jueves, 9 de abril de 2015

¿Por qué ocurren los desastres?

Si nos molesta su imagen, es porque en realidad ellos son el espejo

Los jorobados

Hubo un tiempo en que lo feo se puso de moda. Murió gente, en especial los jorobados. Pero enseguida cayeron derechos del cielo. Incluso se nos concedió el don de votar.

Todo eso se acabó, o está acabando. A los jorobaditos ya nadie les quiere. Ya no están de moda. A nadie les gusta sus cicatrices ni sus palabras. Sentimos vergüenza ajena cuando hablan.  Sus cuerpos deformes. En nada se parecen a nosotros.

Ocurrió a finales de los años 90´del siglo pasado. Todo el mundo llevaba una chapita con un emoticón amarillo y una leyenda que decía "Don´t worry, by happy". Después desapareció. Desapareció el día en el que un hombre gordito, feo, jorobadito, que fumaba un puro y sostenía un copazo en su mano, vestía una camiseta de "Don't  worry..."  Ese jorobado se encontraba en un bar de feos. A nadie se le ocurriría ir a ligar a un lugar como ese. Nada tenía que ver con uno de esos establecimientos, cuidados, de universitarios. Ese día me dí cuenda de que el mundo, tal como lo habíamos conocido iba a desaparecer. 

Todo lo que nos ocurre es por la repulsión. Se huye cuando aparece lo feo, y en la huida se nos va la vida a todos. Nos alejamos de los jorobados. Sabemos que no tenemos nada que ver con ellos, pero son los jorobados los que cortarán la cabeza a quién te absorbe la energía mientras duermes. Pero no queremos tocarlos, no queremos saber nada de sus palabras. Palabras que no tomamos en serio, y que en realidad nos molestan: nos parecen feas e idiotas. Es curioso. Nos alejamos de los jorobados y nos aproximamos a quién se desayuna un trozo de ti todas las mañanas. 

Vemos jorobados cuando miramos atrás. Otros, cuando vuelven la mirada, nos ven a nosotros como los jorobados. Por eso huimos.



 
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