miércoles, 11 de mayo de 2016

Nuestra Señora de la Renta Básica Universal me ha hablado


 Sinopsis: un joven cuarentagenario, podría ser yo, que lleva tiempo sin follar y al que probablemente se le ha subido el semen a la cabeza, tiene visiones. Ve que una propuesta política de principios republicanos como la Renta Básica, adopta forma humana. Él la mitifica, bien por un brote de imaginación o de espermatozoides recorriendo su cerebro,  y la convierte en Nuestra Señora de la Renta Básica. Así que más tarde se dirige a unas jornadas sobre la Renta Básica en Vila-Real, con el fin de acostarse con ella. Está seguro que Nuestra señora se aparecerá allí. Por una cuestión técnica el invento social conocido como Renta Básica, e imaginado por este cuarentagenario como Nuestra Señora, no adopta la forma deseada, y aparecen en su lugar cuatro barbudos. Así que sus esperanzas de bajarse los calzoncillos  durante una deliciosa noche sentimental plagada de cervezas y cigarrillos se desvanece.


 No existen imágenes sobre Nuestra Señora de la Renta Básica. Hay que crear toda una iconografía. Por mi parte, estoy dispuesto a construir un mito que sustituya a las virgencitas y los jesusitos. 

Nuestra Señora de la Renta Básica me ha hablado

Nuestra Señora de la Renta Básica Universal e Incondicional me ha hablado, pero este asombroso hecho no ha ocurrido durante el sueño como sucede habitualmente en la mitología. En los sueños hablan los dioses a los hombres, pero los dioses ya no existen. Por suerte, Nuestra Señora no es una diosa; si lo hubiera sido, aunque fuera durante solo un segundo, ya estaría muerta. Nuestra Señora es una construcción humana, un invento político. Tiene mil formas, mil caras, a veces parece una mujer, otras, un hombre barbudo.

Nuestra Señora de la Renta Básica me ha hablado, se ha manifestado públicamente, en la calle, bajo la forma de un cartel, y me encanta que sea así. Mientras las vírgenes y los santos solo se presentaban susurrando al oído de los católicos, Nuestra Señora nos habla a todos, sin distinción, en un cartel expuesto a la mirada de los paseante, que dice así:

Cartel encontrado en las calles del gran Mandril  ¡Nuestra señora de la Renta Básica existe!



Nuestra Señora se iba a parecer en un pequeño suburbio del extrarradio a las afueras del gran Mandril, y yo quería verla, en directo. Hacerla fotos. Hasta entonces solo la conocía por libros y por streaming, en You Tube.

Quería conocer. Así que cogí un autobús, el más el económico, y me desplacé a Vila-Real, uno de los suburbios situados en la periferia del gran Mandril


Quisiera confesar, antes de continuar, que mi intención al desplazarme a Vila-Real para fotografiar la aparición de Nuestra Señora, era exclusivamente de carácter sexual; quería meterme en la cama con ella. Tengo una profunda necesidad de conocimiento. Mantengo la teoría de que para conocer realmente a alguien es necesario tener los calzoncillos bajados. Llegado ese momento, no puedo evitar decirme a mi mismo "¡Voy a conocer!".

Quizá porque vivo rodeado por grandes expectativas y una insatisfacción continua, esperaba que Nuestra Señora hiciera aparición en el salón de actos de la UNED en Vila-Real, y sin embargo, tan solo llegó un grupo de hombres barbudos y con gafas. No tengo nada contra los hombres barbudos, yo sería uno de ellos sino fuera barbilampiño, pero mis deseos sexuales desaparecieron, así que comencé a tomar notas. Lástima que más tarde perdí mi cuaderno, olvidándolo, con sus emborronadas y confusas anotaciones, sobre el pupitre del aula. Creo sinceramente que para que la Renta Básica supere aquel umbral que la permita diseminarse por todo el país y transforme nuestras resistencia mentales y prejuicios en un cambio de paradigma, es preciso que haya más chicas. Mi teoría está avalada por un conocimiento empírico: allí donde hay chicas, hay también chicos, y es en el proceso de enamoramiento donde se derrumban todos los prejuicios, se forman nuevas conexiones neuronales y patrones de pensamiento. Quiero decir, que si nos encontramos permanentemente, a cualquier edad, en predisposición de enamorarnos, es mejor hacerlo con una mujer o un hombre progresista. Si tengo que cambiar la manera de pensar, es mejor hacerlo inteligentemente, abriendo, no cerrando mi ángulo de pensamiento.

Yo creía que una mujer dotada de poderes haría aparición flotando de entre la niebla. Me hacía ilusión.

Sea como sea, tenga la cara que tenga, tenga barba o sea una mujer, Nuestra Señora de la Renta Básica es profundamente humana. No es un fenómeno meteorológico, ni divino, es producto del pensamiento del pensamiento de hombres y mujeres. "Para ser libre -nos dice Nuestra Señora- hay que estar exento de pedir permiso a otro para vivir o sobrevivir. Si se vive a merced de otro, no se puede ser capaz de cultivar y ejercitar la virtud ciudadana. Para ser libre, no podemos estar a expensas de un pequeño grupo de particulares en condiciones de desafiar la democracia, disputando al común de la ciudadanía el derecho a determinar el bien público" Después de estas palabras, es natural que me haya despertado sobresaltado a mitad de la noche. En estos casos, para sentir algo menos de angustia vital, en vez de tomarme un lexatín, prefiero leerme la declaración universal de los derechos humanos.

Al releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, he tenido una revelación nocturna: Nuestra Señora de la Renta Básica aparece continuamente en el articulado. Tan solo hay que aprender a leerla bien, aunque no esté de moda. Mantengo que el cumplimiento de la declaración no debe suscribirse solo a naciones y estados, sino que también debe ser suscrita, voluntariamente, por cada persona, familia, colectivo u empresa. Esto es, constituir la fraternidad y el compromiso. Yo quiero firmar, ya, la declaración universal de los derechos humanos.

Es cierto que no conseguí desnudarme ante Nuestra Señora, pero mantengo la esperanza, porque aunque para que se materialice sea precisa una reforma fiscal y una mayoría parlamentaria de diputados y diputadas inteligentes, racionalistas y sensibles, podría aparecer en cualquier momento, por doquier, en toda persona. Por otra parte, reconocer que quizá me haya equivocado al construir un mito cuando es una apuesta racional,  pero es que este mito mola mucho, porque es incondicional y porque nos ama a todos por igual, y sobre todo, porque es tangible, no hay que arrodillarse, llega a principios de mes, es real, y cabe en el bolsillo.





 
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