jueves, 7 de enero de 2016

Reflexiones sobre los cementerios futuros

 No tengo por qué estar a favor de todas las ficciones que escribo, pero asusta que algún día puedan realizarse. Quizá ya ha ocurrido. La pregunta sería, ¿qué responsabilidades tienen los creadores de ficciones?, ¿o están exentos de responsabilidades? Bien, empecemos:
La muerte es la gran niveladora,  pero muchos se preguntan, ¿por qué tiene que ser siempre esto así,  por qué tenemos que compartir el mismo espacio con los otros, cuando jamás hemos compartido nada con ellos mientras vivíamos?. A pesar de ser un firme partidario de la igualación, me gusta hacer propuestas desnivelizadoras, siempre hay alguien dispuesto a comprarlas. Lo que ofrezco a continuación no es tanto una propuesta en positivo, de confraternización, sino de separación. Su máxima será "Morir como siempre he vivido".

Propuesta de cementerio futuro



Los cementerios serán algo del pasado. Ya no pasearemos entre tumbas, nichos y columbarios, distraídamente, como en un museo. Los muertos no compartirán el mismo espacio. Es mucha la gente que ha dedicado toda su existencia y gran parte de su intelecto, sus conocimientos y energía para crear barreras, aislar, separar, segregar y excluir, para luego, al morir, acabar en el mismo recinto que el otro. Hay diferentes tipos de tumbas, es verdad, pero no nos representan. Una triste lápida no puede representar toda nuestra existencia, nuestras miseria y bellezas. Allí, en esa lápida, no puede encontrarse usted.  

Propongo reformar la idea de cementerio. Destruirlo como recinto colectivo, como espacio de memoria en común, y replegarlo hacia lo intimo e individual. Reutilizar el cementerio clásico para otros usos, recalificando el terrero. ¿Pero cómo construir cementerios exclusivos y atomizados?, ¿cómo diseñar cementerios donde nadie se mezcle, donde nadie entre en contacto con nadie? Mi proyecto consiste en la idea de Vivienda Inversa. Si me lo permiten, lo explicaré sucintamente. 

La Vivienda Inversa es una gran tumba, una representación exacta de nuestra existencia. Estas tumbas no hablan de nuestro ser interior, de nuestras experiencias vitales, sino de cómo hemos vivido. La Vivienda Inversa es una copia exacta de nuestra propia vivienda, una copia del mismo espacio y el mismo lugar. Esto es, una vivienda subterránea, una vivienda tumba, una prolongación de su piso, con copias idénticas de todos y cada uno de sus muebles y objetos; mera apariencia. Incluyo un dibujito esquematizado para que se vayan haciendo una idea: 

En el plano superior se encontrarán los pisos, edificios, casas, donde realizamos nuestra vida cotidiana. En el plano inferior, en la linea discontinua, la edificación se prolongará bajo tierra, recreando una copia exacta de nuestra vivienda con todos sus accesorios, que se convertirá en nuestra tumba futura, en el micro cementerio, solo visitado por un pequeño grupo seleccionado de familiares o amigos. Un cementerio mucho más acorde al modo de vida actual, y más próximo que los lejanos cementerios, siempre dispuestos a las afueras de la ciudad. 

Todavía nadie se ha atrevido a escribir una declaración sobre los derechos del muerto, pronto se hará. ¿No es hermoso que los muertos se encuentren junto a sus pertenencias y objetos, aquellas mercancías y fetiches que fueron adquiriendo durante toda su vida? Enterrados en su propia vivienda, en ese inmenso objeto que les costó, digámoslo así, toda su vida. 

Las nuevas posibilidades de lo constructivo. La Vivienda Inversa es una duplicación del mundo hacia el subsuelo. Quizá en el futuro apenas queden ruinas de nuestra realidad, pero a poco que escarben los arqueólogos del porvenir, descubrirán estos solitarios cementerios, estas ciudades inversas donde los yacen los muertos.





 
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