jueves, 19 de mayo de 2016

El rostro del maligno


 Este es el rostro del mal: no tiene cara. Aunque puede identificarle a través del reloj.


El rostro del mal


Se me ha parecido el mal de nuevo, pero esta vez sí que tenía un bolígrafo y un cuaderno a mano.  A veces se mueve demasiado deprisa, pero por lo general, permanece junto a nosotros toda la vida. Así que me ha dado tiempo a hacerle un retrato.

 El mal no es un monstruo peludo fácil de reconocer, a veces incluso puedes amarle, pero entonces te destroza la existencia. La confusión es enorme respecto a  la naturaleza del mal, mucha gente confunde el mal con el bien, y esto genera catastróficas consecuencias para los otros.

Ya que soy de las pocas personas que conoce el mal, sus hábitos y acciones, tengo la responsabilidad ética de avisar al pueblo de gran Mandril para que no caiga en el error de abrazarle, costumbre muy arraigada entre los mandrileños, y esto, claro, genera mucha insatisfacción e infelicidad entre ellos.


No sean ridículos, esto no es el mal.

A parte de los dibujos realizados del rosto del mal con mi bolígrafo azul, he construido un pequeño método, un sistema fácil de memorizar y que podrán aplicar en cualquier momento de su vida cotidiana, en un discurso, herramienta ,o en cualquier acción donde ustedes estén inmersos e implique a los otros. Para reconocer el mal, el verdadero mal, no hay que mirar tanto lo virtuoso o lo inmoral. Para reconocer el mal lo que hay que tener a mano es un reloj.

 El mal, lo que hace, es quitarte el tiempo. Han tenido que pasar miles de años para que alguien se diera cuenta de la verdadera forma del mal. Ya era hora. Me di cuenta antes de ayer, por la mañana, cuando estaba dispuesto a escribir un chiste. Me salió así, de repente, y necesito compartirlo con el resto del género humano. El mal nos quita el tiempo. 

El mal nos quita el tiempo. El problema del asesinato, no es el asesinato mismo, sino que al ser realizado le quitas a la víctima todo el tiempo en un solo instante. Hay muchas formas de practicar el mal. En una reciente encuesta, hemos descubierto uno de los lugares donde se encuentra escondido el mal. La encuesta dice que el 50% de los mandrileños no encuentra ningún sentido a su trabajo. Están perdiendo el tiempo. El mal les ha atrapado. Cuando alguien dice que hay que aumentar la jornada laboral, quien está hablando es el mal, pues de lo que está hablando realmente es que tenemos que tener menos tiempo. Cuando el mal actúa, lo hace sobre el tiempo, quitándonos el tiempo para realizar aquello que deseamos. ¿Un largo paseo es el mal o el bien? Si un paseo forma parte de su tiempo libre, es parte de usted, de su existencia. Pero si por el contrario  si se ve forzado a su pesar a dar largos paseos, se encontrará cara a cara con el mal. El paseo le estará quitando su tiempo. En este sentido un paseo podría ser el mal. 

Todo el mundo quiere ser rentista. Nadie duda que tienen tiempo libre y que la necesidad no les fuerza a realizar trabajos delirantes, pero sin embargo el rentista, trabaja directamente para el mal. Lo que hace el rentista es obtener tiempo a costa del tiempo de los otros. La mitad de mi sueldo se va en pagar el alquiler del rentista. Podría multiplicar mi tiempo libre al año, dejar de perderlo, de entregárselo al rentista, al mal. Es preciso una acción legislativa en favor del bien.

La mitología ha representado la cuestión del tiempo, en dos metáforas con forma de mundo, a los que uno accede al morir. En uno de los mundos, el cielo, uno dispone de tiempo eterno. En el otro, el infierno, uno pierde todo el tiempo. No puede actuar libremente al estar sometido a tormento continuo. El que llega al infierno, no dispone de tiempo para sí mismo.












 
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