miércoles, 2 de septiembre de 2015

Notas sobre la venida de Algerton al gran Mandril, o el fin del hombre


 Ha aparecido una cabeza en el cielo. De todas las cabezas posibles la que menos esperábamos era esta.

Una inmensa cabeza de ratón en el cielo

Hoy ha aparecido una cabeza gigantesca en el cielo. No es el rostro de Dios. Es la inmensa cara de un ratón.

Sé que está próximo el fin del hombre, su caída arrastrará a muchos, pero al menos el vacío que deje será ocupado por otros. Yo creo en los ratones. He leído la noticia, algunos dicen que falsa, de que su llegada está próxima. Es la siguiente:

 "Un grupo de científicos de la Universidad de Leeds ha logrado volver muy inteligente a un ratón y para ello solo ha tenido que modificarle un gen. Como resultado los ratones también eran menos propensos a sentir ansiedad o recordar el miedo. El estudio ha sido publicado en Nature.
Los investigadores alteraron un gen en ratones para inhibir la actividad de una enzima llamada fosfodiesterasa-4B (PDE4B), que está presente en muchos órganos del cuerpo vertebrado, incluyendo el cerebro. En las pruebas de comportamiento, los ratones de PDE4B inhibido mostraron una mayor capacidad cognitiva. Ello se traducía en que tendían a aprender más rápido, recordar eventos más tiempo y resolver ejercicios complejos mejor que los ratones normales.

 Por ejemplo, los "ratones inteligentes" mostraron una mayor capacidad que los ratones normales a la hora de reconocer otro ratón que había sido introducidos el día anterior. También eran más rápidos en el aprendizaje de la ubicación de una plataforma de escape oculta en una prueba llamada el laberinto acuático de Morris. Sin embargo, los ratones PDE4B inhibido también mostraron menos el recuerdo de un acontecimiento terrible después de varios días en comparación con los ratones normales.
los experimentos también mostraron que los ratones con la enzima PDE4B inhibida sufrían menos ansiedad, preferían pasar más tiempo en espacios abiertos, con más luz que los ratones normales, que optaban por espacios cerrados oscuros. Y aunque los ratones tienen miedo por naturaleza a los gatos, los ratones modificados respondían con menos miedo a la orina de gato, lo que sugiere que la inhibición de PDE4B podría incrementar las conductas de riesgo. Según explica el autor principal del trabajo y profesor de Farmacología de la Universidad de Leeds (Reino Unido), Steve Clapcote:
Nuestro trabajo con ratones ha identificado la fosfodiesterasa-4B como un prometedor objetivo para nuevos tratamientos potenciales".

Está próxima la llegada de Algerton  al gran Mandril. Ha vivido mucho tiempo asustado, oculto en lo oscuro, bajo tierra, y ya está aquí, pero nosotros no lo veremos. Las gentes que pueblan el gran Mandril están inquietas. La llegada de Algerton significa el anuncio del fin de la humanidad, aunque confieso que a mí no me da miedo. Cuando caiga el hombre, espero que los ratones no devoren los libros de las bibliotecas, aunque me gustaría que los leyeran. Tengo algo de esperanza, todavía son herbívoros, aunque no sé durante cuanto tiempo, son cosmopolitas, han conquistado todos los continentes y han llegado al espacio. Cierto que ha sido bajo sombra del ser humano, pero no podía ser de otra manera, el miedo les atenazaba. Estaban en todos los lados  y sin embargo no eran vistos.

No, no veremos a Algerton. Solo aparecerá cuando estemos muertos. Imagino que tras el fin de la humanidad los ratones crecerán algo de tamaño, aunque casi es mejor que sigan siendo tan pequeños. Tiene que haber proteínas para todos, extensas tierras que poblar. Me alegraría que no estabularan a otros seres, que  no esclavizaran a los suyos, que no cayeran en los mismos errores, esto es,  que compartieran el territorio, que sus actos no infringieran dolor a los otros continuamente. Para componer una melodía no es preciso que otro tenga que sufrir. Cuando cuento esto a mis amigos me escuchan con escepticismo, y me contestan que los ratones no tienen moral. Veremos si no la tienen.

Pero es que Algerton llegará dando un salto, un salto cualitativo. Espero que su inteligencia se encuentre la altura de mis esperanzas, y que esta vez sí, pueda escapar del laberinto.






 
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