domingo, 10 de enero de 2010

El decimoquinto encuentro con la mujer de 14,85 metros de altura



Dominguet junto un profesional en reducciones de tamaño



¡Tiene branquias!

Ella no lo advertía, pero Dominguet la miraba. Miraba la parte posterior-lateral de su cuello, donde se encuentran las branquias.

En el imaginario de Dominguet la mujer de 14,85 metros aplasta coches mediante la técnica del pisotón, y claro, eso siempre le fascinó. Lo que no sabía Dominguet es que además de su colosal tamaño, la mujer de 14,85 metros es un ser subacuático que emerge y se sumerge en las procelosas aguas de la tecnosfera mandrileña, y ¡oh! Dominguet no sabe nadar, por eso lleva unos manguitos hinchables en los brazos, para no hundirse, y trata de seguir la estela de la mujer de 14,85 metros cuando reaparece en la superficie. ¿Podrían perder aire esos manguitos que lleva Dominguet? Quizá ya ha ocurrido y Dominguet tragara demasiada agua, y quién dice tragar agua dice falta de oxígeno al cerebro ¡Cuantos equívocos e inequívocos puede causar la falta de oxígeno en un cerebro como el de Dominguet! En sus fantasías Dominguet a veces se imagina sometiéndose a una reducción de escala con el propósito de introducirse con sus manguitos a través de un diminuto poro de la mujer de 14,85 metros y dejarse arrastrar por las corrientes de su torrente sanguineo hasta llegar al mismísimo centro de la mente. ¿Estaría todo allí más despejado? Sin duda. Pero que nadie piense que tal claridad llevará a Dominguet a evaporarse o diluirse en la nada, ¡qué absurdo! ¡Eso es del todo imposible!

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