martes, 31 de diciembre de 2013

Un plan quiquenal de nueve años apunto de fracasar antes de comenzar




Dominguet en su despacho-salón comedor- taller, y sin peluca, antes del derrame cerebral, durante su lectura matinal de "¡Terrible!" mientras planifica su plan quinquenal de nueve años, que podría ser para empezar no cortarse ni un pelo y calefacción en invierno

Plan quinquenal al borde del fracaso

Quiero tomar las riendas de mi existencia de una vez y llevar a cabo, sistemáticamente, todos los proyectos para el año 2014. El asunto es mucho más grave de lo que aparenta, porque 2014 tan solo sería el primer paso de un ambicioso plan quinquenal. Un plan quinquenal que duraría nueve años. 

A la pregunta "¿En qué consiste el plan quinquenal de nueve años?", tan solo puedo responder; "No tengo plan". Para preparar mi plan necesito al menos un mes dedicado exclusivamente a ello, a escribir los proyectos, mis necesidades internas y externas, hacer algunos dibujitos, diagramas, esquemas y gráficos,  agrupar los proyectos por intereses y los intereses por proyectos, encontrar un objetivo final y algunos objetivos parciales, preparar un gran mural y exponer todo ello en la pared de mi salón, de manera que esté perfectamente visible desde el sofá con el fin de que permanezca constantemente presente en mi vida cotidiana. Tengo algunas ideas, si, pero todavía son ideas vagas y sin estructurar, como dedicarme a la farsa, estudiar el humor desde cualquier disciplina, aprender a escribir y hablar en público, ser titiritero, dejar el trabajo, conseguir dinero, en fin, lo clásico, y todo ello acompañado de una carga de profundidad que de coherencia al plan quinquenal de nueve años, ya sabes, salvar al mundo o algún asunto similar, como liberar a todos los esclavos de la Tierra, pero no es suficiente. Un plan de este tipo no puede abandonar a su suerte el espinoso asunto de la soledad y el pegajoso amor,  requiere estudio y determinación, pero eso es lo de menos. 

Antes de iniciar la escritura del plan es preciso dar un primer paso decidido, reunir a la familia, amigos y desconocidos alrededor de una mesa y servirles algo de cenar. La idea es que en mitad de la cena me ponga en pié y tintiné la copa de vino con un tenedor mientras me encaramo a la silla para anunciarles algo sorprendente, una buena y una mala noticia. "La buena noticia"- diré a los reunidos- "Es que cambiaré de nombre, de ropa y de cara", "¿Y la mala? - me preguntarán- "La mala noticia es que haré la misma vida de siempre"




viernes, 27 de diciembre de 2013

El hombre que le creció un tulipán en la cabeza

Vivir así, de esta guisa

El hombre que le salió un tulipán en la cabeza

Me han diagnosticado un brote en la cabeza. He preguntado si se trata un brote de esquizofrenia y me han dicho que no, que más bien parece el brote de un tulipán.

Tengo un tulipán en la cabeza. He ido al peluquero para que me lo corte y me ha dicho que no, que no me lo corta bajo ningún concepto, así que me he ido a comprar un sombrero para nadie lo vea, pero de nada me sirve el sombrero, pues me salen yerbas y bosques y diminutas nubes que riegan los prados de mi cabeza.

Me quedaría encerrado en casa, en un armario, lejos de las miradas de los otros, pero hasta que el pan no tenga piernas, tengo que ir a buscarlo, y entre tanto las gentes se me acercan y me besan la mano, y a mi turba que crean que soy el santo que ha venido a salvarlos y hacerles regalos. No saben que nos es la corona de un santo lo que me ha salido en la cabeza, sino tan solo un arco iris que ilumina los días de llanto.


lunes, 23 de diciembre de 2013

45 años viviendo con los marcianos

45 años viviendo con los marcianos

Tengo antenas, orejas puntiagudas, nariz de trompeta, polla con forma de sacacorchos y piel verrugosa y verde. Tengo todos los atributos de los marcianos y sin embargo leo libros de hombres. Los marcianos no tienen libros. Si me permiten, les mostraré un retrato mio, bajo la piel de otro:



No sé quién soy, si un hombre o un marciano, o quizá ninguna de las dos cosas, un monstruo, o simplemente la avanzadilla de un nuevo mundo. Lo digo por lo bajo, no sea que me ocurra como al Hombre Elefante de David Lynch, cuando acosado tuvo que gritar ante una masa que le cercaba "¡No soy un animal, soy un hombre!".  

Llegué a la tragedia marciana el día en el que participé en uno de esos test de inteligencia que diseñan los hombres y que los marcianos deben responder con el fin de ir situándose en los últimos escalones de la vida social. El test era claro;  decía que yo era un marciano, así que tuve que abandonar el mundo de los hombres y todo porque me he dedicado por placer a explorar y potenciar el hemisferio derecho de mi cerebro, el referido a lo imaginativo, un hemisferio poco apropiado para desenvolverse en un mundo de hombres siempre atento a lo reglamentario y lo normativo. Pero nada sirve tener desarrollado el hemisferio derecho en el mundo marciano, allí lo que se precisa son biceps, triceps y cuádriceps bien desarrollados. De ser un marciano en el mundo de los hombres, ahora era un hombre en el mundo de los marcianos.

Para pasar por un marciano observé su modo de hablar y me deshice de algunas palabras de mi vocabulario, me arranqué dientes, imité sus movimientos, sus ojeras y cojeras perpetuas, ese andar como si les pesara y doliera el cuerpo. Me encaminé hacia una existencia entrópica, cargando pesos, sin posibilidad alguna de vislumbrar horizonte luminoso alguno. El futuro no existe en el mundo de los marcianos. No se puede vivir en la incertidumbre sin caer en la angustia. He hablado con ellos y su conversación es un monólogo llamado "¡Ay!" que finaliza con la apertura de una última puerta, la puerta de la nada.

Hay días que mi insatisfacción es permanente, equidistante entre hombres y marcianos, en una tierra intermedia que debería ser un lugar fértil, como esa linde entre sembrados, una delgada linea frágil y rica en diversidad, y sin embargo lo que más abunda allí es la soledad. En esa tierra intermedia, donde hombres y mujeres expulsados del mundo marciano y marcianos expulsados del mundo de los hombres, no se encuentran. Nosotros, los que no nos encontramos, deberíamos ser la avanzadilla de un mundo más atractivo.

Para ser querido necesito que ambos mundos me acojan. Los lunes miércoles, viernes y domingo paso el día con los marcianos. A veces, al salir del taller, voy a tomar cervezas con los marcianos. Nos une la cerveza y un trabajo bastante idiota. El día de la lotería, cuando a seguimos siendo de color verde, sentimos el presagio de que jamás saldremos, de que nuestras existencias no han servido para nada o quizá, han servido demasiado. Servir es muy agotador. 

Para ser un hombre tan solo se requiere fortuna, ser un poco hijo de puta y muchísima sensibilidad y viceversa. Hay que ser lo suficiente hijo de puta para aplastar con un dedo a un ser que te está pidiendo la vida y al mismo tiempo llorar de pena. Los martes, jueves y sábados me reúno con los hombres.

Trato de ser aceptado por todos y sin embargo, tengo la sensación de que me encuentro fuera de lugar, como actuando. Vivo en los barrios marcianos a las afueras de la ciudad. Paseo por el ghetto con mi nariz de trompeta y me siento en un banco a leer la prensa de los hombres. Los marcianos no tienen periódicos propios.

Los marcianos ríen y fuman crack en el parque, tienen toda una vida por delante, ensueños, viajes a través del hiperespacio conduciendo velocísimos autos. Todavía no saben que pasarán su vida en la cárcel, de la misma manera que sus padres nunca supieron que las cárceles que construyeron eran para sus hijos. Arrastramos piedras  para levantar la cárcel y nos encierran en ella. Allí no hay hombres





jueves, 19 de diciembre de 2013

Test para marcianos


Cuando se le hace a un hombre un test elaborado por marcianos, siempre suspende. Sobre todo en lo relativo a mover objetos con la mente

Hemos aprendido que para que un hombre pueda mover un objeto con la mente necesita de un marciano que lo desplace. Hemos descubierto que el ser humano no tiene potencial mental alguno. Su mente trata de mover el objeto y su boca dice "Marciano, a la derecha, no, a la izquierda"

Test para marcianos

Mirad a los marcianos. Los vemos todos los días en televisión víctimas de algún desastre, un desbordamiento, un accidente.

Los resultados de los test de inteligencia son francamente decepcionantes. Que yo sepa, estos test no fueron diseñados por los marcianos, sino por los hombres. Ellos tan solo se encargaban de contestar a las preguntas, fallar y descender un peldaño más en la jerarquía social. La cuestión es si ellos, los marcianos, algún día elaborarán su propio método para confeccionar test para los hombres, y si nosotros haremos el ridículo al contestar a sus preguntas.


martes, 17 de diciembre de 2013

Un brevario titulado "La condición marciana" de Dominguet.

Hay días que me veo en el espejo y no sé quién soy, si un hombre o un marciano del futuro, o un hombre o un marciano del presente

La condición marciana

En su brevario titulado "La condición marciana" Dominguet se interroga sobre quién son los marcianos. Esos hombrecillos que pululan entre nosotros, como un moco verde que se desliza por las calles de Mandril.

Tememos y despreciamos a los marcianos. Hubo un tiempo que les queríamos lejos de nosotros y les construíamos guettos a las afueras de la ciudad. Bueno, se los construían ellos. Ahora también les queremos lejos. Esa piel cuarteada y escamada, esa mirada, como si llevaran la enfermedad con ellos, y al final acabamos siempre metiéndoles en nuestras casas para que cuiden de alguien, de un moribundo o de un niño, o que limpien y frieguen el suelo de los pisos.

He dividido en tres grupos a los marcianos:  El marcians laborans, el marcians faber, y el marciano de acción.

Ya no existen marcianos de acción, no tienen tiempo para dedicarse a la vida política, además, tampoco tienen derechos políticos. Levantar y mover pesadas piedras es muy cansado, y después no les queda demasiado tiempo para intervenir en la realidad. La acción es llevada a cabo por los hombres, que son más altos que los marcianos, y no estoy hablando metafóricamente. Un marciano mide 1,5 metros, un hombre alrededor de 1,80 metros. Esta falta de dedicación de los marcianos a la acción les hace encontrarse con los sucesos de forma sobrevenida. Los cambios que provoca el hombre, lo interpretan los marcianos como hechos propios de la naturaleza sobre los que no pueden participar. Sin embargo los marcianos quieren ser hombres, pero no tanto para ser iguales al ser humano, sino para montar en sus coches. Un marciano de acción, si existiera, se encontraría en continuo con los otros, tomaría decisiones, en vez de que el hombre decidiera por él

Forma parte de la condición marciana, el marcians faber, es decir, el marciano creador. Ese marciano que necesita del aislamiento para crear e imaginar. La obra de arte marciana, la literatura marciana, la artesanía marciana, la escultura marciana, el pensamiento marciano, ¿en qué consiste? No lo sabemos, no tienen tiempo para crear, apenas sabemos de ellos, porque continúan levantando y moviendo piedras desde la mañana a la noche. Por suerte mueren jóvenes. 

Cuando los hombres salen a las calles se retiran los marcianos. Si observan bien, la ciudad se ha construido para los hombres (la han construido los marcianos pero la han diseñado los hombres) de la misma manera que la cárcel se ha diseñado para los marcianos. Los marcianos nos causan temor. Cuando los hombres se retiran a sus casas  los marcianos salen a las calles. Es en su piso donde el hombre se siente seguro; quiere que su piso sea su barrio, su ciudad, su pais, pero no puede, fuera se encuentran siempre los marcianos, por eso aleja a los marcianos a los guettos, un poco más allá, fuera de nuestra vista. Vivir en un mundo sin marcianos, ese es el sueño del hombre, pero siempre los encuentra descargando cajas, sirviendo las mesas. Los detestamos. No están a la altura de nuestra sensibilidadad, no se puede hablar con ellos de nada. Mientras tanto su mirada, su tez mohosa, arrastrándose como gusanos, llevando una existencia entrópica, empujando piedras, hacinados en guettos, cayendo en el barro. 

Me gusta reflexionar sobre quién son los marcianos, cómo llegaron hasta aquí, por qué viven como viven, cual es su verdadero potencial, si estimulados podrían llegar a ser más hermosos que el hombre. Quiero saber que se esconde bajo esa piel piel verde, si la barbarie y la locura o la esperanza. Hay días que me veo en el espejo y no sé quién soy, si un hombre o un marciano del futuro, o un hombre o un marciano del presente, arrastrando cajas y piedras, aproximándome al barro, despacio, sin tiempo ya para nada.






sábado, 14 de diciembre de 2013

Pequeño viaje hacia el interior del ser humano

Mi yo interior me ha entregado está instantanea como argumento de lo peligroso del exterior

Breve viaje al mundo interior

Voy a iniciar una breve expedición hacia el interior de mi mismo. Este viaje, peligroso en sí mismo, lo es por dos motivos. Para iniciar la aventura debo reducirme de tamaño si lo que quiero es penetrar a través de cualquiera de los orificios que permiten el acceso del exterior al interior.  Y reducirse es todo un problema. Además en el interior se encuentra tu peor enemigo, con una amable sonrisa

Cada vez que nos reducimos para viajar a nuestro interior es todo un problema, y peligroso. Allí podríamos ser atacados por un peligroso microorganismo. Más tarde hablaré de él. En otras palabras, quiero decir que al tratar de llegar al interior nos hacemos más vulnerables. El asunto es complicado, porque aparentemente el  interior es un lugar seguro, y el exterior nos crea continuamente incertidumbres e inseguridades. Sin embargo, tras viajar al interior, puedo asegurar que hay que huir de allí como de la peste.

Disculpen si no me explico bien, pero me embarqué al interior de mi mismo en busca un lugar espacioso y rico. Yo siempre he creído que tenía un rico mundo interior, es mentira, allí no hay nada. No hay nada comparable con el rico mundo exterior. Lo peor de todo es que en nuestro interior se encuentra nuestro peor enemigo que tratará por todos los medios para que no vuelvas a salir al exterior. Este enemigo se llama "El yo interior" y que evidentemente se presentará como tu mejor amigo. Te dirá que el exterior está lleno de incertidumbre, y que esa incertidumbre te generará ansiedad. Para evitarlo, tu yo interior te invitará a quedarte con él, te dirá que fuera se encuentran los cigarrillos, las enfermedades, lo desconocido y los desconocidos, los monstruos y el mal, en otras palabras, te invitará a tener el miedo. Tu yo interior te ofrece un lugar seguro, pero lo que realmente te entrega es una prisión y una mirada del exterior aterradora e insegura. Por otro lado es cierto que el exterior es inseguro y desconocido, pero es el lugar donde ocurre todo, y que se volverá más terrorífico, inseguro y desconocido cuanto más uno permanezca con su yo interior, en ese lugar supuestamente seguro. Para pasar mucho tiempo en el interior de uno mismo debemos ser muy pequeñitos, y  pasar la existencia siendo muy pequeñitos, nos hará más vulnerables en el exterior. La teoría nos dice que en el exterior se encuentra el demonio, pero en realidad el demonio se encuentra en el interior, con una amable sonrisa. 


martes, 10 de diciembre de 2013

Construcción de una vida interesante

Una familia asistente a uno de mis cursos

Curso acelerado para llevar vida interesante

En la actualidad existen todo tipo de cursos, el que me estoy preparando es uno llamado "Curso para llevar una vida interesante" Ir al trabajo, volver, comer, echarse la siesta, beber, hacer el amor y dormir, no está nada mal, pero en mi opinión no es lo suficientemente interesante. Yo abogo porque cada día sea lo más parecido a una comedia de situación.

Me levanto, preparo un café y construyo un personaje. Puedo enfrentarme contra el hombre o contra mi mismo, pero hoy elijo enfrentarme contra el mundo. Al mismo tiempo me apetece vivir un slapstick, ya saben, ese tipo de comedia fácil donde se reparten tortas, así que voy a hacer una tarta y se la voy a tirar a ese presidente de la Comunidad de Mandril que nadie sabe su nombre. En realidad no se la voy a tirar a él, sino al rostro del poder, aunque tampoco sé el nombre que tiene el poder. De repente mi vida tiene sentido. 

Tengo 24 horas para hacer una tarta, ir al curre, volver a por la tarta y arrojársela al presidente. En realidad será mi madre la que prepare la tarta. La diré que es para el presidente y ella será un poco más feliz. Cuando baje las escaleras encontraré a una vecina que me gusta, es su cumpleaños, la regalaré la tarta y ella me invitará a su piso. En ese momento desplazaré la lealtad a mi mismo y mi guerra contra el mundo y meteré mi lealtad en la cama de la vecina, pero no es fácil llegar al orgasmo mientras uno piensa en la cara del presidente. En ese momento se producirá un conflicto cómico, mi vecina me preguntará si es que ya no la quiero, y yo la responderé que es al presidente al que quiero entregar la tarta. Esta escena es terrible, ella llorará y yo abandonaré el piso con la tarta ya empezada. 

No es fácil abandonar el amor e ir en busca del presidente, pero al menos me convertiré en un tartalari, después despertaré en una celda y construiré un nuevo personaje, hoy elegiré enfrentarme contra el hombre. Tengo 24 horas para construir mi historia, preparar una fuga masiva, un motín, o una huelga de hambre, sin embargo escaparé en el interior de uno de los altavoces del cantante Imanol y me convertiré en poeta. En ese momento mi relato da un giro radical, es lo que en los manuales sobre "Cómo orquestar una comedia", se denomina "abrir la puerta". Tengo el mundo y el día ante mis ojos. Escucho la sirena de la cárcel y me pongo a correr. Mientras escapo ocurrirá algo, se abrirán las puertas de una casa donde una mujer que me gusta me dará cobijo. 






domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi primer libro escrito por otro




Aquí estoy, bajo la forma de una canalización, tras introducirse dios u otro ectoplasma en mi interior. Como observarán el tamaño del libro es espectacular y la letra muy graciosa. No podía ser de otra manera, cuando dios escribe es así, no cuida los leismos, aunque le gustan mucho los libros escritos a lo grande, quizá demasiado grandes para los amantes de los libros de bolsillo y el tamaño de mis estantes


Cómo escribir tu primer libro y conseguir cierta repercusión mediática


Es todo muy confuso porque mi primer libro no lo estoy escribiendo yo. Durante una hora al día sujeto el bolígrafo y este escribe solo. No tengo la menor idea quién podrá ser el autor.

Es una lástima; para un libro que escribo resulta que no soy el autor. "¿Cómo es tu proceso creativo?" -Me preguntas- Siempre digo lo mismo; coger un boli y echarme la siesta, cuando despierto tengo unas cuantas páginas acabadas. No hace falta ni corregirlas, aunque la sintaxis sea horripilante. Imagínese que soy receptáculo, que el diablo o dios se introducen en mi y les da por escribir comedias absurdas, programas políticos y orientaciones precisas sobre cómo debe ser la ciudad del futuro, ¿quién soy yo para cambiar una sola coma? Me temo que ser una canalización solo me va a traer problemas. Aparecer en la escena pública con un libro bajo el brazo escrito por dios puede resultar gracioso pero no hará demasiada gracia. Yo hubiera preferido ser otro tipo de canalización, en la que un ectoplasma se introdujera en mi cuerpo y me preparara la cena. Pero la vida no es así, no es lo que uno quiere, al final siempre deciden los ectoplasmas.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mis problemas en la máquina del tiempo

Para la construcción y puesta en marcha de la máquina del tiempo ha sido necesario llevar a millones de personas a unas condiciones de vida inaceptables

Apuntes sobre la máquina del tiempo

Perder el tiempo siempre ha sido algo subjetivo. Muchos eramos procrastinadores, pero siempre bajo la atenta mirada de los otros. En nuestro interior sabíamos que ver pasar las nubes  no podía ser perder el tiempo mientras hubiese una sola persona en el mundo que lo considerara así. Sin embargo, desde la llegada de la máquina del tiempo, los minutos se han convertido en algo concreto.  Ahora es fácil escuchar  "Mira, ha perdido el tiempo" y eso es lo peor que a uno le puede pasar.

Perder el tiempo es quedarse encerrado en el presente, y quedarse en el presente en la época de la máquina del tiempo es una putada. Es normal que la gente quiera viajar al futuro o al pasado, pero este viaje tiene un precio: alrededor de 100 euros el minuto. Seré más claro, si ahora son las 23:00h y quiere desplazarse hacia las 23:30h, es decir, un viaje al futuro de treinta minutos, le costará 30.000 euros. Muchos creen que desplazarse en el tiempo debería ser un derecho para todos, independientemente de los ingresos. Lamentablemente viajar en tiempo consume demasiada energía. No hay petroleo ni uranio en cantidad suficiente para ir de vacaciones al pasado ni al futuro, no hay combustible para trasladarnos todos en el tiempo, y aunque sí lo hubiera, los viajes en el tiempo solo serían accesibles a los que habitan el tiempo presente, los que lleguen después, encontrarían una maquina del tiempo en perfecto estado, pero sin el combustible necesario para viajar en el tiempo. Y no solo eso, gastar toda la energía del mundo en estos viajes en el presente no solo negaría los viajes en el tiempo en el porvenir, sino que además privaría a las generaciones futuras de todo combustible necesario en sus vidas cotidianas.

A medida que se popularizan los viajes en el tiempo simultáneamente se convierten en viajes para élites, pues el coste del viaje aumenta a medida que se reduce la cantidad de combustible disponible. Para que el precio del viaje en el tiempo no se dispare, este solo puede ser sostenido reduciendo los salarios de los trabajadores implicados, desde los que extraen petroleo, uranio o carbón, hasta los que confeccionan las piezas necesarias para construir y poner en marcha esta fabulosa máquina del tiempo. En otras palabras, aquellos que trabajan para la máquina del tiempo, no solo no viajarán jamás en ella, sino que vivirán un presente en unas condiciones inaceptables. Son precisamente ellos los que más necesitan escapar del presente, y sin embargo, se han quedado atrapados en el mundo actual. 

Asombrosamente, el sueño de todos aquellos atrapados en el presente, es viajar en el tiempo para poder escapar de su condición actual. En realidad para huir de su condición no es preciso un viaje en el tiempo a todas luces inalcanzable, escapar de su condición probablemente pase por destruir la máquina del tiempo, pero para complicar más las cosas, una acción de este tipo se revela abiertamente como un atentado al progreso. Siempre se dice lo mismo "Sin la máquina no podriamos acceder a ese medicamento o esa tecnología futura o a ese conocimiento que salvaría millones de vidas"



martes, 3 de diciembre de 2013

Jabón y amor


"Todo el poder en mis manos" será sustituido por "Todo el jabón en mis manos"

Jabón y amor

El amor y el jabón se encuentran profundamente relacionados. Podemos decir que el amor ha cambiado de jabón y que el jabón ha cambiado al mísmísimo amor.

Observen a los perros, en cuanto les lavas, lo primero que hacen al llegar al parque es revolcarse en la mierda, e inmediatamente les queremos menos, o dicho de otro modo, les queremos asesinar, y todo por comportarse con lógica perruna. Si un perro huele bien es porque ya no huele a perro. Podemos decir que el jabón siempre trata de ocultar algo.

Amo a alguien, pero me resulta difícil precisar si la quiero por como es o por su jabón. Esto me lleva escribir dos premisas básicas que se contradicen:

A) A menos jabón, menos amor

B) A más jabón, menos amor también

En cuanto la persona amada deja de oler a jabón para acabar oliendo a humanidad, la queremos menos. Y cuanto más jabón usa, la queremos menos también, porque ya no sabemos a quién queremos, si  a la persona o al jabón. Es todo muy complicado.

Einstein dijo "Si lo que buscas son resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Yo reajustaría la frase de Einstein diciendo "Si lo que buscas son resultados distintos, cambia de jabón". No hay discurso que sobreviva al jabón. Ante dos argumentos diferentes pronunciados por dos personas también diferentes, tendrá mayor credibilidad el argumento dicho por aquel que usa jabón. Llegado a este punto podemos decir que el jabón ha cambiado a la humanidad, pero esto no es lo terrible. Lo desasosegante es saber que el ser humano ha sido derrotado por el jabón, en otras palabras, el jabón domina a la humanidad. No sabemos si admiramos a alguien por su jabón,  por su belleza o por su intelecto, y esto nos crea angustia. No sabemos a quien amamos, si a la persona o a la pastilla de jabón. El jabón no es inocente, no solo concentra perfume y detergente, sino que encierra un fabuloso poder. 




miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Por qué llevo sombrero?

Con y sin sombrero

¿Por qué llevo sombrero?

Tengo una cabeza diferente, fuera de lo común. En otras palabras, me temo que soy un hombre demasiado avanzado para mi época, es decir;  un incomprendido.

Si, soy un incomprendido a pesar a mi enorme potencial, por llamar de alguna manera a mi formidable cráneo. No es que los demás no me comprendan, en realidad soy yo el que no se comprende. Puedo analizar la realidad, incluso cobrar un sueldo por dar mi opinión ¿Ustedes pueden imaginarse por un solo instante lo agradable que sería recibir dinero por pensar, en vez de por cargar pesos a la espalda? Cuando se carga peso a la espalda uno deja de pensar, no es fácil analizar la realidad cuando los sacos que transporto pesan más de 20 kilos.

 Mis sorprendentes capacidades intelectuales se reequilibran gracias al trabajo brutal que desempeño en la vida cotidiana. Paso desapercibido, como si fuese un infiltrado, aunque no del todo, porque tengo que usar sombrero. Se ríen todos de mi porque llevo sombrero; es mejor que se rían de mi a que se asusten. Llevo cargas y pesos con mi sombrero puesto, bailo por la noche con mi sombrero, voy a la piscina con mi sombrero, hago el amor con mi sombrero. Podría ofrecer grandes discursos y vivir exclusivamente por dar mi opinión, pero entonces, me tendría que quitar el sombrero, ya sea para saludar o porque el protocolo lo exigiera, y entonces todas mis opiniones se derrumbarían. No quisiera que todo el mundo se asustara  en cuanto me descubriera la cabeza. 

Me preguntan a veces, "¡Por qué trabajas cargando pesos teniendo este formidable cerebro?" "Porque si no tendría que trabajar en un circo"-Les respondo-


lunes, 25 de noviembre de 2013

Proyecto de ataúd equipado

Hasta advenimiento de ataúd futuro tendremos que contentarnos con los ataudes verticales de la ilustración

El ataúd futuro

Quizá mi proyecto de ataúd equipado todavía no sea accesible a toda la población, debido a la gran cantidad y sorprendentes complementos que incorpora, por ejemplo, un acolchado en su interior.

Uno antes moría y las diferencias de clase permitían encontrar un espacio en un mausoleo o en un nicho o en una fosa común, dependiendo de lo que hubiera ahorrado durante su breve existencia. Los ataudes podían ser unas cajas de pino o de fruta, o construidos en maderas nobles. Sin embargo, no es suficiente. Echo de menos muchas cosas en los ataudes, por ejemplo, un teléfono. En vista de este vacío para viajar a la nada, quiero dedicar el poco tiempo libre que dispongo, en imaginar, proyectar y construir un ataud futuro. Evidentemente, este ataud futuro no está destinado a la gran mayoría de la población, sino solamente para los más gilipollas entre los gilipollas; los idiotas también tienen derecho a morir, no seré yo quién les niegue mis propias creaciones. 

Proyecto de ataud futuro

Sobre la muerte sabemos que pasaremos bastante tiempo sin respirar. Es muy triste que nos encierren en un diminuta caja sin apenas ventilación. Bajo tierra hace mucho frío, y hemos pasado mucho frío cuando vivíamos para seguir pasándolo una vez muertos. Esto no puede ser. Los ataudes futuros deberán estar lo suficientemente aireados por si acaso llegara un día la resurrección de los muertos, o por lo menos incorporar una bala de oxígeno junto al fallecido, por si acaso un día despertara no vuelva a morir asfixiado por la inconsciencia de no ser lo suficientemente precavido. Para combatir la hipotermia considero que es necesario incorporar al ataud de calefacción y una almohada. Siempre se les olvida poner una buena almohada bajo la cabeza del muerto. Morir no tiene porqué ser el cese total de nuestras actividades, no tiene que ser el fin de nuestra huella ecológica ni de nuestro consumo energético, podemos seguir haciendo muchísimas cosas, con la clara ventaja de que las haremos sin movernos del sitio y en posición horizontal. Se hace necesario un teléfono. Es cierto que igual no podemos atender todas las llamadas con la misma diligencia que cuando nos encontrábamos vivos, pero podemos instalar un contestador automático que diga, "Disculpe, ahora mismo me encuentro muerto, cuando resucite le llamo". Imagine usted que resucita en su ataud de pino a tres metros bajo tierra, sin luz ni agua. Resucitar y encontrarse a oscuras es muy desagradable, y no nos valen unas cerillas o unas velas, un ataud en llamas sería lo más parecido al infierno a no ser que enterraran junto a nuestro cuerpo muerto un extintor, aunque yo prefiero un interruptor. La cantidad de accesorios para mi ataud del futuro se van acumulando, y esto, debe aumentar el volumen de los ataudes. Pero lo que más hace que aumente las dimensiones del ataud, es el tiempo. Cuanto más tiempo pasemos en el ataud, más preciso se hace que este sea confortable, no solo porque pasaremos mucho tiempo en él en nuestro tránsito a la nada, y no vale estar tumbado eternamente siempre, probablemente nos saldrían úlceras por presión. Creo que un ataud del futuro debería permitir que uno pudiera levantarse de vez en cuando y estirar las piernas. Imagine por un momento que un día, aburrido de estar muerto decide salir de su ataud futuro, ¿se le ha ocurrido pensar alguna vez cómo salir de ahí? Las uñas son muy prácticas, las navajas suizas también, pero absolutamente ineficaces en estas circunstancias. Podríamos esperar a que alguien viniera a rescatarnos, pero hasta que alguien llegara podrían pasar muchos años, así que también necesitaríamos un gran frigorífico, un arcón congelador y una cocinilla, pero en realidad lo más práctico es una trampilla que diera acceso a unas escaleras para subir por ellas y abrir las puertas de la realidad. 







martes, 19 de noviembre de 2013

En Mandril existe un robot que diseña ciudades

No sé si es un robot o si es un hombre. A veces me hago preguntas, pero no sé si tienen sentido "¿cómo diseñaría la ciudad un robot" Después me afirmo diciéndome, sin saber que quiero decir exactamente "El medio es el robot"

Mandril y los robots


En Mandril existe un robot que diseña ciudades, dibuja planos y construye maquetas que entrega al gobierno regional. Ha ganado algunos premios internacionales.

Cuando el robot pasea por mi barrio los vecinos le saludan y él saluda a los vecinos, sin embargo, a mi me mira de soslayo, quizá, porque conozco su secreto. 

Durante la publicidad emerge un rostro etéreo y enorme sobre los cielos de la ciudad que puede verse desde cualquier lugar. Cuando aparece, la vida urbana se detiene, apenas unos segundos. Todo el mundo quiere ver esa gigantesca cara que habla:

"Ven a Mandril, una ciudad pensada por robots y construida por los hombres"

"Es mentira", me digo a mi mismo "En realidad Mandril está construida por máquinas, pero ellos creen que son hombres". 

Una clara tarde de otoño el robot llamó a mi puerta. "Soy yo"-dijo- "Creo que soy un hombre"- me comentó- "Creo que soy un robot"- le dije yo- Pregunté si los robots tiene ideología, él me respondió que era apolítico. Yo le pregunté por qué habían desaparecido los niños que jugaban en el solar, él me dijo que los niños jugaban ahora en el ToysRus, recién construido.




lunes, 18 de noviembre de 2013

Mandril o la fábrica de hacer poetas

Un día desapareció, pero apareció un poeta

Sarrionandia en Mandril

Aunque parezca que corren malos tiempos para los poetas, siempre abocados a la locura, el hambre o la cárcel, uno pensaría que la poesía se está aproximando a su fin. En realidad ocurre lo contrario, nunca han existido tantos poetas como hoy, pero hoy ya no significa nada.

De entre todos los inconvenientes de Mandril tan solo hay uno que es irreprochable; que Mandril es el lugar del mundo más apropiado para ser poeta. Es una de esas paradojas que siempre ocurren en esta ciudad, cuantos más obstáculos encuentra la poesía, más poetas aparecen. O mejor dicho, desaparecen.

De vez en cuando desaparece un hombre de la cárcel y aparece un poeta. En 1985 desapareció Sarrionandia de la Cárcel de Martutene,  una de esas prisiones a las afueras de Mandril, y apareció un poeta.  Desde entonces, cada vez que aparece un poeta, desaparece un preso, y así no hay manera de llevar a cabo una política penitenciaria eficaz. Siempre ocurre lo mismo, en cuanto un hombre o mujer quiere respirar aire fresco, se convierte en poeta, y entonces comienza la fuga de la prisión. 

Para evitar la fuga de los hombres se ha extendido la cárcel a toda la ciudad, pero no es suficiente. Si no queremos poetas solo nos queda un remedio; llevar la cárcel a todo el mundo, esto es, encarcelar a todos los hombres y mujeres de la Tierra. 

Encarcelar a todos los hombres y las mujeres de la Tierra, parece una buena idea. Si transformamos el planeta en una inmensa cárcel, de tal manera que ya no exista el exterior a la prisión, es decir, ningún lugar donde fugarse, los presos no podrán escapar y por tanto no podrán aparecer los poetas. Esto es falso: una cárcel donde es imposible la fuga, solo puede tener un final: la transformación de todos los hombres y mujeres del mundo en poetas. Dicho en otras palabras; la destrucción total de la cárcel planetaria.



sábado, 16 de noviembre de 2013

Cosas que eliminar en mi vida

Las relaciones entre los insectos y los hombres siempre han sido complicadas


Lista de cosas para eliminar de la vida

¿Una verruga, para qué sirve? Es asombroso como  la naturaleza fabrica cosas que no sirven para nada. Y mientras tanto las noticias se suceden, por ejemplo, un enorme meteorito se dirige a la Tierra el mismo día en el que he conocido a una chica que me gusta mucho.

Hay que hacer una lista, como siempre, de aquellas cosas que hay que eliminar de la vida. No es una tarea fácil, solo el acto de escribirlas en un papel produce desasosiego. El mismo acto de eliminarlas es un acto incierto, no puedo estar seguro del todo si he adoptado la postura correcta o la incorrecta. Aquí tengo la lista; me consuela pensar que esta lista no es definitiva, permite correcciones, nuevas eliminaciones, rectificaciones y vuelta atrás. Hoy empiezo la lista escribiendo sobre los amigos imaginarios, mañana quizá sea contra el amor o los álter ego, por ejemplo, por decir algo.

Lista de cosas que eliminar de la vida

Eliminar los amigos imaginarios: tales como dios o las mascotas invisibles que se mueven por casa, en fin, cualquier elemento inexistente que a veces me hace sentir menos solo. Es cierto que no queda claro que es lo más apropiado para la salud mental y el equilibrio psíquico, si hablar con un ectoplasma o no hablar con nadie. La propuesta no es tanto disolver a dios en el terreno de lo fantástico en vez de convivir con él en el mundo real, sino de mirar la realidad de frente: los amigos imaginarios no existen. Esto parece muy fácil, sin embargo, que dios fallezca un día, simplemente porque me he levantado con ganas de ver como es la realidad, debe ser realizado con sumo cuidado. Estoy de acuerdo con sustituir a dios y a las otras mascotas imaginarias por el ser humano, pero deberemos tener cuidado con que el ser humano no adopte los malos hábitos de dios, a saber, que se encuentre por encima de los hombres y las mujeres y que trate de fulminarnos con el fin de castigarnos, y todo porque un día podríamos ponernos en contra de él. Sustituir a los amigos imaginarios con superpoderes por hombres que creen que tan solo soy un insecto, no mola. Ese es el problema, si un hombre cree que soy un insecto lo más probable es que un día trate de pisarme. Así pues, tan solo se puede sustituir a los amigos imaginarios por amigos de verdad, sólo se puede sustituir a dios por la amistad, cualquier otra solución que no pase por la amistad nos llevaría a un lugar farragoso lleno de peligros. Huelga decir que un enemigo es un enemigo y que la amistad tiene algo de reciproco. Si ustedes observan la evolución de su piel, se darán cuenta que ser amigo de un enemigo suele tener consecuencias nefastas para el cutis. 



viernes, 15 de noviembre de 2013

Braille para todos los públicos


Hay muchas fuerzas ocultas empeñadas en que el pueblo no sepa braille

Aprendizaje del braille revolucionario

Imagino que cuando se instaure el gobierno revolucionario de la comuna de Mandril, una de las primeras acciones será la recuperación del braille y su accesibilidad a todos/as. Creemos que durante el proceso revolucionario, volveremos a leer. 

La llegada del Braille a Mandril será una de esas revoluciones que llegan, se instalan, y cuando nos damos cuenta, habrá cambiado nuestra forma de pensar y actuar en la ciudad. El braille es un medio y los medios nos trasforman a nosotros y lo que no rodea. Es asombroso que al aprender a vivir con los ojos cerrados, de repente, lo veamos todo mucho más claro. El tacto, que ha sido menospreciado siempre, volverá, y nos interesa que vuelva si queremos que la ciudad revolucionaria se convierta en una ciudad sexual. Es bueno potenciar el sentido del tacto. Lamentablemente a la reacción no le gusta que leamos, y menos con los dedos, así que es probable que Mandril quede sitiada por tanques de la OTAN. Cómo siempre, lo primero que hace la OTAN cuando la peñuqui quiere volver a leer y a pensar, es cortarnos la luz, pero desde que sabemos leer gracias al braille leemos sin luz en nuestras bibliotecas públicas o en la noche oscura mandrileña. Sabemos que durante el proceso revolucionario se irá abandonando progresivamente el uso de gafas, ya no será preciso forzar la vista leyendo textos a 30 centímetros de distancia . ¿Se imaginan ustedes concentrarse en la lectura táctil del "El Hombre Unidimensional" mientras relaja su vista en el horizonte, ese horizonte que pronto se cubrirá de bombarderos que se dirigen hacia nuestra hermosa y consciente ciudad libre?.





lunes, 11 de noviembre de 2013

Algún día aparecerá un hombre

Evidentemente no tenemos ninguna fotografía del hombre que aparecerá un día en Mandril, porque entre otras cosas, todavía no ha aparecido. Así que he dibujado una especie de retrato robot basado en nada, imaginario, porque todavía no existe

Algún día aparecerá un hombre


Algún día aparecerá un hombre en Mandril con un bolso, pero no será un bolso cualquiera. En su interior guarda un panfleto, pero no es un panfleto cualquiera. 



Usted andará con prisas, como siempre, pero algún día un hombre se aparecerá ante usted, le sonreirá,  y le entregará un panfleto. Lo más probable es que usted tire el panfleto al suelo sin leerlo, y hará bien si todavía persiste la huelga de barrenderos. Este pequeño gesto es una manera eficiente de participar en la lucha de clases. Pero también podría ocurrir que guarde el panfleto en el bolsillo para leerlo más tarde. Si, más tarde leerá el panfleto y se preguntará, "¿Qué broma es esta?" Su primera reacción será de incredulidad, después tratará de resistirse y pensará "¿Qué me querrá vender?" Más tarde, su curiosidad, si la tiene,  le tentará para buscar al hombre que apareció en Mandril con un bolso lleno de panfletos. A continuación ofrecemos una reproducción del panfleto que el viento arremolinaba en las calles de Mandril y que dice así: 

"¿Quieres tomar un café conmigo?"

Creemos que este será el panfleto que reparta por las calles de Mandril, quizá incluya su número de teléfono, pero ni siquiera sabemos si tiene teléfono


Ahora bien, usted ha encontrado al hombre que aparecerá un día en Mandril y se pregunta"¿No será todo esto una estratagema para follar?" Posiblemente. Lo que no sabemos es si esta estratagema es patética, desesperada o simplemente simpática o arriesgada. Sea lo que sea, si usted desea tomar un café con el hombre que aparecerá un día en Mandril, debe darse prisa, no deje que pasen alocados los minutos y los años, sino, podría ocurrir que el día que usted se decida por fin a tomar un café con el hombre que aparecerá en Mandril, este será descafeinado. Por lo demás, no tenemos nada en contra del descafeinado, pero debemos reconocer que es un tanto geriátrico.




viernes, 8 de noviembre de 2013

Sobre los manuales de supervivencia

Manual práctico de supervivencia urbana

No estamos en contra de los manuales de supervivencia, quién sabe si nuestro avión algún día caerá en los Andes y tendremos que comernos a nuestros acompañantes ¡Quizá ya hayamos caído!  Aunque me interesan mucho más aquellos manuales de supervivencia escritos desde la perspectiva del materialismo dialéctico

Los manuales prácticos están de moda, por ejemplo, los manuales de supervivencia tienen un gran futuro.

La primera persona o colectivo que escriba un manual de supervivencia que se aleje de la vida en el bosque y redacte, con ilustraciones dibujadas a mano, un manual de supervivencia urbana donde un hombre cualquiera pueda comenzar de cero sin dinero en sus bolsillos, sin techo y posiblemente sin calzoncillos, encontrará el éxito y posiblemente inagurará un nuevo género literario.

Quisiera alertar sobre estos manuales de supervivencia que todavía no están escritos, pues ninguno de ellos será inocente. No es lo mismo sobrevivir en la ciudad asaltando viejas que asaltando bancos, no es lo mismo un manual de supervivencia urbana que nos oriente sobre aquellos de los cubos de basura donde podríamos encontrar más comida que un manual que nos enseñe cómo organizar un puchero popular donde cualquiera puede participar y comer en colectivo. Atención, no es que estemos en contra de los manuales de supervivencia en el bosque, en realidad, casi es preferible sobrevivir en el bosque que en la ciudad, el único problema de estos manuales prácticos es que olvidan que ya no existen los bosques.


martes, 5 de noviembre de 2013

La famosa huelga ganada de los barrenderos de Mandril



La famosa huelga de barrenderos de Mandril

Tengo las pruebas de que esta huelga será ganada por los barrenderos, aquí tengo algunas, pero hay más:

La van a ganar porque los barrenderos son necesarios e imprescindibles. Mejor dicho, absolutamente necesarios. Me explico; todos sabemos que si desaparecieran los banqueros o los altos ejecutivos de Mandril, mejoraría la calidad medioambiental de la ciudad, en otras palabras, respiraríamos. Sin embargo, un año sin barrenderos, o un mes, o una semana, y la ciudad colapsaría. Son tan importantes que podríamos prescindir de casi cualquiera actividad profesional  y la vida cotidiana continuaría. Pero sin barrenderos no hay vida, directamente.

La van a ganar porque no es una huelga cualquiera. No, no es una huelga  cualquiera. Esta huelga lo que va a decidir es ser o no ser. Seguir existiendo o no. No solo son absolutamente necesarios los barrenderos, además tienen todo el poder en sus manos si lo utilizan. Perderla significará que mil no volverán a encontrar trabajo posiblemente jamás. No solo porque no lo hay, sino porque muchos se encuentran en esa franja de edad, mayores de 40, en las que nadie les querrá volver a contratar. Tan solo por eso, por la amenaza del abismo, esta huelga será ganada por los barrenderos.

La van a ganar porque no están solos. No están solos. Ahora sabemos que si los barrenderos ganan la huelga, ganamos todos. Los demás, los que no trabajamos de barrenderos, podemos involucrarnos directamente en su lucha, y sabemos como hacerlo. Cada cual tiene en su piso unos cuantos kilos de basura que se repueblan cada día en la cocina y sabemos como podemos utilizarlos. 

La van a ganar porque ya ha sido ganada.  En el Coronil, por ejemplo: "Este conflicto laboral terminó el pasado marzo y se recuerda como la huelga más larga en Andalucía, durante 71 días, las calles de la localidad fueron acumulando basura hasta que finalmente, el Ayuntamiento cedió"













 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Obituarios futuros

Breves notas sobre La Muerte

No tengo ni idea a que se dedica La Muerte en su tiempo libre

Es inevitable, todo asesino de masas acaba muriendo, no tanto a manos de etarras sino por encargo de la naturaleza. 

La ETA es como la policía, nunca está cuando se la necesita. Sin embargo La Muerte nunca nos falla ¿Usted desea que muera el rey? No se preocupe, La Muerte un día llegará y le matará, pero no sabemos como lo hará, si le meterá una bacteria resistente en el pulmón o le empujará por las escaleras. Usted tan solo tiene que esperar sentado mientras se toma un bollo o un té a que la muerte haga su trabajo. La cuestión es la paciencia. Si usted tiene cierta urgencia, porque por ejemplo, un funcionario o un empleado de Blackwater le arrastran para arrojarle hacia la caja de la nada de la que hablaba Omar Khayyam, recuerde que La Muerte si llegará a tiempo, pero nunca en el sentido que usted desearía. En tal caso lo usual es que La Muerte en vez de liquidar a sus enemigos, le liquide a usted. No sabemos a que partido pertenece La Muerte o si tiene algún tipo de carnet, o si trabaja, y si es así, quién le paga, o si es un diletante o lo hace por placer.  Investigaré sobre ello. No sé cual es la opinión de La Muerte sobre Adelson ni sobre la cuestión medioambiental o sobre los OVNIs. Lo único que sabemos es que la muerte mantiene buenas relaciones con el poder. 



domingo, 3 de noviembre de 2013

Cómo construir una gran montaña artificial

Notas sobre la construcción de la montaña artificial más alta del mundo

Iba haber dibujado la gran montaña artificial de Mandril, pero su sombra no me ha permitido encontrar el lápiz. Por suerte tengo esta instántanea, que aunque no corresponde a Mandril, nos orientará visualmente sobre el tema a tratar.


La propuesta era la siguiente; construir la montaña artificial más grande del mundo. No se trataba exclusivamente de competir directamente con la naturaleza y levantar un gran monte de 9000 metros de altura sobre el nivel del mar, ni demostrar técnicamente que era posible su realización. No, no solo suponía una gran hazaña de la humanidad esta sorprendente obra. 

Es cierto que si hubieramos utilizado las pelas de otra manera igual Mandril podría haberse organizado de otra forma. Yo había leído que los medio nos trasforman, y Mandril era el medio donde vivíamos, así que si se hubiera utilizado la pasta para trasformar la ciudad lo más probable es que nos hubiéramos trasformado a nosotros mismos. Si se hubiera utilizado el dinero para acabar con la huella ecológica de Mandril o si la ciudad se hubiera aproximado en lo posible a una cierta autarquía energética y alimentaria, quizá fuéramos ahora diferentes. Podrían haberse utilizado, es verdad, las pelas en crear un salario universal e incondicional, y Mandril podría ser ahora una ciudad ahora bastante amistosa, más alegre, incluso podríamos dormir por las noches sin recurrir a ansiolíticos. Por lo menos tendríamos más luz. Si más luz.

La construcción de la montaña a los pies de Mandril nos quitó la luz. Mandril siempre estaba a la sombra de la montaña y apenas nos llegaba el sol directo. Un poco más tristes si que nos volvimos. Pero había que invertir el excedente financiero y que mejor que construir una montaña. Así, a toda ostia, podría la montaña terminarse en diez años. Una obra colosal de este tipo exigía cientos de cientos de miles de nuevos contratos y nuevos accidentes laborales.  En vez de utilizar mampostería o sillería se prefirió utilizar bloques de hormigón, y de vez en cuando un hombre moría aplastado bajo uno de estos enormes bloque de hormigón o caía desde una considerable altura a la nada. Pero tan solo era un hombre. 

Si, de acuerdo, durante su construcción Mandril se aproximó al pleno empleo, pero la promesa de que un nuevo turismo montañés llegaría a la ciudad tras finalizar la montaña, quedó muy por debajo de las expectativas, pero Mandril inaguró una carrera enloquecida en la que cada ciudad quería sorprender al mundo construyendo una montaña artificial más alta todavía. Las acciones de las constructoras subían como la espuma. Sobre la deuda, prefiero no hablar de ella.

La montaña se finalizó.  Mis sentimientos respecto a ella eran contradictorios, había días que la veía como algo aberrante y temible, y otros, me daba por tratar de llegar a su cima para hiperventilarme. Pero lo que no llegaba a ver era su durabilidad. Según el manual de instrucciones la montaña tenía una vida útil de 75 años. Era un buen regalo para las generaciones venideras. No solo habíamos gastado la mayor parte de los recursos futuros  en construir una cordillera de montañas artificiales, sino que los hombres del mañana vivirán siempre bajo la sombra de una gran montaña de Damocles esperando que en cualquier momento esta se viniera abajo, sobre ellos.




miércoles, 30 de octubre de 2013

Hacia la ciudad sexual

Todavía no existen imágenes de ciudades sexuales, pero si que podemos imaginar y formular formas donde se pueda pensar en el otro

Primeros apuntes sobre una posible ciudad sexual

Cada vez es mayor el número de expertos que manifiestan que el sexo se encuentra sobrevalorado, bien, en realidad ocurre todo lo contrario, el sexo está infravalorado. No se le toma en cuenta para nada, sin embargo está presente continuamente. Vivimos el día a día como si el sexo fuera un espacio de la esfera íntima, cuando es abierto y colectivo. Quizá no se ve, pero es probable que ese árbol que nos cobija lo plantó un enamorado.

Podría dar una videoconferencia sobre sexo y ciudad, pero es un tema que no he pensado suficientemente, así que me estaría inventando la mayor parte de las cosas. Por suerte soy un farsante, así que en vez de dar una videoconferencia, escribiré sobre la ciudad y el sexo, en términos originales, jamás vistos. Me imagino una ciudad sexual: la ciudad del sexo.

Que nadie piense que quién llegue a mi ciudad sexual va a follar inmediatamente. Mi ciudad sexual no es Disneylandia ni el  barrio rojo de Amsterdam, no es un lugar de compra y venta de sexo. De lo que estoy hablando es de planificar la ciudad teniendo en cuenta uno de los motores que mueve el mundo, aunque muchas veces ni siquiera nos demos cuenta. Por ejemplo, se diseñan los parques para que los vecinos paseen o hagan deporte, pero nunca para el encuentro amoroso. Otro ejemplo, cuando uno va al médico porque le duele la cabeza, este nunca le pregunta por su frecuencia sexual, cuando lo más probable es que sus jaquecas estén motivadas porque se le ha subido el semen a la cabeza. Por lo general el dormitorio es el lugar donde más se practica el sexo, sin embargo, estos nunca tienen buenas vistas, ni siquiera la luz es la adecuada. Siempre se olvida incorporar un regulador que permita dosificar la intensidad de la luz, en vez de soportar siempre esa luz dura que cae sobre nosotros del techo. Eso si, parece que los diseñadores de muebles cada vez están más interesados en el tema. Es cierto que tanto las camas como los sofás se diseñan teniendo en cuenta el intercambio de fluidos, pero a mi lo que me interesa no son tanto los espejos en las paredes y en el techo ni el confort sexual, sino esa latencia hacia lo amoroso que jamás se explora. Todos aquellos actos cotidianos que se frustran y que van dirigidos a gustar a uno mismo y sobre todo a los otros. Es el sexo que subyace en todas las cosas más que el acto sexual en sí. Un barrendero debería ser un héroe del pueblo en vez de una versión mejorada del esclavo; quiero decir, en una ciudad llena de mierda, es más complicado amar que en una ciudad agradable. No estoy hablando de crear ciudades con rostro amable, sino que su rostro sea amable porque la ciudad lo es. Una ciudad que incite a invitar a un café a un desconocido simplemente porque a uno le gusta o donde uno pueda expresar la bealdad del otro sin que este sienta amenaza alguna. Ahora solo queda lo más fácil, pensar la ciudad sexual, superar la idea del sexo desde el poder como forma de control social, que se rompa la esfera del sexo como lo intimo para abrirse al espacio de lo colectivo. 





martes, 29 de octubre de 2013

Proyecto de Casa Caracol

Borrador del primer dibujo sobre una casa caracol

Proyecto de Casa Caracol


Quiero presentar un nuevo proyecto, otra solución habitacional, por llamarlo de alguna manera. Mi duda estriba en si este proyecto una vez realizado conferirá  dignidad al ser humano o todo lo contrario.  Se trata de una casa caracol, con todos sus inconvenientes.


Estéticamente "La Casa Caracol" de Dominguet es tan impactante o más, que el  "Homeless Vehicles Proyect "de Krzysztof Wodiczk, pero menos operativo. Mientras el proyecto de vehículo para homeless tiene ruedas, el proyecto de casa caracol debe cargarse sobre la espalda, además el usuario debe tener una larga blanca cubierta de flores, ser portador de sabiduría y arrastrar los pies. Lo importante, entre otras cosas, de esta casa caracol, es dar visibilidad a su portador. Hacerse visible. La invisibilidad es el gran drama de aquellos que se encuentran en el escalafón más bajo de la sociedad, y probablemente la mayor fuente de casi todos sus desastres. El abuso y la humillación pueden realizarse con más facilidad cuanto uno no es visto, aunque se encuentre a la vista de todos. Para que puedan verse a kilómetros de distancia propongo de cada hombre invisible lleve a cuestas su propia concha espiral. Mucho más practica que las cajas de cartón, la casa espiral promete protección ante el aguacero, el viento y la policía tratando de identificar al hombre o la mujer barbuda que vive en su interior.  Lo digo ya desde aquí; quién viva en su casa caracol no tendrá carnet, pues lo quemó un día al grito de "¡Viva Humania!". Posiblemente carezca de huellas dactilares. 

Boceto de la casa caracol dibujada con el pie durante un recorrido en tren

Me gusta imaginar que los hombres caracol no siempre caminarán solos por la ciudad con su concha espiral a cuestas, a veces, se encontrarán, y querrán tomar el poder, cansados ya de leer textos en braille por las noches, no tanto porque hayan perdido la vista, pueden ver demasiado lejos, quizá, sino porque no tienen luz eléctrica. Su mirada, estoy seguro de ello, puede ver más allá del tiempo. Si, a veces se encontrarán y cuando quieran desalojarles será imposible. Nadie ha conseguido penetrar en el interior del posible templo que esconde una casa caracol. Imaginen miles de caracoles gigantes tomando las plazas más simbólicas de la ciudad o avanzando despacio hacia aquel edificio tan alto donde desde su última planta se decide el destino de todos los hombres y las mujeres de la ciudad. Parecen inofensivos, caminando tan lentamente siempre, pero yo no estaría tan seguro.








domingo, 27 de octubre de 2013

Recupero mi viejo condensador de fluzo

Si el condensador de fluzo ha dejado de funcionar, siempre cabe la posibilidad de llegar al futuro mediante autostop. Pero no sabemos a que futuro uno podría llegar. 

Apuntes sobre el condensador de fluzo

Nunca antes el futuro se había convertido en un lugar tan predecible como al mismo tiempo incierto. Sabemos que no vamos a reconocer Mandril dentro de veinte años, incluso es posible que usted no se encuentre viviendo en esta ciudad, ni tenga un trabajo o dientes, o incluso si tendrá cuerpo. Sea lo que sea, tengo un condensado fluzo, pero no tiene pilas.

El condensador de fluzo no tiene pilas porque entre otras cosas,  funciona con fluzo. Es cierto que hace años que no pongo en marcha mi pequeña máquina del tiempo portátil, porque si lo hiciera lo más probable es que no volviera jamás a Mandril, con lo cual, tendría que abandonar este periodiquito. La situación es la siguiente; si desaparece este periódico desaparece el mundo. Observen a ese diminuto escarabajito que se encuentra al borde de la calzada, si consigue atravesar la carretera, el mundo será salvado, sino, todo desaparecerá. En un mundo donde realmente se quiere seguir existiendo, los escarabajos pueden cruzar la carretera sin temor a desintegrarse. No sé todavía el medio, quizá mediante pequeños puentes o túneles, o un guardia que regule el paso y permita que los escarabajos crucen. No lo sé. Quizá se conviertan en seres sagrados  o el tráfico haya sido finalmente puesto bajo control
.
Pero volvamos al asunto que nos importa;  mi próximo viaje al futuro. Estoy arreglando el condensador de fluzo, y en cuanto pueda iré a hacer una visita a William Morris. Si me dice que me quede a vivir con él, lo haré, y entonces todo el presente se desvanecerá. ¿Se puede escribir un periódico desde el futuro para los hombres del hoy, sin parecer ni demasiado loco ni imbécil? Si fuera posible, lo haré, entonces el mundo continuará existiendo. 



sábado, 26 de octubre de 2013

El gran oráculo de Mandril

En las clases nocturnas para ser una sibila o un sibilo, alguien escribió algo en la pared


Sobre el oráculo

No hay acción que no escape de mis manos. Empecé por inventar un recetario, un librito de recetas para cuando uno tenía que tomar un camino al encontrarse en una encrucijada. Un camino que una vez tomado todo saliera bien.

Escribí el recetario con la mejor intención, pero sin darme cuenta inventé un nuevo medio. Lo que debería ser un sistema que permitiera tomar una decisión vital con más seguridad a cada cual, llevó a convertir a los mandrileños en una muchedumbre de hombres y mujeres aterrados siempre ante lo desconocido. El objetivo de mi recetario era no perder el tiempo. Me resultaba desagradable ver a los mandrileños aquí y allá, como hombres sin cabeza, tropezando, volviéndose a tropezar, buscando, encontrando. Seguir un camino por el sistema de ensayo y error, puede llevarnos varias vidas, y solo disponemos de una existencia.

Al principio los mandrileños utilizaban el recetario una o dos veces en su vida, ya saben, lo clásico; con quien deberían  irse a vivir y qué estudiar, pero no era suficiente, y las visitas aumentaron, así que me tuve que dejar barba. Venían a preguntarme cualquier cosa. Se formaban grandes colas frente a mi domicilio en busca de un atajo, yo les abría la puerta de mi casa y les entregaba unas notas que les escribía con mi propia letra, y en fin, toda su existencia cambiaba. Eso me daba un cierto poder. 

Es difícil atender a todos. No dispongo de mucho tiempo. Trato de aprovechar la mañana escribiendo un articulo para este periódico, escribiendo una comedia para el pueblo, estudiando historia del arte, entrenando para algún día poder participar en un maratón de cuarenta y dos kilómetros y morir fulminado a la llegada.  Por la tarde voy a mi trabajo de friegaplatos. En el poco tiempo libre que me queda abro la puerta del oráculo y descubro que hay mucha gente esperando. Algunos hacen noche, pero no puedo atenderles a todos, ya me gustaría. Así que he establecido una pequeña tasa para disuadir aquellos que vengan a preguntarme sobre lo frívolo y lo banal. También he incluido una sobretasa para que aquellos que más les urja, puedan adelantarse unos puestos en la cola. 

Sin embargo todo esto tenía que acabar. Empezaba a tener demasiada influencia social. Un día me llegó un telegrama del ministerio que se me exigía un certificado que acreditase mi preparación para entregar recetas a todo hombre perdido o despistado, pero yo no tenía ningún certificado, así que tuve que abandonar el recetario. 

Por lo menos se reguló el oráculo. Se impartieron clases nocturnas y se extendió un carnet de sibila que debía renovarse cada cinco años. Yo quería que los mandrileños no sintieran tanta ansiedad cada vez que tuvieran que tomar una decisión, pero ocurrió exactamente lo contrario. También se convirtió en un arma política, y las sibilas y los sibilos cambiaban de cara y de zapatos dependiendo de las mayorías parlamentarias. En cuanto a mi, perdí la afición por el oráculo, continúo en mi curre, y de vez en cuando, antes de que mi maginación quede sepultada por la edad y el trabajo asalariado,  planifico nuevos medios que trasformen la realidad y no puedan ser tan fácilmente recuperados por el poder o lo mercantil. Estoy en ello, pero no tengo demasiado tiempo.


jueves, 24 de octubre de 2013

El hombre con el que todo el mundo se sentía bien

Aquí una foto del hombre con el que todo el mundo se sentía bien, tratando de escapar de la insaciable búsqueda de felicidad de la peñuqui

El hombre con el que todo el mundo se sentía bien

El hombre con el que todo el mundo se sentía bien, en realidad, no se sentía tan bien. El descubrimiento de que con un pequeño trozo de su cuerpo uno podía vivir más años, ser más atlético, más ingenioso o más amable, le había llevado a un estado deplorable.

Con un solo gramo del cuerpo de este hombre nos encontrábamos bastante bien, aunque a él no le hacía demasiada gracia. Valía cualquier cosa, un gramo de su pelo, de su epidermis, de su nariz, de sus dedos o de sus visceras, si se masticaba durante al menos diez minutos, nos hacia sentirnos felices y su efecto se prolongaba durante diez maravillosos años. 

Al principio a él le gustaba entregarse a los demás, se daba, y ofrecía un trocito de sí a aquellos quién más lo necesitaban, pero claro, pronto corrió el rumor de que había un hombre, que masticado, nos traía la felicidad, y en poco tiempo comenzaron a acumularse gentes frente a su piso pidiendo un pedacito de su cuerpo. Venían de todos los lugares del mundo y formaban grandes colas, ordenadas, hasta que un día se produjeron grandes tumultos, cientos de miles de personas trataron de asaltar su casa. Muchos murieron. Para entonces, el hombre con el que todo el mundo se sentía bien, fue declarado bien de interés general y pasó a ser propiedad estatal. Al poco tiempo fue vendido a una empresa privada. Algunos, pocos, pudimos ver al hombre con el que todo el mundo se sentía bien, fragmentado en pequeños comprimidos y grageas.





miércoles, 23 de octubre de 2013

Pequeño viaje al futuro

Viajar en una máquina del tiempo es posible, pero el billete es bastante caro, así que no se haga ilusiones, usted no podrá trasladarse en el espacio-tiempo por mucho que vaya ahorrando. Si, viajar es caro, pero más caro resultará quedarse en Mandril.

Viajes en el tiempo
-Usted no está invitado-

La situación es la siguiente; un hombre huye del presente. La vida en la Tierra se le va complicando y aunque parezca lo contrario, cada día le cuesta más hacer lo que le place, las cremas solares ya no evitan las quemaduras, la islas Caimán, donde vivía, han sido anegadas por las aguas.

Vaya donde vaya, ha dejado de ser querido. La gente le escupe y le increpa, y mire donde mire solo ve zombis a su alrededor. Creía tener el mundo en sus manos y ha acabado viviendo en un refugio subterráneo a prueba de explosiones nucleares. "¿Qué hacer?"- se pregunta- "Huir hacia adelante". Así que ha mandado construir una máquina del tiempo para llegar al futuro. Las máquinas del tiempo funcionan, pero necesitan la mitad de todos los recursos energéticos para ponerse en marcha. Sea lo que sea, se puso el casco, se encerró en  la cabina y encendió el gran motor que lo llevaría hacia el mañana. Antes de disolverse en miles de millones de átomos alguien le escuchó decir "¡Con mi dinero hago lo que me da la gana!"



 
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