sábado, 20 de diciembre de 2014

Un artículo para la noche del sábado





Me eximo de toda responsabilidad por este articulito

Nacer dos veces en la vida


Nadie ha pedido nacer. Es por ello que no tenemos ninguna responsabilidad con nadie. Una fuente de derecho aceptable sería aquella en la que cada individuo naciera dos veces. Una con permiso y otra sin él.

Un nacimiento es como un barco portugués en un puerto en Angola. Uno de esos barcos en busca de hombres libres con los que traficar en comercio de esclavos. Nadie ha pedido nacer, como nadie pide ser un esclavo.

En la Grecia clásica los esclavos era despreciables porque podrían dar por finalizada su condición en cuanto quisieran, y sin embargo, no lo hacían. Tan solo debían suicidarse. Esto me recuerda a aquellas conversaciones y discusiones que llegan al climax en cuando alguien dice "Yo no he pedido nacer". La respuesta evidentemente es: "Suicídate".  

Que los padres sean responsables de por vida de sus hijos hasta su muerte debería ser un derecho. Hemos dicho que nadie pide nacer. El nacimiento es algo que se le antoja a dos personas, como un esclavo es algo que se le antoja al comprador y al comerciante de esclavos. Traer a alguien al mundo debe tener consecuencias, esclavizar a alguien también. Creo que toda persona que nace debe estar exenta de obligaciones y sus padres deben cargar con todas las responsabilidades hasta el día de sus muertes. Todos aquellos que hemos nacido sin ser consultados antes - y creo que somos mayoria- No deberiamos estar sujetos a responsabilidad alguna, es decir, podriamos matar, quemar iglesias, o cortar de raíz nuestra existencia. En mi opinión, deben ser los padres los que deben afrontar las culpas de los males que ejerzamos durante nuestra existencia. 

Para relajar a los padres y a los lectores que deseen ser padres, debemos permitir a los nacidos volver a nacer. Volver a nacer debe ser una elección. Si nacer se convierte en una decisión propia, al ejercerla, nos encontraríamos también con algunas obligaciones, como alguien que llega a un país con normas diferentes. La vida que transcurre del primer al segundo nacimiento, debe ser una vida exenta de todo tipo de responsabilidades. En el siguiente nacimiento, todo cambia radicalmente. El problema es que nadie nace dos veces, y como no podemos volver a nacer, propongo un segundo parto simbólico, plenamente decidido por el naciente. Podríamos elegir una edad para que uno naciera de nuevo: 14, 16, 18 o 50 años, cualquiera vale. Este nacimiento debería ir acompañado con una especie de juramento, ya saben, para poder convertirse en un ser plenamente social y político. Este segundo nacimiento debe ser, efectivamente,voluntario. 

Quizá ocurra que no todo el mundo quiera nacer una segunda vez. Esto complica las cosas, aunque considero varias opciones. La primera posibilidad es que los padres continúen siendo responsables de la criatura, aunque haya cumplido 46 años, y él pueda mientras tanto seguir quemando iglesias. La segunda opción es el suicidio. La tercera opción es la reducción del no nacido a la esclavitud - como no ha nacido, no existe, y por lo tanto nadie le está esclavizando-. Esta última opción es la que me gusta menos.  Soy más favorable de la primera. Que se me entienda bien, por favor. Lejos de pretender parecer un nazi encocado, lo único que he pretendido es buscar o dar soluciones al viejo asunto de la existencia y libertad. Es evidente que no lo he conseguido del todo. Espero que hombres y mujeres más sabias que yo, seres de cerebros enormes, de portentosas inteligencias, se aproximen a la resolución de este enigma. Mientras tanto, voy a prepararme la cena y rebuscar en el cajón, un paracetamol para la fiebre. 





 
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