domingo, 27 de julio de 2014

La vida a partir de los 46 años


¡¡46!!


Desde que he cumplido 46 años no he escrito nada, no he dibujado nada, no he pensado, ni leído, ni quedado con nadie. Abrí la puerta de casa el mismo día de mi cumpleaños y me encontré con esto:

Un garabato



Cada vez que muestro este garabato a alguien encuentro siempre las mismas respuestas:


Yo: ¿No te parece este garabato demasiado inquietante?

Usted : No consigo descifrar lo que es

Yo:  Es la vida


Cumplir 46 años y descubrir que la vida tiene forma de garabato complica las cosas. Mi psicoterapeuta me dice que es normal que me encuentre en plena parálisis, teniendo en cuenta que al abrir la puerta de la calle un enorme garabato en movimiento constante acecha. Para acercar al lector las dimensiones del tamaño del garabato, haré una ampliación de este. Observen como cambia de forma así como de escala:



Me encuentro en el umbral de la puerta. Fuera, un garabato descomunal me espera. Aunque a mi no me gusta llamarlo garabato, sino mapa multidimensional. El problema estriba en que a nadie se le enseña a leer un mapa multidimensonal. Si me permiten, les haré partícipes de mis descubrimientos ,y lo haré mediante la forma de un diálogo:

Sobre el garabato

Usted y yo nos encontramos en casa tomando un té y al abrir la puerta descubrimos un garabato amenazante

Usted: (Al abrir la  puerta) ¡Dios mio! ¡Qué es eso!

Yo: No lo sé, pero creo que es la vida. Un mapa.

Usted: Parece demasiada complicada. Un paso adelante y podría quedarme enredado en ella.

Yo: Es lo que tiene, pero al mismo tiempo es un mapa multidimensional. Lo que pasa es que es muy difícil de leer. Habría que ver este garabato con una lupa ¿Tienes una lupa?

Usted: No, no tengo ninguna lupa, solo me queda un microscopio electrónico de bolsillo, no sé si valdrá

Yo: Nos apañamos.


Tras situar el garabato bajo el microscopio electrónico descubrimos que no está hecho de un solo trazo, sino de muchos. Al ampliarlo nos sorprendemos de que se encuentra hueco

Usted: Está hueco

Yo: Es un tubo, y mira, está pegajoso. Podríamos caminar por su interior, por algunos sitios se ensancha, por otros se estrecha...



Usted: Es asfixiante

Yo: Y lo más curioso es que todos estos trazos llevan al mismo lugar

Usted: ¿Al mismo lugar? 

Yo: Atraviesan escenarios diferentes, pero al final terminan en el mismo sitio

Usted: ¿La Nada?

Yo: La Nada

Usted: ¿Podría haber alguno que se separara, qué acabara en otro lugar? No sé, quizá una playa...

Yo: Es posible, si, es posible la existencia de un trazo que nos llevara hacia lo sublime. Probablemente si usted se introduce por el interior del trazo apropiado, llegará a la inmortalidad, por llamarlo de alguna manera

Usted: ¿Me está diciendo que introduciéndome por uno de estos tubos pegajosos podría llegar hacia la inmortalidad?

Yo: Bueno, lo que se dice inmortalidad, no. Pero podría quedar un trozo de usted por algún lado. Una resonancia que quedara en el ambiente...una especie de eco

Usted: ¿Pero se mantendría mi identidad?

Yo: Para eso tendría que escribir sus memorias, pero al final, se perderían, como siempre. En realidad no vale con escribir las memorias, sino que sean leídas. Para eso hace una vida interesante

Usted: ¿Y el resto de los trazos, a dónde nos llevan?

Yo: No nos llevan, pasan por... Ya lo sabes....uno de ellos pasa por el trabajo

Usted: ¿No es muy práctico este mapa, verdad?

Yo: Si lo es, lo que ocurre es que es muy lioso, y al final uno queda casi siempre enredado en él.

Usted: ¿Y por cual de los tubos debería introducirme?

Yo:  En mi caso preferiría escoger uno más chulo, que generara más tiempo libre y que me permitiera terminar por fin mis tebeos y alternar con mi familia y amigos e implicarme en la vida política y social.Ya sabes, lo que se dice tratar de transformar la sociedad. En realidad estoy escribiendo una lista amplia y extensa de las características del tubo. Pero da igual,  porque haga lo que haga es muy probable que me acabe arrepintiendo 













 
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