miércoles, 2 de julio de 2014

Sobre la vida de los gusanos

En el laboratorio han creado un gusano

Sobre la vida de los gusanos
-Una fábula a todo color-

Existe en Mandril un laboratorio situado en la última planta de un edificio que no cesa de crecer y cuyo acceso se encuentra abierto a todo el mundo. Este edificio contiene un ascensor que podría catapultarnos hasta la última planta en apenas unos segundos. Sin embargo, cada vez que tratamos de coger el ascensor, este siempre se encuentra ocupado, así que subimos por las escaleras, pero el laboratorio sube más deprisa que nosotros, situándose en una planta más allá, de nueva nueva construcción. Aún así algunos lo intentan, atletas, aunque descubran más tarde que las escaleras han sido retiradas. 

Las noticias son propicias. Desde el laboratorio se revela que han conseguido crear un gusano capaz de comerse la tristeza. Cuando nos damos cuenta todo el mundo tiene un gusano en su casa devorando con ansia las penas. 

El problema ha sobrevenido, inesperadamente, cuando el gusano ha comenzado a devorar la alegría. Este suceso ha causado inquietud. Para que no sea devorada por el gusano, la alegría ha sido retirada, siendo transportada  hasta la última planta del edificio más alto del mundo, donde se encuentra el laboratorio.  El laboratorio existe, aunque yo jamás lo he visto.

Desde el laboratorio nos comunican que las noticias vuelven a ser propicias. El gusano ha dejado de comerse la alegría, aunque ha dejado tras de sí algunos muertos, miles, de tristeza.  Desde el laboratorio  se felicitan por ello, lo que no saben es que el gusano continúa comiéndose cosas, trozos de sueños, casas, pedacitos cada vez más grandes de tiempo, incluso ahora se come los cuerpos, o quizá lo saben, pero no les importa. El gusano sigue devorando cosas, yo le he visto comerse los cimientos del edificio más alto del mundo, pero a mi ya no me importa. 






 
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