miércoles, 13 de enero de 2016

El misterioso fantasma del Edificio España


Un fantasma recorre el Edificio España. Es el fantasma del neoliberalismo.

El misterioso fantasma del Edificio España


 El Edificio España encierra algunos misterios, cómo el de su perímetro, dentro del cual y en su exterior, cualquier negocio que se instala siempre acaba fracasando. 

 Yo  trataba de explicarme los extraños sucesos en el edificio con la teoría de "La esquina maldita", algo que todo el mundo ha podido comprobar con algunos negocios de sus propios barrios, y cómo iban cerrando uno detrás de otro, ¿o acaso ustedes no tienen la sensación -también podría comprobarse empiricamente- de que existen misteriosos espacios en la ciudad donde todo lo que allí se instala se acaba arruinando?  Muchas tiendas, comercios, restaurantes de la parte externa del edificio se han arruinado de continuo delante de mis ojos. Uno detrás de otro han ido cayendo.  Al principio, traté de encontrar una respuesta en los atractores. Si bien el propio edificio y los comercios que contiene son atractores de personas, también podrían existir otros atractores y fenómenos mucho más poderosos en sus alrededores que anularan el efecto gravitacional del edificio, y que este, quedara aislado en un vacío de flujos y movimiento. He dibujado un esquema orientativo de los flujos de las personas en la zona, nada científico, tan solo he utilizado mis recuerdos: 

Probablemente algunas calles y zonas ajardinadas de la zona, actuaban a modo de dique, de tal manera que las personas jamás llegaban al edificio a pesar de su magnífica posición geoestratégica

El flujo de individuos apenas llegaba a los comercios del edificio, se dispersaba o continuaba por otras calles o espacios,  y quizá esto pudiera explicar el fracaso de este inmenso inmueble. O bien haya algo en el inconsciente colectivo, un recuerdo lejano, una resonancia, un trozo de memoria perdida que actúa sobre nuestros movimientos, y no sabemos el por qué. Un mecanismo inconsciente de defensa que nos mantiene alerta de algo, de un peligro futuro,  un suceso terrible pasado, que nos impide, sin saberlo, atravesar algunos lugares. 

Existe otra explicación que podría añadirse. Los fantasmas. El fantasma del liberalismo, cuyo rostro no es fácil de ver, pero sí sus manifestaciones, ¿o acaso no vemos por doquier el paisaje destruido? A veces el fantasma se manifiesta bajo extrañas formas, como el descuelgue de un convenio después de un decreto de reforma laboral, esto es, el fantasma se manifiesta en hombres y mujeres que están perdiendo sus dientes. Al fantasma le encantan los dientes, es el precio del estado de necesidad. El fantasma del liberalismo se mueve entre nosotros, en cualquier momento pudiera tocarnos, lo sentimos a diario, su cuela en nuestras casas, en nuestras bocas, a veces, muchas, habla por nosotros. El fantasma que ha atravesado la gran crisis sigue actuando: le encanta tirar abajo inmuebles, dejar solares en las periferias y en el centro de Mandril. El precio del metro cuadrado es tan descomunal que hace inviable cualquier comercio. Metrovacesa puso a la venta el Edificio España por 389 millones,  el Banco Santander lo compró por 277 millones y lo vendió a la constructora Wang por 256 millones. Wang acaba de informar de que está dispuesto a venderlo por debajo del precio de compra, justo cuando ha estallado la burbuja inmobiliaria en China. Después de esto solo queda buscar algún enemigo, por ejemplo, alguien con rostro, esto es, un gobierno municipal  y ético de vecinos.










 
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