viernes, 10 de enero de 2014

Un gran moco verde avanza sobre Mandril

Tengo planes para el moco verde, es decir, reeducarle, esto es, que le gusten las películas que suelo mirar. Para ello hay que dejar que pase a algunos de lo sitios donde le está vedado el acceso. A esto algunos lo llaman barbarie, es posible, pero yo tengo grandes esperanzas puestas en el gran moco verde, estoy convencido de sus asombrosas capacidades de autoregulación. Algún día Lars Von Trier hará películas de zombis mutantes protagonizadas por Belén Esteban, ese día, el gran moco verde, volverá a los cines, incluso tomará conciencia de sí mismo.Ese día, el día en el que el gran moco verde tome conciencia de sí mismo, ya no irá al cine a ver películas, sino que las hará el mismo. Lo que ocurre es que el cine habrá dejado de existir tal como lo conocemos, será un cine radical, y se parecerá al teatro.


El gran moco verde y el cine

Un gran moco verde e informe avanza hacia Mandril, se desplaza por sus calles pero retrocede ante las puertas de los cines y los teatros.  Esto me sorprende, ¿por qué ya no quiere entrar al cine?

Estoy en el cine viendo una peli de Lars Von Trier, y afuera, una masa informe, un moco verde, lo llena todo. En el cine estoy a salvo. Más tarde descubro que al gran moco verde no le gustan las películas de Lars Von Trier. Algunos investigadores se preguntan por qué el gran moco verde no va al cine, yo lo sé; lo que ocurre es que no le dejan pasar. Sin embargo hubo un tiempo al que al gran moco verde le gustaba ir al cine, pero desde que al gran moco verde no le dejan  tirarse pedos, eructar, hacer ruido con los envoltorios, masticar con la boca abierta, comer palomitas o dejar que suene el móvil o fumar, el cine ha dejado de resultar atractivo al gran moco informe. Se impidió el paso al moco verde para salvar los cines, mejor dicho, para salvar a la gente educada y a los cinéfilos, que serán sin duda, paradójicamente, los que acabarán matando al cine, aunque ellos todavía no lo saben.


 
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