martes, 19 de julio de 2011

Problemas y soluciones de los hombres que no comen

 Primera familia sin estómago del mundo


La pérdida de apetito en el nuevo contexto de la economía mundial

Es una suerte que Mandril disponga de la primera familia sin aparato digestivo del mundo. Ocurra lo que ocurra esta familia será llamada a convertirse en un cisne negro(1), en una innovación disruptiva

Al no necesitar comer no pueden morir de hambre. Al carecer aparato digestivo no tienen indigestiones ni úlceras ni ninguna de las enfermedades asociadas a la alimentación. Al enfermar menos tienen también más vida útil, y en tiempos de crisis esta familia sin estómago puede ser una amenaza o una lucecita que parpadea en el horizonte. Es cierto que no se les puede chantajear para que realicen tareas a cambio de comida; sin dolor de tripas uno puede ser demasiado libre y un mundo de hombres libres sin duda es una gran amenaza para el actual modelo socioeconómico. Simultaneamente nos encontramos cada vez más próximos al fin del era de las energías baratas; esto será un desastre. No hay plan B energético, a no ser que utilicemos a estas familias sin apetito como la energía del futuro. Lo que proponemos en este periódico es la esclavitud como alternativa energética, como una fuente de energía gratuita que se reproduce a sí misma. Para ello es necesario la complicidad del resto de la población y forzar a estos seres a situarse bajo cada farola y accionar la palanca que ponga en marcha una dinamo con la que iluminar nuestras calles, a empujar nuestros autos, a subir nuestra compra por la escalera. Lo bueno de estas familias sin intestinos es que jamás podrán amenazarnos con una huelga de hambre, además no generan carga ni huella ecológica, ni producen emisión alguna de metano. Dando un paso más allá deberemos encontrar un nuevo modelo de ser humano, sin duda una especie mejorada pero que debería vivir en pésimas condiciones de esclavitud y tortura, que además de no comer, tampoco necesitara respirar

(1) Cisne Negro: Fue descubierto en 1697, a principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en las panzas de sus barcos, un cargamento de cisnes negros. Los cisnes negros son originales de la isla austral y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque eran blancos todos los que se conocían. La intrahistoria de esta historia es que este hecho supuso una conmoción en la sociedad inglesa. Aunque nos pueda parecer algo ingenuo lo cierto es que la aparición de una especie de cisnes de un color distinto al que estaban acostumbrados a ver, supuso para los habitantes de la época una fuente de debate y de polémica
 
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