viernes, 27 de mayo de 2016

Cuando Dominguet encontró a la Mujer Barbuda



Cuando Dominguet encontró a la mujer barbuda
-Un paseo por el mundo subterráneo- 



 Estaba allí, descasando junto a un frutal subterráneo, que bebía de un extraño estanque lechoso



Recostada a la sombra de un frutal descansa una mujer barbuda. La observo asombrado, pues siento que rezuma sexo por cada uno de sus poros.  La miro, y me imagino haciendo el amor con ella aquí mismo. Ella se siente observada. Creo que tengo una erección. Me está mirando, tiene algo en sus manos.

Mujer Barbuda: ¿Estás bien, te ocurre algo?
Dominguet: No sé, quizá… Quizá estoy algo aturdido….
Mujer Barbuda: ¿Bebiste del estanque lechoso?
Dominguet: Si, unos pequeños sorbos…  ¿No será tóxico?
Mujer Barbuda: ¿No te gusta? Es dulce, y a mí me excita muchísimo. Solemos beberlo antes de las orgías.
Dominguet: ¿Orgías?
Mujer Barbuda: Al menos una vez al mes hacemos una orgía en la que todo el mundo está invitado. De esta manera se establece un…  Un contacto más cercano con nuestros semejantes, se liman diferencias, y permite la cohesión social. Hay un reparto equitativo de los cuerpos. Bajo el efecto del brebaje del estanque lechoso todos somos igual de atractivos, deseables y besables. Conceptos como edad y belleza se distorsionan. Aumenta el buen rollo, disminuyen las agresiones y la violencia, hacemos amigos y nuestro aspecto es mucho más relajado. Mírame, ¿qué te parece mi rostro?
Dominguet: Me pareces muy guapa…
Mujer Barbuda: ¿Lo ves?
Dominguet: ¿Bebiste?
Mujer Barbuda: Si. Mi plan vespertino era pasar las horas junto a este árbol, masturbándome al aire libre mientras leía algo de….
Dominguet: ¿Puedo sentarme a tu lado?
Mujer Barbuda: Por supuesto, me apetece mucho conocerte. Desde que supe de tu llegada deseaba un encuentro contigo… Saber de ti, de cómo es el mundo exterior hoy en día contado por un recién llegado, no por viejo barbudo…
Dominguet: Qué gracia, según hablabas tenía la sensación de que te encuentras desnuda.
Mujer Barbuda: Estoy desnuda. En el mundo subterráneo siempre vamos desnudos. ¿No sientes una agradable y constante temperatura en tu piel? De esta manera evitamos una industria innecesaria y un trabajo inútil que nos arrebataría demasiado tiempo libre… La desnudez produce un efecto igualitario, evita que busquemos la identidad en la apariencia de la ropa… Pero,  ¿por qué llevas los pantalones puestos?
Dominguet: Eh… No sé…
Mujer Barbuda: Quítatelos, vas a estar más cómodo…
Dominguet: Es que… No puedo.
Mujer Barbuda: ¿No puedes? Yo sí. Ven,  deja que yo te los baje….
Dominguet: Es que… En fin, me da apuro. Tengo una erección.
Mujer Barbuda: ¿Sólo es eso?
Dominguet: Es que en el mundo exterior no solemos pasear desnudos, y mucho menos con una erección.
Mujer Barbuda: ¡Pasear, qué gran idea! Bájate los calzoncillos y demos una vuelta. Dicen que durante el paseo se conectan los dos hemisferios. Seguro que estimula la inteligencia.
Dominguet: En la superficie también solemos pasear, pero en automóvil… Una vez leí que…
Mujer Barbuda: ¿Te gusta leer?
Dominguet: Si, pero no tengo demasiado tiempo libre. Tengo, eso sí, la sensación de que el tiempo escapa entre mis manos, como si se escurriera, como si fuera líquido. A veces, me asombro de mí mismo, pues de verdad no sé a quién voy a encontrar al mirar el espejo.
Mujer Barbuda: No te preocupes por el tiempo, por aquí pasa mucho más despacio…
Dominguet: ¿Por qué?, ¿acaso se relentiza aquí nuestro reloj biológico?
Mujer Barbuda: El tiempo nos atraviesa y envejece igual que a vosotros, aunque transcurre a la misma velocidad como cuando éramos pequeños, ¿te acuerdas?
Dominguet: Jamás llegaban las navidades, el verano era interminable.
Mujer Barbuda: Pasaba más despacio porque continuamente estabas viviendo experiencias nuevas, formando recuerdos. Igual resulto pedante, pero entonces estabas creando conexiones neuronales continuamente.
Dominguet: Para nada eres pedante… Me gusta como hablas…
Mujer Barbuda: Sin embargo, con el paso del tiempo, en cuanto dejaste de crear experiencias, en cuanto te sumergiste en las rutinas, te ocurrió que…
Dominguet: ¿Qué?
Mujer Barbuda: Comienza la poda neuronal y el tiempo trascurre más deprisa.
Dominguet: ¿Insinúas qué se me está podando el cerebro?
Mujer Barbuda: Ya nada te sorprende. Realizas el mismo trayecto una y otra vez, las mismas vivencias siempre repetidas,  apenas creas recuerdos.
Dominguet: ¿Y tú sí?
Mujer Barbuda: Por supuesto que sí. Una de las máximas en el  Mundo Subterráneo es la creación de recuerdos. Nos gusta documentar nuestras existencias, compartirlas, y leerlas.
Dominguet: ¿Y a ti, te gusta leer?
Mujer Barbuda: Si, por suerte nos hemos organizado de tal manera que siempre disponemos de mucho tiempo libre ¿Y vosotros, en el exterior, cómo disponéis de vuestro tiempo libre?
Dominguet: El tiempo libre es una especie de promesa. Algo que se encuentra en el horizonte y que siempre se aleja, sobre todo al ir cumpliendo años.
Mujer barbuda: ¿Entonces, cuando leéis?
Dominguet: Nunca, pero nos gusta tener libros.
Mujer Barbuda: ¿Te gustan los libros? Aquí hay muchos, pero no pertenecen a nadie. Nuestra biblioteca es inmensa, no tiene fin.  Los estantes recorren el largo del camino, los parques, las calles. Se detienen en las fuentes. No existen paredes sin libros.
Dominguet: Ya los he visto. Me pareció extraño descubrir una hilera de estantes cargados de libros por el bosque… ¿Se pierden muchos?
Mujer Barbuda: No entiendo la pregunta, ¿cómo se puede perder un libro?
Dominguet: Mediante el robo, ¿no?
Mujer Barbuda: ¿Robo?
Dominguet: ¿Por qué me miras así? ¿No estarás tratando de decirme que en el Mundo Subterráneo no existe el robo?
Mujer Barbuda: Robar es un concepto relativo ¿Se puede robar el aire? Y si se pudiera, ¿qué problema hay en llevarse un poco de oxígeno a casa?
Dominguet: Pero los libros no son el aire.
Mujer Barbuda: Aquí sí.
Dominguet: ¿Entonces puedes llevarte los libros y jamás devolverlos?
Mujer barbuda: Así es.
Dominguet: ¿Y eso no es un robo?
Mujer Barbuda: El libro tan solo pasa de un lugar a otro. El libro puede encontrarse junto a este estanque, en el bar, en tu mesilla de noche o en uno de los estantes de la calle principal del Mundo Subterráneo. No es un robo mientras cualquiera puede acceder a él. Si el libro pertenece a todos, es bastante complicado poder robarlo.
Dominguet: ¿Cualquiera puede entrar a mi dormitorio?
Mujer Barbuda: Si, y llevarse lo que más le plazca, como por ejemplo, el libro que mangaste hace un rato y ocultas bajo tus calzoncillos.
Dominguet: ¿Yo?
Mujer: No es una erección, ¿verdad?
Dominguet: Lo reconozco, lo robé. O como dices tú, lo cambié de sitio, pero te juro que al mismo tiempo tuve una erección. No mentía.
Mujer Barbuda: ¿Y qué libro es?
Dominguet: Se titula “Economía Poética”
Mujer Barbuda: Lo conozco, contiene ilustraciones pornográficas.
Dominguet: Confieso que me avergonzaba que me vieran con él.
Mujer Barbuda: ¿Te avergüenza la pornografía?
Dominguet: No. Lo que me produce timidez y sentimiento de culpa es que me descubrieran con un libro de poesía.
Mujer Barbuda: Déjame verlo.

Dominguet se baja los calzoncillos y entrega el libro a la Mujer Barbuda, que no puede evitar olerlo.

Mujer Barbuda: Huele a pescado. Deberías airear tus genitales con mayor frecuencia.
Dominguet: ¿Lo has leído?
Mujer Barbuda: Si.
Dominguet: ¿Y te gustó?
Mujer Barbuda: Lo escribió mi padre.
Dominguet: ¿Eres familia de escritores?
Mujer Barbuda: En el Mundo Subterráneo tenemos la costumbre de escribir al menos un libro en nuestra vida.


"Robé el libro, es cierto, pero te juro que al mismo tiempo tuve una erección"

Dominguet: ¿Todos sois escritores?
Mujer Barbuda: Sí, y biógrafos. Existe la exigencia moral de que cada cual escriba al menos su autobiografía, sus memorias, sus recuerdos, sus impresiones. Nos gusta conocer, aprender, revivir las experiencias que tuvo cada cual durante toda su existencia.
Dominguet: Me pregunto a quién le podría interesar mi vida…
Mujer Barbuda: A todos y a todas, a los que vendrán, y sobre todo a ti mismo. Escribir sobre tu vida te ayuda a pensarte: “Una vida sin examen no merece  ser vivida”. Al escribir sobre tu existencia la haces presente y la pones en valor, y tus acciones pueden considerarse en el futuro. Compartes tu vida con los demás, ¿no? Es una lástima  arrojar por el agujero negro de la Nada todas tus experiencias, como si no hubieras existido. Ese derroche vital está muy mal visto por estas tierras.
Dominguet: ¿Y sobre qué podría escribir yo?
Mujer Barbuda: Todos tenemos algo que decir, ¿no?
Dominguet: (…)
Mujer barbuda: ¿No…?
Dominguet: Tengo cuarenta y siete años, pero si descuento las horas de sueño, las dedicadas al traslado, conduciendo, al tiempo perdido en el supermercado y en el trabajo, realizando recados, agotado… Tan solo me quedan doce años de vida vivida, y eso, incluyendo el tiempo dedicado a la holganza y a procrastinar. Doce años de existencia real, no ficticia. ¿Se puede considerar mayor de edad a una persona con doce años?
Mujer Barbuda: No lo sé ni me importa, ¿acaso con doce años no podemos escribir? En el Mundo Subterráneo existe una variedad de monos albinos y ciegos que vivieron durante siglos en las alcantarillas del gran Mandril abandonados por sus dueños del exterior. Pudieron escapar por alguna grieta, sin duda,  y llegar a estas tierras amables. Ahora son conocidos, no tanto por sus cabriolas, saltos y gracietas, sino por su afición a relatar sus  experiencias por medio de la escritura. No sé qué edad tendrán, pero a mí me encanta leer sobre sus vidas y sus fábulas.
Dominguet: ¿Monos qué escriben?
Mujer Barbuda: ¿Y por qué no? Como ellos dicen: “Escribir no es un don, escribir no es un oficio. Escribir es una actividad”.
Dominguet: ¿No te parece que aquí suceden muchas cosas extrañas?
Mujer Barbuda: ¿Por qué lo dices?
Dominguet: No, por nada…
Mujer Barbuda: ¿Lo dices por mi barba?
Dominguet: ¿Qué barba? Ni siquiera me había dado cuenta que llevabas barba ¿Es postiza?
Mujer Barbuda: Es original. A las mujeres nos crecen estas tupidas barbas al poco de nacer ¿Quieres tocarla?
Dominguet: Si por favor… (Acaricia la barba) ¡Qué suave, y qué brillante! Yo siempre deseé tener una barba tan poblada como la tuya. Mírame, soy imberbe, tan solo tengo una inquietante pelusilla…


Ella tenía una preciosa barba


Mujer Barbuda: ¿No te salen pelos en la cara?
Dominguet: Una cara producto de miles de  agentes tóxicos liberados en la atmósfera. Observa mi rostro, ¿te gustan mis eczemas, mis granos…?
Mujer Barbuda: Son el fruto de un mundo pasado. El pasado siempre acaba saliendo por algún lado.  Pero no te preocupes, si te quedas a vivir aquí, se curarán tus lesiones. Comenzarás a sentir, a  percibir a través de tus sentidos aquello que te rodea, a escuchar, a prestar atención y a regalar atenciones. Tu voz adoptará un tono mucho más amable, y ya no hablarás a la defensiva, ni utilizarás las palabras como un arma. Aquello que había permanecido latente pero oculto, se revelará. Aquí las potencialidades emergen en vez de ser enterradas, incluso puedes descubrir quién eres realmente.
Dominguet: Demasiado perfecto, tanto, que me resulta increíble. Si el mundo subterráneo fuera tan maravilloso, ¿por qué he visto a seres de 45 centímetros de altura con la cabeza no más grande que un limón, paseando por las calles?.
Mujer Barbuda: ¿Hablas de los cabeza limón?
Dominguet: Si, de los cabeza limón.
Mujer Barbuda: ¿Podrías decirme alguna de las características que hayas observado de los cabeza limón y que te hayan llamado la atención?
Dominguet: No sé…
Mujer Barbuda: ¿Parecían felices?
Dominguet: Si, parecían felices.
Mujer Barbuda: Son felices, querido amigo. Quizá tengan una diminuta cabeza, pero eso es porque careces de barba.
Dominguet: ¿Podría saber que tiene que ver mi barba inexistente en todo esto?
Mujer Barbuda: Los efectos adversos del exterior se han infiltrado al interior de la Tierra durante años hasta llegar al Mundo Subterráneo, produciendo este singular aspecto. Sin embargo, son los héroes del Mundo Subterráneo, su creatividad no tiene límites…
Dominguet: (Interrumpiendo a la Mujer Barbuda) ¿Pero y, su inteligencia?
Mujer Barbuda: Ciertamente tienen un cociente intelectual reducido, ¿y qué? Por suerte en el Mundo subterráneo hemos suprimido las desigualdades económicas, de género, de edad, de inteligencia, formativas, de altura y belleza…
Dominguet: (Interrumpiendo a la Mujer Barbuda de nuevo) ¿Quieres decir que un idiota puede ganar lo mismo que un  portentoso cerebro?
Mujer Barbuda: Exactamente.  Sin embargo me gustaría matizar tus palabras; aquí no existen idiotas. Tales seres solo deben existir en tu mundo. Aquí solo uno es idiota, si no participa políticamente, si no entra en acción, si no propone, si no lleva a cabo. Para conseguir dejar de ser idiota, tan solo es necesario tiempo libre. Y aquí, el tiempo es libre.
Dominguet: ¿Pero y los cabeza limón?


 "Son los héroes del mundo subterráneo, su curiosidad, creatividad y sinceridad, no tiene límites"



Mujer Barbuda: Ya sé de lo que hablas. A ti te sorprende que los cabeza limón tengan los mismos derechos que los cerebros portentosos ¿De verdad crees que una persona inteligente o más bella, debe tener más derechos que una persona que no lo sea? ¿Por qué alguien por ser más alto debería tener más privilegios? Ya es bastante que hayan sido afortunados y que el azar les haya sonreído. La casualidad, el entorno, y la suerte les ha favorecido y permitido caminar con ventaja sobre los otros; mejor para ellos. ¿Crees que la ventaja debe ser además recompensada? ¿No es bastante recompensa para ti la ventaja?
Dominguet: Nunca lo había pensado. En el mundo exterior las cosas son exactamente al revés de como aquí ocurren. Hay una tendencia a pensar y actuar bajo la creencia de que para ser más felices, es preciso arrebatar la felicidad del otro. Sin embargo, no es agradable hacer infelices a nuestros vecinos; no somos monstruos. Así que tratamos que nuestros vecinos no tengan rostro, ni cuerpo; a veces tan solo son un número. Cuanto más lejos se encuentren de nosotros y más borrosos aparezcan a nuestra vista, mejor. Mucho me temo que una gran proporción de la gran ciudad de Mandril está construida sobre el desastre y el dolor ¿Ves mi dentadura?
Mujer Barbuda: Es impecable, preciosa.
Dominguet; Es falsa. Cada uno de mis dientes es de otro, una persona, un desconocido. Se los arrancaron para construir esta versión de mi dentadura; más blanca, brillante y mejor que la original.
Mujer Barbuda: ¡Qué horror! ¿Y qué ha sido de ese pobre hombre?
Dominguet: ¿A quién le importa? Imagino que a estas alturas vivirá a base de purés y sopas. Quizá esté muerto. Cedió voluntariamente un trozo de su cuerpo a cambio de algo, un intercambio.
Mujer Barbuda: Espero que al menos vendiera caro  ese trozo de cuerpo.
Dominguet: Lo vendió lo más barato posible, probablemente a cambio de nada. 
Mujer Barbuda: ¿Pero cómo pudo acabar de este modo?
Dominguet: Debió caer en un estado de necesidad, un lugar poco recomendable. Pocos llegan a la tierra de la necesidad por voluntad propia, generalmente, son empujados allí ¿Por qué alguien iba a realizar un acto que no desea? 

La Mujer Barbuda permaneció en silencio. En el Mundo Subterráneo solo se realizan actos que no se desean por amor, pero entonces, inmediatamente se convierten en actos que se desean. “Quizá si no se desea, no se ama”- Pensó para ella. 

Dominguet: ¿Cómo?
La Mujer Barbuda: Ay, disculpa, he hablado con la mente en vez de con la voz…
Dominguet: Te he oído perfectamente, ¿cómo lo has hecho?
La Mujer Barbuda: (Riendo) Nos gusta utilizar la palabra, pero hemos descubierto que la telepatía también es muy práctica, ya sabes, no necesitamos el teléfono móvil.
Dominguet: ¿No tenéis móvil?
La Mujer Barbuda: No. No hemos desarrollado esa tecnología. Creemos que nos impide utilizar todo nuestro potencial psíquico, en especial la telepatía o la telekinesis.
Dominguet: ¿También tenéis telekinesia?
La Mujer Barbuda: En realidad todavía carecemos de capacidad para mover objetos con la mente, esto es, de forma individual. Solo hemos conseguido una especie de telekinesis colectiva, ya sabes, para realizar obras públicas, para mover entre todos grandes rocas con la mente.
Dominguet: Me gustaría poder utilizar mi potencial, ¿crees que es tarde?
Mujer Barbuda: Nunca es tarde para intentarlo, aunque es posible que te ocurra como en el experimento de los niños ciegos. De no utilizar la vista, la perdieron. No tenían ningún problema en los ojos, pero el cerebro interpretó que al no utilizarlos ya no tenían sentido, y cortó lazos con ellos.
Dominguet: Vaya…
Mujer Barbuda: No te preocupes. Quizá jamás puedas desarrollar la telepatía o la telequinesia, o si… ¿has probado a utilizar otras potencias que duermen ocultas en tu interior?
Dominguet: Siempre quise levitar, afinar mi oído en la lejanía, ver a través de las paredes, atravesar el fuego sin quemarme…
Mujer Barbuda: Tus proyectos son muy chulos… pero… aquí somos personas normales, no superhéroes ¿Has pensado en potenciar la amabilidad, tus habilidades políticas, ampliar tus márgenes de seguridad, estimular la palabra, aprender a pensar…?
Dominguet: ¿Mis habilidades políticas?
Mujer Barbuda: Si, aquí tenemos una escuela de artes políticas.
Dominguet: En fin, si no puedo mover objetos con la mente…
Mujer Barbuda: No te equivoques, en la escuela de artes políticas aprenderás a mover objetos con la mente. Toma, aquí tengo un folleto.
Dominguet: ¿Una escuela de artes políticas?
Mujer Barbuda: Si, ¿te parece raro?, ¿o es que acaso no existen escuelas de artes políticas en el exterior?
Dominguet: No, no existen. Tenemos, eso sí, una universidad de ciencias políticas…
Mujer Barbuda: ¡Uy! Os veo un poco atrasados. Todavía no habéis descubierto la rueda.

El folleto que me ha entregado la mujer barbuda sobre la escuela de artes políticas, tiene aspecto de tebeo. Me recuerda a uno esos cómics que yo hacía cuando tenía 23 años. Es un tebeo asombroso, porque al leerlo, tengo una sensación vívida, como si yo fuera el protagonista. Cuando algún día regrese al gran Mandril, os lo pasaré. Haré fotocopias para que le echéis un vistazo, y más tarde me deis vuestra opinión. Mientras tanto seguiré paseando con la Mujer Barbuda.












 
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