miércoles, 26 de octubre de 2011

Conversaciones con una piedra

Nadie habla de la guerra de las piedras contra el hombre, así que lo tendré que hacer yo


El origen de las piedras parlantes


Nos encontramos paseando con una piedra, discutiendo sobre la actual coyuntura internacional. Este hecho, el diálogo con piedras, ampliamente reconocido y practicado por todos, hace tan solo unos años lo hubiera sido catalogado de un acto de locura.


Dominguet: Sorprendente, una piedra que habla. ¿Puedes contarnos la génesis de las piedras parlantes?


La Piedra: Actualmente todas las piedras del mundo hablan, o al menos eso creemos. Todo empezó con la crisis de los recursos, tanto de petroleo como de minerales, y eso era el fin de actual modelo de crecimiento continuo y exponencial.


Dominguet: ¿Entonces fue cuando decidieron crear las piedras vivas?


La Piedra: Si. Un nuevo éxito de la tecnología de consecuencias aterradoras.


Dominguet: Efectivamente; ¡piedras parlantes!


La piedra: Pero eso no es lo abobinable, ¿acaso no hablas tú? Lo terrible era vernos en grandes criaderos, extensos campos de concentración de piedras, criando, multiplicándonos, separándonos de nuestros hijos para llevarnos a grandes fundiciones para licuarnos, acabar en grandes estructuras, en mega edificios, sobre el suelo de las ciudades por donde pasar a una imprudente velocidad a unos pocos metros de donde jugaban los niños


Dominguet: Un nuevo milagro de la técnica, piedras que se multiplicaban así mismas. La piedra filosofal era una antigualla comparado con este nuevo descubrimiento


La Piedra: Una vez superado el umbral de abiótico a biótico la realidad de las piedras se transformó radicalmente. Era necesario para la economía mundial que estuvieramos vivas, pero nos trataban como si estuvieramos muertas.


Dominguet: Y el escenario internacional cambió


La Piedra: Comenzaron las primeras revueltas de piedras


Dominguet: Derrumbes al paso de la comitiva real, piedras enloquecidas que avanzaban sin temor contra las balas, diversos sabotajes en todo el planeta de piedras que caían y edificios que se suicidaban con todos los inquilinos dentro


Dominguet: Los suicidios de edificios asustaron mucho a los mandrileños


La Piedra: Estábamos decididos a que se nos reconocieran unos derechos básicos.


Dominguet: ¿Y los conseguisteis mediante la violencia?


La Piedra: ¿Y qué otro método podiamos utilizar? Pensamos en dejar de criar, pero nos gustaba demasiado follar. En cualquier caso me temo que nos hubieran obligado a reproducirnos mediante inseminación artificial. Tampoco podíamos utilizar el recurso de la huelga, no eramos trabajadores, solo cosas. La desobediencia civil,el arma más poderosa, nos estaba vedada a las piedras. Así que empezamos a suicidarnos en masa, y en cuanto nos encontrábamos a una persona nos arrojábamos contra él


Dominguet: Aplastasteís unos cuantos craneos de niños


La Piedra: Si, aplastamos cabezas de niños, un acto totalmente desesperado, y que iba en contra de nuestra propia naturaleza. Jamás ninguna piedra había matado.  No existen noticias sobre la presencia de piedras asesinas desde la fundación del universo hace ya más de trece mil millones de años. Somos un pueblo pacífico, y muy tranquilo. Nos gusta estar quietos, muy quietos, observando el mundo


Dominguet: Enhorabuena por alcanzar la libertad y la sabiduría



 
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