada eres pedante… Me gusta como hablas…
Mujer Barbuda: Sin embargo, con el paso del tiempo, en cuanto dejaste de crear experiencias, en cuanto te sumergiste en las rutinas, te ocurrió que…
Dominguet: ¿Qué?
Mujer Barbuda: Comienza la poda neuronal y el tiempo trascurre más deprisa.
Dominguet: ¿Insinúas qué se me está podando el cerebro?
Mujer Barbuda: Ya nada te sorprende. Realizas el mismo trayecto una y otra vez, las mismas vivencias siempre repetidas,  apenas creas recuerdos.
Dominguet: ¿Y tú sí?
Mujer Barbuda: Por supuesto que sí. Una de las máximas en el  Mundo Subterráneo es la creación de recuerdos. Nos gusta documentar nuestras existencias, compartirlas, y leerlas.
Dominguet: ¿Y a ti, te gusta leer?
Mujer Barbuda: Si, por suerte nos hemos organizado de tal manera que siempre disponemos de mucho tiempo libre ¿Y vosotros, en el exterior, cómo disponéis de vuestro tiempo libre?
Dominguet: El tiempo libre es una especie de promesa. Algo que se encuentra en el horizonte y que siempre se aleja, sobre todo al ir cumpliendo años.
Mujer barbuda: ¿Entonces, cuando leéis?
Dominguet: Nunca, pero nos gusta tener libros.
Mujer Barbuda: ¿Te gustan los libros? Aquí hay muchos, pero no pertenecen a nadie. Nuestra biblioteca es inmensa, no tiene fin.  Los estantes recorren el largo del camino, los parques, las calles. Se detienen en las fuentes. No existen paredes sin libros.
Dominguet: Ya los he visto. Me pareció extraño descubrir una hilera de estantes cargados de libros por el bosque… ¿Se pierden muchos?
Mujer Barbuda: No entiendo la pregunta, ¿cómo se puede perder un libro?
Dominguet: Mediante el robo, ¿no?
Mujer Barbuda: ¿Robo?
Dominguet: ¿Por qué me miras así? ¿No estarás tratando de decirme que en el Mundo Subterráneo no existe el robo?
Mujer Barbuda: Robar es un concepto relativo ¿Se puede robar el aire? Y si se pudiera, ¿qué problema hay en llevarse un poco de oxígeno a casa?
Dominguet: Pero los libros no son el aire.
Mujer Barbuda: Aquí sí.
Dominguet: ¿Entonces puedes llevarte los libros y jamás devolverlos?
Mujer barbuda: Así es.
Dominguet: ¿Y eso no es un robo?
Mujer Barbuda: El libro tan solo pasa de un lugar a otro. El libro puede encontrarse junto a este estanque, en el bar, en tu mesilla de noche o en uno de los estantes de la calle principal del Mundo Subterráneo. No es un robo mientras cualquiera puede acceder a él. Si el libro pertenece a todos, es bastante complicado poder robarlo.
Dominguet: ¿Cualquiera puede entrar a mi dormitorio?
Mujer Barbuda: Si, y llevarse lo que más le plazca, como por ejemplo, el libro que mangaste hace un rato y ocultas bajo tus calzoncillos.
Dominguet: ¿Yo?
Mujer: No es una erección, ¿verdad?
Dominguet: Lo reconozco, lo robé. O como dices tú, lo cambié de sitio, pero te juro que al mismo tiempo tuve una erección. No mentía.
Mujer Barbuda: ¿Y qué libro es?
Dominguet: Se titula “Economía Poética”
Mujer Barbuda: Lo conozco, contiene ilustraciones pornográficas.
Dominguet: Confieso que me avergonzaba que me vieran con él.
Mujer Barbuda: ¿Te avergüenza la pornografía?
Dominguet: No. Lo que me produce timidez y sentimiento de culpa es que me descubrieran con un libro de poesía.
Mujer Barbuda: Déjame verlo.

Dominguet se baja los calzoncillos y entrega el libro a la Mujer Barbuda, que no puede evitar olerlo.

Mujer Barbuda: Huele a pescado. Deberías airear tus genitales con mayor frecuencia.
Dominguet: ¿Lo has leído?
Mujer Barbuda: Si.
Dominguet: ¿Y te gustó?
Mujer Barbuda: Lo escribió mi padre.
Dominguet: ¿Eres familia de escritores?
Mujer Barbuda: En el Mundo Subterráneo tenemos la costumbre de escribir al menos un libro en nuestra vida.


"Robé el libro, es cierto, pero te juro que al mismo tiempo tuve una erección"

Dominguet: ¿Todos sois escritores?
Mujer Barbuda: Sí, y biógrafos. Existe la exigencia moral de que cada cual escriba al menos su autobiografía, sus memorias, sus recuerdos, sus impresiones. Nos gusta conocer, aprender, revivir las experiencias que tuvo cada cual durante toda su existencia.
Dominguet: Me pregunto a quién le podría interesar mi vida…
Mujer Barbuda: A todos y a todas, a los que vendrán, y sobre todo a ti mismo. Escribir sobre tu vida te ayuda a pensarte: “Una vida sin examen no merece  ser vivida”. Al escribir sobre tu existencia la haces presente y la pones en valor, y tus acciones pueden considerarse en el futuro. Compartes tu vida con los demás, ¿no? Es una lástima  arrojar por el agujero negro de la Nada todas tus experiencias, como si no hubieras existido. Ese derroche vital está muy mal visto por estas tierras.
Dominguet: ¿Y sobre qué podría escribir yo?
Mujer Barbuda: Todos tenemos algo que decir, ¿no?
Dominguet: (…)
Mujer barbuda: ¿No…?
Dominguet: Tengo cuarenta y siete años, pero si descuento las horas de sueño, las dedicadas al traslado, conduciendo, al tiempo perdido en el supermercado y en el trabajo, realizando recados, agotado… Tan solo me quedan doce años de vida vivida, y eso, incluyendo el tiempo dedicado a la holganza y a procrastinar. Doce años de existencia real, no ficticia. ¿Se puede considerar mayor de edad a una persona con doce años?
Mujer Barbuda: No lo sé ni me importa, ¿acaso con doce años no podemos escribir? En el Mundo Subterráneo existe una variedad de monos albinos y ciegos que vivieron durante siglos en las alcantarillas del gran Mandril abandonados por sus dueños del exterior. Pudieron escapar por alguna grieta, sin duda,  y llegar a estas tierras amables. Ahora son conocidos, no tanto por sus cabriolas, saltos y gracietas, sino por su afición a relatar sus  experiencias por medio de la escritura. No sé qué edad tendrán, pero a mí me encanta leer sobre sus vidas y sus fábulas.
Dominguet: ¿Monos qué escriben?
Mujer Barbuda: ¿Y por qué no? Como ellos dicen: “Escribir no es un don, escribir no es un oficio. Escribir es una actividad”.
Dominguet: ¿No te parece que aquí suceden muchas cosas extrañas?
Mujer Barbuda: ¿Por qué lo dices?
Dominguet: No, por nada…
Mujer Barbuda: ¿Lo dices por mi barba?
Dominguet: ¿Qué barba? Ni siquiera me había dado cuenta que llevabas barba ¿Es postiza?
Mujer Barbuda: Es original. A las mujeres nos crecen estas tupidas barbas al poco de nacer ¿Quieres tocarla?
Dominguet: Si por favor… (Acaricia la barba) ¡Qué suave, y qué brillante! Yo siempre deseé tener una barba tan poblada como la tuya. Mírame, soy imberbe, tan solo tengo una inquietante pelusilla…


Ella tenía una preciosa barba


Mujer Barbuda: ¿No te salen pelos en la cara?
Dominguet: Una cara producto de miles de  agentes tóxicos liberados en la atmósfera. Observa mi rostro, ¿te gustan mis eczemas, mis granos…?
Mujer Barbuda: Son el fruto de un mundo pasado. El pasado siempre acaba saliendo por algún lado.  Pero no te preocupes, si te quedas a vivir aquí, se curarán tus lesiones. Comenzarás a sentir, a  percibir a través de tus sentidos aquello que te rodea, a escuchar, a prestar atención y a regalar atenciones. Tu voz adoptará un tono mucho más amable, y ya no hablarás a la defensiva, ni utilizarás las palabras como un arma. Aquello que había permanecido latente pero oculto, se revelará. Aquí las potencialidades emergen en vez de ser enterradas, incluso puedes descubrir quién eres realmente.
Dominguet: Demasiado perfecto, tanto, que me resulta increíble. Si el mundo subterráneo fuera tan maravilloso, ¿por qué he visto a seres de 45 centímetros de altura con la cabeza no más grande que un limón, paseando por las calles?.
Mujer Barbuda: ¿Hablas de los cabeza limón?
Dominguet: Si, de los cabeza limón.
Mujer Barbuda: ¿Podrías decirme alguna de las características que hayas observado de los cabeza limón y que te hayan llamado la atención?
Dominguet: No sé…
Mujer Barbuda: ¿Parecían felices?
Dominguet: Si, parecían felices.
Mujer Barbuda: Son felices, querido amigo. Quizá tengan una diminuta cabeza, pero eso es porque careces de barba.
Dominguet: ¿Podría saber que tiene que ver mi barba inexistente en todo esto?
Mujer Barbuda: Los efectos adversos del exterior se han infiltrado al interior de la Tierra durante años hasta llegar al Mundo Subterráneo, produciendo este singular aspecto. Sin embargo, son los héroes del Mundo Subterráneo, su creatividad no tiene límites…
Dominguet: (Interrumpiendo a la Mujer Barbuda) ¿Pero y, su inteligencia?
Mujer Barbuda: Ciertamente tienen un cociente intelectual reducido, ¿y qué? Por suerte en el Mundo subterráneo hemos suprimido las desigualdades económicas, de género, de edad, de inteligencia, formativas, de altura y belleza…
Dominguet: (Interrumpiendo a la Mujer Barbuda de nuevo) ¿Quieres decir que un idiota puede ganar lo mismo que un  portentoso cerebro?
Mujer Barbuda: Exactamente.  Sin embargo me gustaría matizar tus palabras; aquí no existen idiotas. Tales seres solo deben existir en tu mundo. Aquí solo uno es idiota, si no participa políticamente, si no entra en acción, si no propone, si no lleva a cabo. Para conseguir dejar de ser idiota, tan solo es necesario tiempo libre. Y aquí, el tiempo es libre.
Dominguet: ¿Pero y los cabeza limón?


 "Son los héroes del mundo subterráneo, su curiosidad, creatividad y sinceridad, no tiene límites"



Mujer Barbuda: Ya sé de lo que hablas. A ti te sorprende que los cabeza limón tengan los mismos derechos que los cerebros portentosos ¿De verdad crees que una persona inteligente o más bella, debe tener más derechos que una persona que no lo sea? ¿Por qué alguien por ser más alto debería tener más privilegios? Ya es bastante que hayan sido afortunados y que el azar les haya sonreído. La casualidad, el entorno, y la suerte les ha favorecido y permitido caminar con ventaja sobre los otros; mejor para ellos. ¿Crees que la ventaja debe ser además recompensada? ¿No es bastante recompensa para ti la ventaja?
Dominguet: Nunca lo había pensado. En el mundo exterior las cosas son exactamente al revés de como aquí ocurren. Hay una tendencia a pensar y actuar bajo la creencia de que para ser más felices, es preciso arrebatar la felicidad del otro. Sin embargo, no es agradable hacer infelices a nuestros vecinos; no somos monstruos. Así que tratamos que nuestros vecinos no tengan rostro, ni cuerpo; a veces tan solo son un número. Cuanto más lejos se encuentren de nosotros y más borrosos aparezcan a nuestra vista, mejor. Mucho me temo que una gran proporción de la gran ciudad de Mandril está construida sobre el desastre y el dolor ¿Ves mi dentadura?
Mujer Barbuda: Es impecable, preciosa.
Dominguet; Es falsa. Cada uno de mis dientes es de otro, una persona, un desconocido. Se los arrancaron para construir esta versión de mi dentadura; más blanca, brillante y mejor que la original.
Mujer Barbuda: ¡Qué horror! ¿Y qué ha sido de ese pobre hombre?
Dominguet: ¿A quién le importa? Imagino que a estas alturas vivirá a base de purés y sopas. Quizá esté muerto. Cedió voluntariamente un trozo de su cuerpo a cambio de algo, un intercambio.
Mujer Barbuda: Espero que al menos vendiera caro  ese trozo de cuerpo.
Dominguet: Lo vendió lo más barato posible, probablemente a cambio de nada. 
Mujer Barbuda: ¿Pero cómo pudo acabar de este modo?
Dominguet: Debió caer en un estado de necesidad, un lugar poco recomendable. Pocos llegan a la tierra de la necesidad por voluntad propia, generalmente, son empujados allí ¿Por qué alguien iba a realizar un acto que no desea? 

La Mujer Barbuda permaneció en silencio. En el Mundo Subterráneo solo se realizan actos que no se desean por amor, pero entonces, inmediatamente se convierten en actos que se desean. “Quizá si no se desea, no se ama”- Pensó para ella. 

Dominguet: ¿Cómo?
La Mujer Barbuda: Ay, disculpa, he hablado con la mente en vez de con la voz…
Dominguet: Te he oído perfectamente, ¿cómo lo has hecho?
La Mujer Barbuda: (Riendo) Nos gusta utilizar la palabra, pero hemos descubierto que la telepatía también es muy práctica, ya sabes, no necesitamos el teléfono móvil.
Dominguet: ¿No tenéis móvil?
La Mujer Barbuda: No. No hemos desarrollado esa tecnología. Creemos que nos impide utilizar todo nuestro potencial psíquico, en especial la telepatía o la telekinesis.
Dominguet: ¿También tenéis telekinesia?
La Mujer Barbuda: En realidad todavía carecemos de capacidad para mover objetos con la mente, esto es, de forma individual. Solo hemos conseguido una especie de telekinesis colectiva, ya sabes, para realizar obras públicas, para mover entre todos grandes rocas con la mente.
Dominguet: Me gustaría poder utilizar mi potencial, ¿crees que es tarde?
Mujer Barbuda: Nunca es tarde para intentarlo, aunque es posible que te ocurra como en el experimento de los niños ciegos. De no utilizar la vista, la perdieron. No tenían ningún problema en los ojos, pero el cerebro interpretó que al no utilizarlos ya no tenían sentido, y cortó lazos con ellos.
Dominguet: Vaya…
Mujer Barbuda: No te preocupes. Quizá jamás puedas desarrollar la telepatía o la telequinesia, o si… ¿has probado a utilizar otras potencias que duermen ocultas en tu interior?
Dominguet: Siempre quise levitar, afinar mi oído en la lejanía, ver a través de las paredes, atravesar el fuego sin quemarme…
Mujer Barbuda: Tus proyectos son muy chulos… pero… aquí somos personas normales, no superhéroes ¿Has pensado en potenciar la amabilidad, tus habilidades políticas, ampliar tus márgenes de seguridad, estimular la palabra, aprender a pensar…?
Dominguet: ¿Mis habilidades políticas?
Mujer Barbuda: Si, aquí tenemos una escuela de artes políticas.
Dominguet: En fin, si no puedo mover objetos con la mente…
Mujer Barbuda: No te equivoques, en la escuela de artes políticas aprenderás a mover objetos con la mente. Toma, aquí tengo un folleto.
Dominguet: ¿Una escuela de artes políticas?
Mujer Barbuda: Si, ¿te parece raro?, ¿o es que acaso no existen escuelas de artes políticas en el exterior?
Dominguet: No, no existen. Tenemos, eso sí, una universidad de ciencias políticas…
Mujer Barbuda: ¡Uy! Os veo un poco atrasados. Todavía no habéis descubierto la rueda.

El folleto que me ha entregado la mujer barbuda sobre la escuela de artes políticas, tiene aspecto de tebeo. Me recuerda a uno esos cómics que yo hacía cuando tenía 23 años. Es un tebeo asombroso, porque al leerlo, tengo una sensación vívida, como si yo fuera el protagonista. Cuando algún día regrese al gran Mandril, os lo pasaré. Haré fotocopias para que le echéis un vistazo, y más tarde me deis vuestra opinión. Mientras tanto seguiré paseando con la Mujer Barbuda.












 
Free counter and web stats