jueves, 12 de enero de 2012

Los enemigos de la democracia atlética

¡Ser!

A usted la providencia le ha entregado un cuerpo diminuto, un metro cincuenta, piel negra, pelo negro, ojos negros, dientes negros, y cierto olor negro. ¿Ha pensado alguna vez que podría ser otra persona?

Examine el siguiente diagrama:

Usted es A y quiere ser B

Hágalo. Sométase a injertos de piel blanquísima y al recauchutaje de su nariz, coloreé sus ojos negros de azul turquesa, sierre sus ásperas manos negras e implante unas manos blancas y delicadísimas, aumente su altura pignea mediante añadidos de huesos sujetos con precarios clavos, arranque sus gándulas y sus órganos y transplante la última novedad. Una vez que lo haya conseguido mírese al espejo y contemplese. ¿Quién hay allí? Un monstruo.

Y usted es un monstruo porque todavía no ha abrazado la democracia atlética. En la democracia atlética que sustiturá a la dictadura, no existirán los gordos. Y no existirán los gordos porque nadie tiene problemas de gordura. Usted podría pesar 130kilos en una democracia atlética, y desde aquí se lo decimos: en la democracia atlética no necesitará luchar a muerte con su nevera. En la democracia atlética la única lucha a muerte que deberá realizar es una lucha permanente contra el miedo. Una vez arrinconado el miedo, automaticamente a usted le brotarán miradas capaces de ver más allá de los confines del cosmos, hablará en publico, se abrirán senderos ante usted jamás vistos, cotas soñadas serán realizadas.

 
Free counter and web stats