jueves, 13 de julio de 2017

Ha vuelto a despeñarse un autobús repleto de turistas. Perdió el control y salió despedido en una de las curvas de la serpenteante carretera. Ha caído al vacío por el acantilado, justo cuando iban en busca de la gran foto. No ha quedado nadie con vida, pero entre los restos del accidente hemos encontrado algunos selfies. Su última instantánea sonrientes.

Aviones al completo rebosantes de turistas, impactan uno tras otro contra inmensas torres gemelas en llamas. Torres que son reconstruidas una y otra vez, y una y otra vez aviones turísticos se estrellan contra ellas, como en una eterna animación GIF. Inmensos hoteles donde el turista celebra sus vacaciones programadas, esparciendo su semen aquí y allá en busca de jóvenes nativos. Hoteles asaltados e incendiados por barbudos. Mueren con esa dignidad nihilista del turista, con un daiquiri en la mano y un orgasmo a la mitad mientras son ametrallados. Todo esto sucede a diario, ¿pero qué ocurre en los trasnsatlánticos?, ¿qué pasa con los cruceros?, ¿qué sucede con las vacaciones en el mar? ¿Dónde van los turistas cuando el barco se hunde?, ¿existen flotadores para todos?

Ser turista en una dura condición. Hay que trabajar todo el año en algo, con sentido o no, pero horripilante en todo caso, ¿pues no es allí donde uno va envejeciendo inútilmente para conseguir ahorrar algo de dinero con el que desplazarse a algún lugar del mundo antes de que lleguen tus amigos?

No existen estadísticas al respecto, pero el número de turistas que muere durante sus vacaciones aumenta cada año, ya sea atragantados por el hueso de un mango comido ansiosamente,  por enfermedades venéreas, cocidos por salvajes, raptados, sodomizados, esclavizados o ametrallados por barbudos muy enfadados, o fulminados por sendos paros cardiacos al amanecer, tras toda una noche loca consumiendo estupefacientes mezclados con alcohol y zumo de plátano. El turista es aquel sujeto que paga por una muerte violenta, y lo consigue.  Quiere escapar de su vida cotidiana, convertida en una somera rutina, para llegar a algún lugar atractivo, que imagina, se aproxime a su personalidad. Y sin embargo jamás regresa satisfecho de sus viajes. Vuelve a sus rutinas con la sensación de haber hecho el canelo. Por suerte, no revelan su vida interior sino es por algún luminoso detalle. Yo, personalmente lo agradezco. Quizá no tengan vida interior.

El fin del turista es el accidente, sin embargo, nadie hace mención alguna al turismo marítimo y a sus desastres. Cada año, decenas de naufragios, tsunamis, tempestades, arrastran a estos enormes barcos del placer hacia las profundidades abisales. Muchos perecen ahogados, pero, ¿y los supervivientes?, ¿dónde están?

Tengo que recordar el sin fin de motines que se producen en las embarcaciones turísticas por parte de una tripulación mal pagada y hastiada de servir copas a turistas decadentes (Llamar a un turista, decadente, es una redundancia. ¿Qué puede ser el turista si no?, ¿acaso podría ser otra cosa?) Efectivamente, cada año se desencadenan motines fuera de control en los barcos. ¿Qué camarero no ha deseado, no ha pensado, aunque sea una sola vez en su vida,  arrojar al mar a un turista de pantalón corto y camisa floreada tras soportar una y otra vez sus impertinencias y arrogancia? A veces, es cierto, la tripulación mata a a los turistas y después se dirige hacia algún país socialista donde se hayan abolido las clases y la imbecilidad, o al menos, estén en franco retroceso. Lamentablemente, el capitán del barco vacacional o su propietario, prefieren quemar el barco antes de que le personal subalterno tome el control de la nave. Así son de hijos de puta. Temen que cuando el personal subalterno comienza a pensar, se produzca el contagio. "Contagio", lo llaman, como si pensar se tratara de una enfermedad, en vez de un producto de la inteligencia colectiva. Es mejor un barco a la deriva sin tripulación.

Las represalias contra el personal subalterno pensante concluye cuando los turistas descubren que el barco se encuentra a la deriva, a expensas del azar, a merced de las olas, de las corrientes transoceánicas que arrastran al barco a una singularidad, hacia una isla donde turistas naúfragos de todas las nacionalidades, recalan. Los barcos turísticos encallan en los arrecifes coralinos. Los turistas desembarcan.

La Isla de los Turistas

A primera vista, con sus cocoteros, palmeras y extensas playas, la isla de los turistas parece uno de esos folletos de las agencias de viajes, promete aventuras sexuales y diversión garantizada. Sólo la visión de los restos de grandes embarcaciones naúfragas, varadas en la arena y desvencijadas, turba la contemplación de este bucólico paisaje.

Un turista no puede dejar de ser un turista mientras siga siendo un turista. Es decir, hasta el fin de sus vacaciones programadas, cuando vuelva a la rutina cotidiana de la oficina. "Un turista no puede dejar de ser un turista" de la misma manera que un oficinista no puede dejar de ser oficinista. Es la otra cara de la misma moneda, de una existencia sin ningún sentido u objeto.

Un turista abandonado a su suerte en la isla de los turista continuará siendo un turista. Es cierto que espera, paradójicamente, la llegada de un helicóptero de salvamento que le devuelva a la realidad de la gran urbe, a la vuelta al orden, a la oficina. En realidad detestan sus vacaciones de la misma manera que aborrecen su trabajo. Se sienten insatisfechos como turistas u oficinistas, pero nunca lo revelan. Si acaso dicen lo contrario. Quizá ni siquieran sepan que su vida es un sinsentido, que están haciendo el canelo, aunque probablemente lo intuyan. Así que continuarán un poco de tiempo más en su rol de turista. Pasará sus días en la playa, sin hacer nada, tomando el sol, con grandes ulceraciones provocadas por una protección solar insuficiente.

Los turistas naúfragos de la Isla de los Turistas hace tiempo que agotaron todas sus reservas de desodorantes, cremas solares, botox, crema dental, crema anal, crema hidratante, crema vaginal, crema capilar. Sus cuerpos macilentos han de dejado de serlo, y ahora se desfiguran por la acción del Sol constante y estival. Sin embargo todo esto no impide que las fuerzas primigenias e insaciables de la naturaleza les llame y les empuje a satisfacer sus apetitos sexuales y proteicos con los aborígenes de la isla.

Los aborígenes de la isla son seres grises. Comen verduras grises que brotan de esa tierra gris tan peculiar de la isla. Tienen ojos grises, dientes grises, piel gris. Demasiado gris en comparación con el colorido del turismo naúfrago de masas. Por suerte, los aborigenes, son humanamente grises. Hablan una lengua gris que los turistas son incapaces de entender. Los niños aborígenes fritos saben mejor si son grises.

"Vivir el aquí y el ahora"- Recuerdan los turistas una y otra vez. "No hay que reprimir nuestra preciosa naturaleza."- Dicen. "¿O acaso no estamos hechos de la misma materia que el cosmos? ¿O acaso los soles no devoran planetas antes de explotar? ¿Por qué no talar ese cocotero si nos lo pide el cuerpo? ¿Por qué no untar el cuerpo de este aborigen caído en su huída con aceite de palma y asarlo en la barbacoa?"

Los cocoteros se acaban, los aborígenes también, pero los turistas siguen llegando a la playa, uno tras otro. Nuevos barcos a la deriva encallan en sus costas, nuevos cuerpos arrastrados por las corrientes oceánicas, aturdidos, piden un daiquiri al despertar. Aumenta el número de turistas. El hacinamiento es máximo. Ya lo hemos dicho antes, porque después de todo, el turista no puede dejar de ser un turista.










domingo, 11 de junio de 2017

¿Por qué tengo antenas?

 Tengo antenas, y me salen de la espalda.


¿Por qué tengo antenas?


 Me niego a asumir que soy un insecto. Además, mis antenas no se encuentran en la cabeza como en las cucarachas, o en la cara, como en los gatos o el propio Dalí. Mis antenas permanecen ocultas en la espalda, por eso no me quito la camiseta en público. 

Algunas personas tienen las antenas en la cara. Mucha gente confunde las antenas con bigotes.


Es muy incómodo usar antenas. Todos piensan que tengo joroba. No es una joroba, son mis antenas, que las tengo hechas un gurruño bajo la camisa. A veces se me hacen nudos. Son muy sensitivas. Pueden captar la caída isótopos radiactivos desde el cielo; esos que todavía permanecen suspendidos en la atmósfera desde mitad de los años 50 del siglo pasado. Qué tiempos aquellos, cuando se realizaban explosiones nucleares al aire libre, a veces incluso con espectadores. Ustedes ya lo saben, todo espectador, más tarde o más temprano se acaba convirtiendo en sombra. 

Muchos dicen que soy muy intuitivo, pero eso es para evitar decirme a la cara que soy directamente imbécil. Desde hoy ya lo saben ustedes, si alguien les dice "Usted es muy intuitivo", coja un cuchillo y apuñale a ese individuo en el estómago, (es una forma de hablar, claro, estoy en contra de todo tipo de de violencia, pero sepa usted que le están insultando.) No soy intuitivo, soy sensible, pero no se trata de esa sensibilidad emocional que te hace perder el control cuando te insinúan que eres intuitivo. Es una sensibilidad derivada  de mis antenas. Antenas, que por cierto, me permiten conocer los hechos. Existen dos tipo de personas en el mundo; la Hinteligentzia y los Otros. La Hinteligentzia, tiene opiniones, pero desconoce los hechos. Los Otros, los que tenemos antenas, conocemos los hechos, pero somos del todo irrelevantes. La opinión de la Hinteligentzia, es más importante que los propios hechos. 

 A veces, me dan ganas de afeitar con un cuchillo de cocina a algunas personas.

Nadie se cree que tenga antenas, simplemente opinan que soy un ser deforme. Es horripilante ser tan sensible. Captar con estos pequeños tentáculos la realidad del mundo es agotador. Capto perfectamente con mis antenas que el trabajo es una estafa, pero la Hinteligentzia opina que el trabajo es un privilegio e incluso una fuente de dignidad. Hubo un tiempo que me hacían gracia las opiniones sin fin de la Hinteligentzia, pero creo que ahora son peligrosas. Muchas personas confían en la inteligencia de la Hinteligentzia,  en esa misma inteligencia que opinaba, y que opina,  que la bomba nuclear y el campo de exterminio eran necesarios. 

Declaro que la Hinteligentzia miente. Aunque para ser fiel a los hechos, hay que reconocer que la Hinteligentzia dice exactamente los mismo de los antenistas. El debate está abierto.
















domingo, 30 de abril de 2017

¡Una bandera para el gran Mandril!


Se me apareció el espíritu democrático a las 5:45 de la madrugada, con una bandera entre sus manos.


Una bandera transparente para el gran Mandril


5:45: Alguien llama a la puerta de mi dormitorio, me despierto sobresaltado. Se presenta un ser etéreo, que dice ser un espíritu, el espíritu democrático. Es una mujer, está vestida. El que está desnudo soy yo. 6:05: Tengo una iluminación, así que apago la luz para ahorrar. La cuestión energética  es de suma importancia. 6:10: Preparo un té al espíritu. 6:11: El espíritu democrático se quema los labios con el té. 6:20: El espíritu me confía una misión, haciéndome entrega de un trozo de plástico transparente. 6:26: Pregunto qué es. 6:27: Me dice que es la bandera del futuro. 6:28: El espíritu se disuelve, apenas queda una leve bruma suspendida en el dormitorio. Observo la bandera en silencio. Una lágrima recorre mi mejilla.

Lo primero lavarse los dientes. Después, salir en busca de la realidad, para transformarla.

Después de la visita en la madrugada del espíritu democrático, me he lavado los dientes, he doblado delicadamente la bandera del futuro y la he guardado en una cartera. En un mapa del gran Mandril he señalado todas las oficinas y despachos, tanto de corporaciones, organismos, ministerios, e instituciones, y me he dirigido hasta allí.

 Nadie me abre


He llamado a la puerta de cada uno de estos despachos. Detrás hay alguien, lo sé. Nos separa un muro opaco. Me pregunto qué ocurrirá en el interior de estas oficinas. Me asalta una terrible idea: quizá se estén comiendo un niño frito en estos momentos. Nadie me recibe, ninguna puerta se me abre. Sin embargo siento una mirada que se clava en la nuca. Me doy la vuelta y observo que un ojo gigantesco me acecha a través de la mirilla. Él me mira, yo le miro. Hablo directamente al ojo.

 Hablando al ojo de la mirilla que me observa

Es difícil saber qué ocurre tras estas puertas. Las paredes actúan como un velo, firme y sólido al mismo tiempo. Creo que estos despachos deberían ser construidos en vidrio, transparente e incoloro. En el libro de Ziamátin, titulado "Nosotros", las personas viven en pisos transparentes, a la vista de todos, observables desde cualquier ángulo. Por mi experiencia, sé, que la mirada actúa sobre los cuerpos, modificando su comportamiento. En Mandril es corriente arrojar un papel al suelo cuando se tiene la seguridad de no ser visto, fuera de las miradas de los otros.

Que se me entienda bien. Para nada quisiera que los pisos de las personas fueran transparentes, aunque de hecho, ya lo son. De lo que se trata ahora es de protegerlos, de recuperar cierta intimidad. Esa intimidad es precisa. Si has caído en la desgracia de la pobreza o siempre has vivido en ella y nunca se te ha permitido levantar la cabeza, ya lo saben todo de ti. No sólo tu piso es transparente, sino también tu cuerpo. Todo el mundo piensa por ti, todos te juzgan, todos saben lo que te conviene, cuando lo único que precisas para salir de la pobreza es dinero y quizá menos preguntas y chantajes. Creo en el blindaje de la intimidad.

 Es asombroso, porque según desciendes en la escala social, todo el mundo te ve, te juzga. Todo el mundo sabe que hacer con tu vida. Y al mismo tiempo eres invisible. Por lo general, según se profundiza en ese descenso, uno incluso pierde el nombre.


Propongo reescribir el libro de Ziamátin, pero al revés. Esto es, dotar de transparencia todos los despachos, juntas directivas, consejos de ministros. Y al mismo tiempo que los ciudadanos obtengan el control sobre su intimidad, pero aviso: de la misma manera que la mirada de los otros actúa sobre tus acciones, la falta de esa mirada puede convertirse en el infierno. Si no eres visto no existes. Garantizar la intimidad no es sinónimo de multiplicar la soledad. La intimidad no debe justificar el olvido.


Propongo reescribir el libro de Ziamátin, y darle la vuelta. Por lo menos en cuanto al diseño de las casas.


El ojo me observa sin pestañear.  Él me mira y yo le miro a él. Sabe algunas cosas sobre mí, cómo es mi voz, por ejemplo, si es segura o trémula, conoce mi cuerpo. Yo sólo veo el ojo. Me dirijo a él, le hablo:

"He llegado hasta aquí para hablar de mi bandera del futuro a alguien, porque la mía, es una bandera democrática, por eso es transparente" 



Sobre la bandera democrática del futuro

Seguimos construyendo  banderas por mera inercia, sin darnos cuenta de que los materiales también hablan. El tejido sobre el que se han levantado las banderas, nos impide ver lo que hay detrás. Lo que hay detrás de las banderas es la  realidad. Detrás de las banderas, hay otras personas con los mismos anhelos y temores que usted. Si usted aparta la bandera como si fuera una cortina, pasará más luz. Detrás de una bandera puede haber un barrio depauperado, o un lugar donde se hacen las cosas de otra manera. Detrás de las banderas, puede existir una realidad que no queremos ver. La bandera actúa como una barrera. Cierra el paso a nuestra vista. La opacidad segrega. El color divide. Todo ello es excluyente.Ya es hora de saberlo: lo inclusivo, es uno de los pilares de la democracia.

Detrás de las banderas, hay otras personas con sus mismos anhelos.


Sin embargo el plástico ya existe. La transparencia existe. Propongo este nuevo material para la bandera del futuro. Gracias al plástico transparente vemos al que se encuentra al otro lado de la bandera. La bandera ya no actúa como barrera, sino que hace la función contraria. Por primera vez, la bandera, nos pone en contacto con el otro.

Banderas transparentes ondeando. Ya no representan a alguien, porque en realidad, representan a todos. Este es el contenido simbólico. Necesitamos una estética democrática.

Efectos prácticos de la bandera transparente en la vida cotidiana

¿Pueden imaginarse el día de la fiesta nacional a miles de mandrileños agitando banderitas transparentes? Es como si movieran el brazo al aire, como si no tuvieran nada. Una de las ventajas de la futura bandera minicipal, estatal, o mundial, es su invisibilidad a los ojos. Esto es, siguiendo la máxima de Saint-Exupéry en "El principito":

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos".

Por mi parte señalar la importancia de que la bandera invisible sea sostenida por un mástil también invisible.  Pero las maravillas no acaban aquí, pues el engalanamiento de balcones y ventanas con la enseña nacional invisible, dejaría por fin de ser de mal gusto. 

Vecinos diferentes con una misma bandera invisible, ¡qué hermoso!


 El ojo que me observa a través de la mirilla me deja de mirar

A veces sucede que algunas propuestas se adelantan en el tiempo. El arte o lo poético, si es que existen, recogen trozos del futuro y lo trasladan al presente. Entonces ocurre que una buena parte de la población percibe una propuesta de este estilo como algo inaceptable. La mofa hacia una posible estética democrática se hace un lugar. También el ninguneo. En mi opinión, el tiempo de la estética democrática ya ha llegado, y también el de la bandera transparente. No es tanto que vengan del futuro, sino que las mentes que la observan desde el presente, se encuentran todavía en el pasado.

El ojo nos confunde.Donde vemos un hombre con el gesto de arrojar un objeto contundente contra algo, en realidad está agitando una bandera transparente, incolora, invisible, democrática. 






lunes, 10 de abril de 2017

Una familia de terroristas


 
En el gran Mandril vive una familia de terroristas en busca y captura. Tienen un hijo con forma de perro. Cuando celebran el cumpleaños de cualquiera de los tres, comen tarta, ponen música y bailan mientras cantan "Fire and rain" de James Taylor. En algunos aspectos se parecen mucho a otra familia de terroristas que apareció en una película de Sidney Lumet "Un lugar en ninguna parte" "Running of empty"

 Durante los cumpleaños, las familias terroristas, bailan y cantan.

Una familia de terroristas

Desde que fueron acusados de poner una bomba en 2017, -una bomba humorística, aunque en realidad tan sólo se trataba de un chiste-, viven en solfa, siempre huyendo de los delatores y de las denuncias anónimas. Esta vez les he dibujado con capucha -aunque ellos nunca la llevan-, con el fin de salvaguardar su identidad y porque queda mucho más chulo.

Ocurrió en un callejón nunca transitado, cuando a pesar de las leyes que sancionaban los delitos contra el odio, escribieron un chiste o chistoide, de supuesto mal gusto, aunque a mí me parece divertido. No solo era divertido, sino que incluso era verdad y que decía:

"Trump, devuelve la pasta al pueblo y entrega tu peluquín al circo"  

 La familia terrorista retocó un estupendo chiste de Roger Peláez, reajustándolo a una realidad, que en definitiva, se parecían mucho.


Lo que la familia terrorista no sabía era que La Divina Providencia se encontraba en aquel mismo callejón con un smartphone. A partir de ahora ustedes ya lo saben: La Providencia utiliza teléfono móvil. Imagino que a estas alturas de la película, el lector sabrá, en caso de que tenga lectores, que este gadget está conectado con la policía, y que la policía a su vez tiene comunicación directa con la fiscalía, y que la fiscalía tiene estrechos vínculos con el censor, incluidos parentescos familiares. Al mismo tiempo, el censor está interconectado las 24 horas al día con el gobierno, es más, el censor a veces ocupa una cartera ministerial en el mismo gobierno, y en ocasiones, la presidencia del gobierno o incluso la presidencia de un conocido banco.

"Los he visto"


Así pues, lo que en origen fue un chiste en un perdido callejón oscuro y jamás visto por transeúnte alguno, se convirtió en primera página y trending topic en twitter, dando en poco tiempo la vuelta al mundo. Por supuesto, este chiste de mal gusto no quedaría impune. Miles de avionetas sobrevolaron las ciudades más pobladas del planeta arrastrando un cartel al viento que decía: 

 Se busca una familia de terroristas que escribieron un chiste que dice: "Trump, devuelve la pasta al pueblo y entrega tu peluquín al circo" .

La fiscalía solicitó diez años de prisión para esta familia de graciosillos, y desde entonces, llevan una vida errante, con su maleta a cuestas. Si usted quisiera saber si su mejor amigo o madre es una potencial terrorista, tan sólo tiene que observar si dejan cuidadosamente preparada cada noche una maleta junto a la ventana, y próxima a ésta, unas sábanas que descansan anudadas por los extremos, aptas para el descenso en caso de irrumpir en su piso de alquiler, sin previo aviso, la policía secreta.

Siempre con la maleta a cuestas. La vida del humorista, es agotadora.


Muchos se preguntarán por el contenido de esta singular maleta que llevan consigo los humoristas. Yo se lo puedo decir, siempre tengo una dispuesta. Quisiera advertirles que el contenido de esta maleta es de índole moral, por lo que si alguno de mis lectores creyera que podría herir su sensibilidad, les ruego que se salten las próximas líneas. 

¿Qué contiene la maleta de un terrorista?


Contenido de la maleta

Calzoncillos: (O bragas, si la terrorista es mujer) Aunque a veces, con las prisas, o bien porque son unos pervertidos, puede ocurrir que ellos lleven puestas las bragas y ellas calzoncillos. Corre el rumor de que los terroristas no utilizan calzoncillos. Pues bien, yo lo desmiento categóricamente. Tan sólo es un mito, el mismo mito que nos advierte de que nunca usan cepillo de dientes.

Dinero en efectivo: Como sus cuentas han sido canceladas por orden del censor de turno, suelen llevar una bolsa con pesetas en calderilla. Les recuerdo que en una realidad paralela nunca llegó a existir el euro, y que Mandril se había convertido en potencia hegemónica, donde los niños del futuro hablaban español y rebuscaban coltán entre los dispositivos pasados de moda abandonados en los basureros.

Propaganda a favor de la Renta Básica Incondicional y de una sanidad, educación y agua públicas: Esta propaganda estaba considerada de una verdadera y peligrosa colección de chistes de mal gusto.

Un cuaderno: Todo humorista lleva siempre consigo un cuaderno. En cuanto alguien descubre que un individuo sospechoso toma notas, es advertida la policía. En cualquier caso, como los humoristas tienen muy mala letra, en caso de caer en manos de la fiscalía o el censor dicho cuaderno, sería inutilizable como prueba. Ni siquiera un potente ordenador es capaz de descifrar su asombrosa caligrafía. Y sin embargo, gracias a los poderes mentales de los censores, estos cuadernos indescifrables se habían conviertido en el principal testimonio que los inculpa.

Una libreta con direcciones de amigos: Siempre viene bien para pasar las primeras noches como proscritos.

Por lo demás, una familia de terroristas, es una familia normal. Son inteligentes y tiernos, saben escuchar, celebran los cumpleaños, y a veces cenan vino y queso.

Escrivá de Balaguer en tiempos de la dictadura realmente existente, dando la chapa a un incauto adolescente.


En tiempos de la dictadura realmente existente, cuando los santos salían en televisión y Escrivá de Balaguer aleccionaba a sus jóvenes discípulos, éste contó un chiste en directo: 

"¿Quién dice que aquí no existe la libertad? ¿Acaso alguien duda de que yo no esté hablando libremente?"- Dijo.

 Instantánea del dictador, dialogando con los humoristas que hacían chistes con poca gracia, según su gusto.

Reconozcámoslo, el chiste era bueno. Este hecho nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta, ¿cómo era posible que en plena dictadura alguien pudiera contar chistes mientras que en la democracia estos estaban perseguidos? Mi conclusión es la siguiente: en la dictadura podían hacerse chistes, siempre y cuando estos fueran buenos, esto es, siempre y cuando, al dictador le gustaran. Digamos que era el dictador era el que otorgaba la gracia al chiste, y por supuesto, éste solía tener muy poco sentido del humor. ¿Pero por qué en la democracia los chistes malos eran igualmente perseguidos, como en la dictadura? Para resolver tal enigma, la familia terrorista recurrió a un ingenio lógico avalado por su validez empírica, que decía así:

A + Libertad de Expresión y + Chistes + Democracia.

Al parecer si cualquiera de los tres factores se veía alterado, aumentando o disminuyendo, este acababa afectando de la misma manera al resto de factores. Esta conclusión que al mismo tiempo era una obviedad, como los chistes, podía ser considerado, por lo tanto, como tal.

A veces para sacar algunas monedillas, repartían pizzas, pero no era una pizza cualquiera.


Pero volvamos a nuestra entrañable familia terrorista, siempre contando chistes, siempre viajando aquí y allá y cambiando de domicilio. Por suerte, se ganaban unas pesetillas repartiendo pizzas a domicilio, donde escribían sobre la mozzarella fundida extraños mensajes:

-"No estoy de acuerdo con lo que usted dice pero lucharé para que lo pueda decirlo libremente"

-"El derecho a decirlo todo, a escribirlo todo, a pensarlo todo, a verlo y oírlo todo, resulta de una exigencia previa, según la cual no existe derecho ni libertad de matar, de atormentar, de maltratar, de oprimir, de forzar, de hacer padecer hambre, de explotar"

-"El sentido común demuestra que resulta inconsecuente prohibir "Mi Lucha" de Hitler o "Los Protocolos de los Sabios de Sión", y por otra parte tolerar los discursos misóginos de Pablo de el Corán, las diatribas antisemitas de San Jerónimo y de Lutero, un libro salpicado de infamias como "La Biblia", la exhibición complaciente de los actos de violencia que conforman la materia corriente de la información, la exposición de la mentira publicitaria y tantas falsedades históricas avaladas por la historia oficial. Más vale recordar, que una vez instaurada la censura, no conoce límites"

Evidentemente escribían una frase u otra, dependiendo del tamaño de la pizza que solicitaba el cliente.

A veces llegaban pizzas con escritos sobre la mozzarella


Nuestra familia de terroristas continúo repartiendo pizzas durante algún tiempo. Más tarde se realizó  una película sobre su vida, donde se sustituyó al perro por dos jovenzuelos. Ciertamente era un producto comercial, pero en lo personal me gustó mucho aunque apenas hubiera chistes. Aunque hubo uno, sí; mientras unos pensaban que era un chista malo, otros, pensaba que era un chiste bueno: por primera vez dejó de retratarse a una familia de terroristas según los cánones del estereotipo establecido. Me gustaría abandonar este breve texto con una breve secuencia de la película:

 

jueves, 30 de marzo de 2017

El último español sobre la Tierra


 No, no es un fina cuerda para hacer equilibrios, sino la nueva configuración de la península, algo más angosta. En uno de los extremos se encuentra Francia, y en el otro, Mandril.


 El último español sobre la Tierra

Los españoles han desaparecido. España también. El fin del país comenzó con un ligero despoblamiento al inició de la crisis de principio de siglo. Más tarde la coyuntura se  complicó, tanto por factores endógenos como exógenos,  arrastrando a los españoles y al país a un retroceso poblacional que se retroalimentaba a sí mismo..

Himbestigadora a punto de descubrir a un humúnculo


Entre los factores endógenos se encuentra la mala calidad del semen de los españoles. Cosas de la alimentación. También se descubrió una relación directa entre en  el número de espermatozoides y la velocidad de los automóviles. A más velocidad menos espermatozoides. La velocidad continuó aumentando.

Ahí está. Quizá sea el último español, quién sabe. En cualquier caso, España no es país para espermatozoides envejecidos prematuramente.


 Al mismo tiempo, la dificultad para contar chistes, ya sea oralmente en el bar o a través de twits, aceleró la huída de los humoristas. Las cárceles comenzaron a llenarse de graciosillos que hacían chistes sobre un tal Carrero Blanco. Esto llevó a que barcos rebosantes de cómicos salieran del país en busca de un lugar donde se pudiera hablar en voz alta. De vez en cuando se hundían dichos barcos, y los cuerpos de los bromistas ahogados, aparecían hinchados en la playa, arrastrados por la marea  y espantando a un turismo de sol y playa. 

 Bromistas ahogados en la costa complicó el turismo de Sol y playa



Factores exógenos

El deshielo de los polos sumergió a la península bajo las aguas, salvo los territorios de Portugal, Cataluña y Euskadi, que flotaron a la deriva. De lo que el mundo conoció con el nombre de España, tan sólo quedó Mandril. La que antaño fue la ciudad sin límites, el centro del mundo, era ahora un pequeño pueblo de pescadores.


Entrar o salir de España no estaba exento de complicaciones


Se podía llegar a Mandril a través de una estrecha franja de tierra de apenas 20 cm. de ancho, y que la conectaba con Francia.  Este angosto corredor solo podía recorrerse a pie, lo que produjo algunas disputas y peleas con cuchillos de cocina, originadas entre los viajeros por saber quién de los dos dejaría el paso al otro. La riña siempre acababa en apuñalamiento. Este hecho también contribuyó a reducir, aun más, la población, así como a contaminar el océano Atlántico o el mar Mediterráneo, dependiendo del lado donde cayera el muerto. Estos hechos dificultaron enormemente el comercio de Mandril con el resto del mundo civilizado, complicando más si cabe el despoblamiento de Mandril, en otro tiempo llamado "El gran Mandril", ahora denominado con cierta ironía "El pequeño Mandril".

El fuerte proceso migratorio arrojó a una población diezmada más allá de sus fronteras, atravesando países y campos de refugiados de la Europa continental, perdiendo algunas de sus tradiciones por el camino, hasta que un día descubrieron que se habían convertido en "El Musulman". No es tanto que abrazaran el islamismo, sino que simplemente se habían transformado en "El Otro". Bajo  estas condiciones España fue expulsada de la Comunidad Europea, y los españoles también. En esta eterna diáspora, los españoles errantes recorrieron el mundo. Allí donde se establecían, se les aplicaba un progromo y se les confiscaba sus maletas y sus ahorros. Con el tiempo la identidad se fue diluyendo, y cuando nos quisimos dar cuenta, ya no quedaban españoles. Se habían extinguido.

En realidad quedaba un español. El último español sobre la Tierra, aunque existen dudas al respecto. El último español sobre la Tierra no sabe hablar español, no existe nada que lo identifique como tal, sus padres eran oriundos de diferentes países, él mismo nació en otro lugar. Dice cosas que nadie entiende, utiliza signos y códigos que no comparte con nadie. Carece de DNI. Sabemos que es español por su sumisión y porque tira papeles al suelo cuando nadie está mirando. Todo apunta a que está loco.

Posiblemente el último español sobre la Tierra








jueves, 23 de marzo de 2017

El hombre al que le quería follar todo el mundo


 Estoy empezando a escribir mis memorias. Lástima que el resto del mundo no deje testimonio de su existencia. Debe ser porque no tienen nada que contar. Sus vidas se deslizan por el  tobogán de lo real directos a la nada. No hay vuelta atrás.A mí, por suerte, me suceden continuamente cosas horribles, que antes, yo pensaba que molaban, y que me permiten contar cosas fabulosas a mis hijos. Lástima que no tenga hijos, pero les tengo a ustedes.

Advertencia


Tanto la familia,  así como muchos de mis amigos, me preguntan si los textos que escribo diariamente en este periodiquito  son autobiográficos. Ante esta pregunta debo responder honestamente: si, lo son. Carezco de la imaginación y la inventiva precisa para crear tantas fábulas y cuentos. Por suerte, existe la realidad, por muy dolorosa que sea. Una especie de manantial de donde uno puede tirar del cordel e ir sacando relatos. Si usted al leerme, descubre que aparece en una de estas historias, es porque se ha debido encontrar conmigo en alguna ocasión. No, no tengo poderes mentales.


Parezco un tipo evitativo, pero en realidad un problema glandular me impide aproximarme a cualquier tipo de mamífero, sea acuático o volador


El hombre al que le quería follar todo el mundo

Muchos de los que me conocéis pensáis que tengo un trastorno de personalidad evitativo. Nada más lejos de la realidad. Tengo un problema, sí, pero es glandular, lo que me impide salir a la calle. No es tanto que el género humano me perturbe, lo que pasa es que me quieren follar.

Es glandular en tanto que que mi cuerpo, supongo, está segregando algún tipo de molécula, una feromona, quizá, capaz de ser percibida por mis vecinos en un radio de un kilómetro a la redonda. Esto me aísla, claro. Cuando he ido a la consulta del médico para tratarme, este me ha recibido con lo los calzoncillos medio bajados.

He ido a tratarme, pero la disposición del médico, era para mi gusto, demasiado relajada. 

Quisiera que se me entienda bien, no es tanto que un grupo de tipos me quiera penetrar, el problema es me quiere follar todo el mundo. Y cuando digo todo el mundo quiero decir todo el mundo. La ley ya no garantiza nada. La propia policía a la que solicité su protección también me violó. Con la porra, claro. Queda por saber si la sublimación de la líbido hacia un instinto sádico es una práctica habitual en las comisarias,  o si es que el poderoso uso de la razón ha quedado excluido de la policía.  En cualquier caso, ante la acción cometida no cabe ninguna disculpa. Efectivamente, no se disculparon. A continuación, un breve extracto sobre lo ocurrido en la comisaría:

- Usted es culpable de su propia violación -Dijo uno de los policías mofándose.

- ¿Culpable? Yo pensaba que era la víctima - Respondí, con voz entrecortada.

- Las víctimas somos nosotros. ¿Somos culpables de que usted metiera su dedo en el punto exacto e irrefrenable que acabaría activando nuestros instintos?

-  ¿Qué dedo? Fuisteis vosotros los que metisteis una porra en mi culo, sin preguntar.

- Ya, pero para eso aprobamos unas oposiciones ¿Tiene algo más que decir? Recuerde que todo lo que diga puede ser utilizado en su contra.

- Sí. Quisiera alegar que este relato no trata sobre el instinto de eros y el ego. Ni siquiera estoy tratando de parodiar un supuesto intercambio de roles de género. Es una comedia, que por lo demás, y se me ha ido de las manos.

- Por lo que a nosotros respecta, nos importa una mierda su opinión.

- En fin, lo decía porque la corrección política me obliga.

 Después de la violación, me encerraron varios días, bajo la sospecha de ser peligro público.


Mi existencia es una constante huida.  Siento al género humano como una seria amenaza.  He corrido calles abajo, huyendo,  agitando los brazos, tratando de escapar de hordas de hombres y mujeres sedientos de los placeres de mi cuerpo, pero me  resulta imposible entregarles  mis favores. Temo que finamente tomen mi cuerpo en contra mi voluntad.

Quisiera dejar de huir y entregarme a todo el mundo, pero es que son siete mil millones de personas, y la cifra continúa en aumento.


Lo que podría ser el sueño de cualquier hombre, se torna en pesadilla. No puedo abrir la puerta ni tan siquiera al administrador del fondo buitre que posé el piso donde vivo. En seguida trata de colarse en mi cama.

Es una paradoja. Aunque también tengo deseos amorosos, como cualquier otro,  no puedo llevar mis sueños a la práctica. No es tanto que nadie me quiera. Ocurre precisamente lo contrario. Todo el mundo me desea, esa es la cuestión . Quisiera acabar de una vez por todas con mi glándula hiper activa, pero carezco del valor necesario para dejar mi cuerpo expuesto e inconsciente bajo el poder de la anestesia, desnudo, en la mesa de operaciones. Dios sabe que psicopatías sexuales pondrían en marcha sobre mi cuerpo inerme.

Me encantan los perros

Me aíslo, pero lo último que deseo es la soledad. No quiero vivir solo. Mis amigos dicen que me busque la compañía de un perro. Pero ustedes, que ya conocen mi secreto, saben el motivo por el que no lo tengo.

Retirarse al Polo Norte, tampoco garantiza nada.


Quiero escapar a una pequeña isla deshabitada, en el Pacífico. Con una amante a la que pueda echar unas gotas de "Somnidol", marca registrada,  en el agua de coco con las que aplacar su efervescencia sexual. Sin embargo, ya no existen tales islas.  Quizá si me encaminara al Polo Norte, podría vivir en la continua quietud invernal con una novia esquimal que supiera pescar, porque yo no sé. Quisiera escribir novelas desde mi iglú. Desafortunadamente, los polos se derriten. En cualquier momento pueden abrirse nuevas rutas en el Ártico, resquebrajando los hielos, que atravesarán miriadas de turistas en sus transatlánticos vacacionales, sedientos de pasiones y placeres, siempre reprimidos, que esperan liberarse al encuentro de la feremona original y primigenia que yo sólo poseo.













lunes, 13 de marzo de 2017

Entrevista a un Chav


 Esta entrevista la realicé en principio para el diario "El Mundo" o "El País", y se la envíe, pero finalmente han preferido guardarla en un cajón. Así que se la he pasado a "¡Terrible!", el periodiquito éste que solo cuenta lo que no es visible a los ojos, y que finalmente sí se ha atrevido a publicar. El director del periódico me ha comentado que está aburrido de que se represente a la gente de los suburbios como imbéciles, porque como él bien dice, "¿quién no es un chav?

Los chavs se intelectualizan

 Los adolescentes de la periferia marginal de Mandril, sin estudios o desempleados, o con empleos precarios de muy baja renumeración, se pasan gran parte del día en el césped parque con sus cuadernos y libros o merodeando en los alrededores del McDonalds. Este periódico ha conseguido entrevistar a uno de ellos, que nos han contado su experiencia.

"Pasamos muchas horas en el parque, y qué.  Allí se puede conversar y leer más relajadamente. Aunque últimamente a la pasma le da por pedirnos el DNI, hasta tres veces en una misma mañana. Preferimos escribir nuestras reflexiones en el parque, pero con la pasma incordiando no hay quién se concentre. En mi opinión, el parque, es el último reducto del socialismo, todavía sin mercantilizar, sin pagar entrada. Aun no ha sido privatizado". -Eso nos ha comentado uno de estos los chavales. Forma parte de un grupo jóvenes, fracasados escolares, que andan por ahí, tirados en el hierba del  parque y que nos ha pedido, por favor, que no publiquemos su nombre. 

 "No hay manera de escribir algo interesante en el parte, leer un buen libro o debatir sobre la economía del futuro. A la mínima se acerca la pasma para pedirte los papeles. No hay forma de concentrarse".

"Parece como si nos estuvieran empujando al centro comercial. Les molesta que hablemos y que permanezcamos a nuestra bola en el césped, leyendo algo de filosofía política. Pero en el centro comercial no se puede iniciar una conversación reflexionada con algo de interés; para sentarte hay que pagar. A veces, es cierto, acabamos en el McDonals, especialmente durante de los días de mal tiempo; allí estamos horas con un café o un té, de momento, sin que el vigilante de seguridad nos eche"- Ha continuado.  

"Hay que pagar para poder sentarse en el centro comercial. ¿De qué se puede hablar allí? Parece como si a alguien le molestara que estemos en el parque. Nos empujan hacia el centro comercial, pero por otra parte, cuando pierdes los dientes, y arrastras los pies, el vigilante de la entrada no te deja pasar".


"¿Y por qué no os acercáis a la biblioteca?" - Le he preguntado al chav. "¿Quién ha dicho que no vayamos?" -Dice.-  "El problema es que las bibliotecas tienen un diseño de mierda. Podrían ser un punto de encuentro fabuloso, un verdadero centro del saber.  Están pensadas, y mal, para prepararse los exámenes.  Podría y debería haber zonas habilitadas para el trabajo en equipo, para la discusión, u otras actividades que invitaran a la peña a acercarse a la biblioteca. Menos mal que todavía hay libros. Ya lo he dicho antes,  no quieren que vayamos a la biblio, prefieren que demos vueltas como idiotas por los pasillos del Carrefur"- Ha dicho mientras cerraba un libro.

"¿Qué lees?"- Le he preguntado con cierta sorna-. "Nada. En fin, algo que a nadie le importa.  Un libro sobre el colapso medioambiental y energético" - Me ha dicho. "¿Estás estudiando. Yo pensaba que los chavs no estudiaban" - Le he preguntado. "Me has llamado "chav" dos veces, tío. Me estás insultando. ¿Quién te ha dicho que no estudiemos? Otra cosa es que nos hayan expulsado del sistema educativo. Allí no se puede leer ni formarse, por lo menos en lo que uno desea. Si estás atento a las demandas del profesorado, olvídate de cultivar tu conocimiento y tu creatividad. Así que al final te acaban cateando y te expulsan. Y todo porque  teníamos un montón de  inquietudes y ganas  por hacer cosas" -Me ha comentado en un tono algo agresivo, bastante tenso, nervioso. 

 "La escuela pública tiene que ser reformada"- dijo el chav. "Es preciso que se deje de anular a los chavales. Una escuela donde se aprenda a hablar en público, donde se potencien las habilidades de cada cual. Hace falta una escuela de habilidades políticas, democráticas".

"¿Estás fumado o colocado?"- Le pregunto tratando de sonsacarle. "Estar todo el día fumado es una pesadilla, tío. Te impide pensar con claridad o leer. Te lo aseguro, se pierde demasiada creatividad, al menos al día siguiente. El interés de las conversaciones decae bajo los efectos de la maría.  No, no estoy colocado. Estar puesto sirve poco para el debate, el pensamiento, o el proceso creativo." - Dice, pero yo no lo creo. El chav, tiene los ojos rojos. Parece que tomar drogas le permitiera leerme el pensamiento, porque inmediatamente me ha dicho: "De leer, tío, de leer. Tengo los ojos rojos por leer" - Comienza a darme miedo este chav. 




 "Uhhh"

"Durante los últimos cuarenta años ha dejado de estar de moda pensar. La falta de pensamiento ha tenido terribles consecuencias para el país. Observe el paisaje destruido. Las consecuencias unas decisiones tomadas sin reflexión ya ha impactado contra el presente. Veremos que ocurre con las generaciones futuras. Unas élites económicas e intelectuales que no piensan sobre el porvenir ni sobre aquellos que están por llegar. Esta gente solo pone en el centro del debate sus intereses y miedos particulares, son una lacra. Son el lumpen. Han reducido su lenguaje a lo meramente económico. ¿Qué tipo de conceptos puede crear esta gente? Se han atrincherado en un modelo que ya ha encontrado con sus limites. Han fracasado"- Ha dicho el chav. Me alejo dos pasos de él, no sea que trate de clavarme un puñal oxidado en el estómago.

 Demasiado tiempo en el parque les puede hacer pensar en exceso


miércoles, 1 de febrero de 2017

Propuesta para un arte andante, democrático y ciudadano




 La creación artística, el autor, el espectador, puede salir del extraño círculo donde está encerrado. La iniciativa que propongo, podría constituir el año cero, de una nueva historia del arte.


Hacia un arte andante


Resulta descabellado, pero de la misma manera que en su momento parecía una locura crear parques y jardines públicos para uso y disfrute del pueblo, propongo la puesta en marcha de un arte andante. No hay duda que los parques han transformado la ciudad y ya a nadie se le ocurre proponer revertir esta situación. Sería demencial que pasaran de nuevo a manos de la plutocracia, la élite o a una minoría. De la misma manera, mi propuesta de arte andante, cambiará estéticamente la ciudad.

 De la conquista de los parques por la plebe nadie se suele hablar. Si uno se atreve a pensar en ello, podría ser acusado por el Comité de Actividades Anti Norteamericanas de pertenecer,  haber pertenecido o simpatizar con el Partido Comunista.

Propuesta

Durante cuatro horas diarias aquellos autores comprometidos con este proyecto exhibirán sus obras en las calles, y que llevarán con ellos. Antes de continuar es importante indicar que este proyecto es abierto, que no es preciso poseer el carnet o el diploma por correspondencia de artista, ni siquiera es necesario ser artista. Aquellos dispuestos deambularán a la deriva por la ciudad con sus obras, las comentarán ante las preguntas de los curiosos, las transportarán a cafés, mercados, colegios, plazas, arrastrándolas consigo por toda la ciudad. Mi propuesta tiene un precio, no le saldrá gratis al municipio. Algunos argumentarán que implementar la propuesta del arte andante significará un enorme desembolso económico, una locura. Quizá se recupere con creces.

 Esta fotografía no es muy representativa,  quizá ni siquiera transmita la idea acerca de aquello que podría ser el  Arte Andante, pero es muy chula. Aun así, una propuesta como la de este ser azulado que transporta una cabeza descomunal por las calles gran Mandril puede entrar, sin duda,  en el proyecto. No existirá un comité examinador de las obras.



Los paseantes emergen de la bruma

En realidad el autor se convierte en guía de una exposición comentada: la de su propia obra. Se transforma él mismo en la obra. Una obra que es capaz de interaccionar con el público, explicarse, dialogar con él. El autor se compromete con la obra, y al hacerse pública deberá defenderla, probablemente mediante la palabra, a través de su discurso ante la gran asamblea de la ciudad, que en definitiva, está en todas partes si es que uno se encuentra dispuesto a presentarse ante ella. El espectador, evidentemente desaparece, ya no es el personaje que pasea desinteresadamente por el museo ni contempla asombrado la performance. Es un igual ante la obra. Habla con ella. En cualquier momento el espectador puede convertirse en obra y deambular por la ciudad como autor, como creación. Todo espectador lleva también su obra consigo.

En el Arte Andante o en la propia existencia, uno no puede estar seguro de quién es, si autor, espectador u obra. Hay un paso del ser de uno al otro. No es que uno pierda la identidad, sino que algo del otro queda impreso en uno mismo. En la foto, se capta el preciso instante en el que se pasa un trozo de ser a otro individuo. Si esos trozos de ser, van pasando de unos a unos, ¿donde acabarán?


Detalles sobre la nueva forma de la ciudad

Imaginen la nueva forma de la ciudad. Decenas, cientos, miles, cientos de miles, ¿o quizá millones de artistas paseando por la ciudad, arrastrando su obra con ellos? Por supuesto que  no es preciso que la obra sea una escultura o un lienzo, cada cual sabe lo que lleva en él. Para que ustedes se hagan una idea del concepto de obra que cada uno de nosotros arrastra, pienso en los hombres libro de Bradbury, o en los hombres megáfono que aparecieron en la Puerta del Sol del Mandril durante el 15m. Y ahora piensen en toda esa energía actuando en la ciudad día a día. En todo este encuentro de las obras con los vecinos, de las obras con las obras, de los autores con los autores. De esta interacción surgirán nuevas obras, formas más complejas. Vista desde el espacio, la ciudad será una inmensa obra que va cambiando de forma.

La obra, contiene muchas obras dentro de sí misma. Tienen formas insospechadas. Es imposible saber que forma tendrá la obra dentro de varios días, y si cambiará el concepto de esta metaobra.

Esta propuesta es política

Esta propuesta es política. Ya nada se excluye, nada queda apartado de la creación. El paseo deja de ser una acción individual, aislada. El paseante, si ha decidido transformarse en arte (y cobrar su sueldo por ello) irá al encuentro con el otro para exponerse, para explicarse, para escucharse. El diálogo que se inicia transforma el paseo. De ser un acto atomizado, se trasforma en una acción comunicativa, en contacto con el otro: una verdadera celebración de palabras,  imágenes y experiencias.

La obra es política en cuanto comienza a hablar. ¿Me podría usted decir dónde se encuentra la obra en esta fotografía?, ¿en el suelo o sobre el pedestal?


Tipo de contrato

Cuatro horas. Durante cuatro horas diarias,  da igual si es de día o de noche, el autor se expondrá. Necesita tiempo, vivir experiencias, ver películas, quedar con los amigos, socializarse, leer, comprometerse, para poder crear. Tiene que llegar descansado ante el escritorio, al taller, al estudio para poder seguir creando. Propongo que por esas cuatro horas el autor cobre al menos el salario mínimo, que en ningún caso podrá ser inferior al umbral de la pobreza. Su contrato será indefinido. Mediante una aplicación podrá encontrar a través de su teléfono móvil las miles de obras andantes caminando errantes por su ciudad.

Confieso que es totalmente arbitrario que el artista contratado tenga que deambular por la ciudad con sus obras durante cuatro horas al día. Por mí, como si no deambula ninguna. Yo lo que quería era establecer una renta para ser humano con el fin de que hicieran aparición por fin sus potencias. Como la propuesta es novedosa, tenía que darle una forma que pudiera ser aceptada por el conjunto de la peñita, a pesar de las resistencias de las élites que tratarían de poner al pueblo en contra de esta propuesta. 



Costes
 
En cuanto hablamos de sueldos, a muchos les deja de molar la propuesta. Aparecen adversarios y enemigos. Creo todavía en el museo, sigo pensando que es necesario, al menos para almacenar el pasado, ¿pero cual es el coste de exponer el presente, de vigilarlo, de construir estructuras donde visitarlo? En esta propuesta las paredes del museo desaparecen. No es que muera el museo sino que se extiende por toda la ciudad.  Quién esté interesado en crear, en vivirlo, llegará a esta ciudad del arte andante. No hay que entrar al museo, el museo entrará en usted. Para los que estén interesados en el turismo, se abre una enorme y dorada veta, pero quizá deje de existir el turismo tal como ahora lo conocemos. Para los interesados en la emancipación y la libre creación, se abre una puerta enorme, anchas alamedas.

Me conmueve la idea de que las obras no solo han bajado del plano, el lienzo o el pedestal, sino que también han comenzado a respirar, a hablar. Incluso, hasta donde yo sé, están penetrando en las instituciones.


Financiación

Esta obra podría autofinanciarse, ya sea por los ingresos que aportan los viajeros que llegarán a la ciudad para vivir su propia experiencia estética, ya sea por el impuesto a las propias obras que pudieran venderse y comprarse. No hay que olvidar que esta nueva actividad (económica me atrevo a denominar) no libera CO2 a la atmósfera, no destruye recursos, no dejará dejará ese tenebroso reguero de residuos tras de sí; por tanto genera ahorro. Podríamos decir, aunque parezca absurdo, que crea más de lo que destruye. Por otra parte, si para poner en marcha este nuevo modelo de ciudad es preciso un severo impuesto a  las transacciones financieras, entonces, solo por eso merecería la pena su implementación. Entiendo que lo ideal es que esta obra se constituya con voluntarios, pero esto no es siempre posible. Mientras tanto será preciso  una bolsa de empleo. A medida de que aumente el presupuesto para una ciudad estéticamente en movimiento, se multiplicará el número de obras circulando. Si se implementan propuestas políticas como el Trabajo Garantizado, un importante número de empleados pudieran resultar ser obras de arte, si no, habrá que esperar al advenimiento de la República de la Renta Básica Incondicional y Suficiente. No hay duda que a muchos les parecerá indeseable que esta obra desborde la ciudad,  aborrecerán incluso su existencia, pero esto será como desear que desaparezcan los parques, como odiar los jardines públicos de la ciudad.

La parte más tediosa para constituir esta obra es la financiación, pero no es un delirio. Es realizable. Otra cosa es si los mandrileños estamos preparados para que los individuos seamos por primera vez personas, si esta obra está a su altura Lo difícil no es tanto su financiación, eso está garantizado.  Lo complicado es tomar la decisión del ejercicio de ser persona.



 Arte Andante y autonomía del arte

Imagino que los lectores, a estas alturas, ya se habrán escandalizado por esta propuesta, y más si esta se lleva a cabo con dinero público.  Temerán que al financiar esta inmensa obra quede erosionada la autonomía del arte con respecto a los poderes públicos, ya saben ustedes, el que paga manda ¿O es que a los mandrileños no les interesa la autonomía del arte?

En realidad ocurrirá exactamente lo contrario. Un sueldo garantizado a los artistas por el simple hecho de existir y de crear, nos llevaría a escenario jamás visto, a un cambio de paradigma artístico. Sin la presión del desempleo y con un incremento sensible del tiempo, por fin la expresión sería libre.

El temor a que ayuntamientos, comunidades autónomas o la propia administración central, valiéndose de una renta que financiara la libre expresión de los creadores pueda condicionar esa misma expresión, es no entender en que consiste el espíritu del proyecto de la obra. Me explico: 

A) La parte fundamental del proyecto se basa en la premisa siguiente:"En ningún caso puede retirarse el sueldo al creador"

B) El Arte Andante no es estatal, aunque sean precisos algunos dispositivos estatales, sino que se establece mediante un proceso de implementación democrático, esto es, a través de la deliberación, el consenso-disenso, publicidad y la votación.

C) El fondo de la propuesta no es tanto el propio Arte Andante, sino de una renta para el artista, esto es, para el pueblo, de donde emana la libre creación. 

D) El Arte Andante es una iniciativa artística individual, que para ser  puesta en marcha es preciso que asuma el conjunto de la ciudadanía, así como el apoyo incondicional, en este caso, del municipio, aun en contra de sus propios intereses. El resultado de la puesta en escena de la propuesta de Arte Andante será una obra colectiva, mutante, y al mismo tiempo, de millones de obras individuales.

"¿Está a usted a favor de un Arte Andante?"



Algunas cosas que no me gustan de la obra

A pesar del placer que me produce la puesta en marcha de la obra (sobre todo el diálogo que se genera entre autores, obras y espectadores, y el intercambio de roles entre uno y otros, así como el acto deliberativo donde a través del cual las obras adquieren nuevas e insospechadas formas), aun así, hay algo en la propuesta que me preocupa. Me inquieta el elemento de la firma del contrato. 

 Temo que cuando un sujeto firma un contrato a través del cual se convierte en artista y en obra de arte, sucede algo extraño, pues la firma del contrato no implica que durante el desarrollo de esa actividad su ser se extienda, pudiendo ocurrir que acto por el se ha sido contratado solo sea realizado por necesidad. De esta manera se convertiría en Trabajo.

Es cierto que esto no debería afectar a la creación autónoma del artista, pero por mi experiencia sé que cuando alguien ve obligado a una actividad mediante la firma de un contrato por necesidad, esta se torna tediosa, y el estado de flujo desaparece. La aparición del tedio, y la desaparición de lo atractivo y del estado de flujo, no es algo que deba ocurrir forzosamente, de hecho podría no ocurrir, pero abre una pequeña grieta en mi propuesta. 

Lo ideal sería que la República de la Renta Básica Incondicional y Suficiente se instaure lo más rápidamente posible, y que los autores y las obras de arte accedan libremente a participar en mi propuesta, pero si así fuera, el número participantes podría ser ínfimo, y la obra colectiva quizá no durará indefinidamente en el tiempo, con lo que no podríamos disfrutar de las transformaciones y mutaciones que se dieran en sus formas.

En mi opinión, el único peligro del Arte Andante es que acabe convertido en trabajo





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