jueves, 22 de agosto de 2013

¿Deben tener los cerdos derechos políticos?

Notas sobre la cuestión porcina


La policía de Mandril procediendo a las primeras detenciones de cerdos

El cerdo del futuro está aprendiendo a hablar, pero jamás sabremos quién es. Simplemente morirá como todos los cerdos. Quién sabe, quizá usted lo encuentre envasado en el Carrefur, y aunque  un cerdo envasado podría decirnos más cosas de las que pensamos, vamos a olvidarnos por un momento o para siempre de ellas.

Nuestro cerdo llegó a este mundo asombrado, obtuvo un momento de lucidez y fue sacrificado. Pero bueno, le dio tiempo a aprender español, y lo que es peor, cuando caía la noche enseñaba español a sus compañeros. Bien, ya nadie recuerda como se llamó este primer cerdo parlante, pero los cerdos continuaron con sus clases nocturnas, hasta que un día ocurrió. Ocurrió que nos despertamos y descubrimos, leyendo el periódico, que los cerdos caminaban orgullosos por las calles de Mandril. ¿Puede el cerdo, ahora que ha tomado conciencia de sí mismo, compartir el espacio público con el ser humano? No olvidemos que el cerdo ya sabe hablar y posiblemente solicite formalmente sus derechos políticos. ¿Queremos que nuestros hijos compartan la escuela con los hijos de los cerdos? Cuando los cerdos se ponen a hablar entre ellos, se dan cuenta de que también precisan de una cama, un techo, algunos alimentos mucho más nutritivos que el pienso, que quieren incluso tocar la guitarra. Esto tiene un nombre: el fin del mundo. Porque claro, un día los cerdos se ponen a hablar y después reclaman derechos políticos, y una vez que han puesto a hablar quieren entrar en sentarse a la mesa en nuestros restaurantes, y si un día aprenden a tocar la guitarra podrían acabar seduciendo a nuestras mujeres. Así que tendremos que decirles bien claro como funciona la realidad: no hay petroleo para el cerdo. Así que es mejor que no se hagan ilusiones, que vuelvan al hacinamiento de sus granjas, que dejen de hablar, que regresen a nuestros platos. Algunos cerdos dirán que no les apetece volver al pasado, pero ese no es el problema. El problema  para los cerdos es que a nosotros no nos apetece lo que les apetece a los cerdos.







 
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