miércoles, 5 de junio de 2013

En contra de la evolución

En busca de otro camino donde la vida no se tenga que comer a sí misma


Algunos pensamientos sobre una posible escapada al proceso evolutivo

La vida es maravillosa, si, mientras nadie te coma. La evolución me ha llevado a un callejón sin salida. Me gustan mucho los animales, pero más me gusta comérmelos, y esto no puede continuar así.

La evolución nos ha dotado de placer, pero para satisfacerlo tenemos que matar. Los que estamos en contra de la evolución estamos decididos a que esta busque otro camino, ¿pero cual? Quiero proponer a la evolución un paso más allá o un cambio de dirección hasta llegar a un lugar donde la vida no se coma a sí misma

Muchos de ustedes me dirán que si la vida no se come a sí  misma, se producirá un colapso medioambiental por superpoblación. Yo no estaría tan seguro.  En cualquier caso podemos lanzar la pregunta "¿Hay algún ser vivo que no se coma la vida?" Quizá los árboles. Todavía no conozco el caso de un árbol que se coma a otro árbol y persiga una cría de foca. El problema de este tipo de existencia es precisamente su quietud, bastante molesta cuando se aproxima un incendio estival. Para escapar del horror del fuego es recomendable tener piernas o patas, pero claro, esto exige un gasto de energía extra. En otras palabras, la movilidad demanda un aparato digestivo, y esto nos lleva irremediablemente al asesinato. 


 
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