jueves, 10 de enero de 2013

Plan urgente para recuperar la belleza de Mandril


La ciudad no será el usuario sino la maquinita

Mandril, la ciudad más bella del mundo

¿Por qué una ciudad como Mandril debe tener empleados desdentados o con gafas de culo de vaso? ¿Por qué tener empleados envejecidos cuando podrían ser jóvenes? ¿Por qué deberían tener los ojos marrones cuando los ojos claros gustan más?

Es absurdo presupuestar millones de euros en rehabilitar las fachadas de la ciudad y embellecer el centro  si por sus calles y escaparates la fealdad de aquellos que trabajan cara al público, echan a perder con su presencia todos los planes para recuperar la ciudad a la belleza. Una ciudad amable no se crea exclusivamente ensanchando las aceras sino también haciendo retroceder lo desagradable.

Imaginen esta escena: la gran cabeza de Mariano Rajoy esculpida en metraquilato elevándose hacia los cielos y fotografiada todos los años por millones de turistas. Lamentablemente en sus fotografías no solo aparece la gran cabeza de Rajoy, orgullo de la ciudad y del mundo, sino también la fealdad bajo la forma de empleado de la limpieza, vendedor de latas de cerveza paquistaní, o de autobusero cejijunto. Todos ellos y otros, aparecen  en las fotografías que los turistas capturan de la ciudad y que tristemente dan la vuelta al mundo. Toda inversión millonaria promocionando la belleza del gran Mandril nada vale, mientras un hombre bajito y gordo en chandal aparezca en una sola fotografía. Mandril todavía puede ser hermoso, pero para ello hace falta un plan. Nosotros lo tenemos:

Plan urgente para llevar la belleza a Mandril

La ventaja de Mandril con respecto a otras ciudades que también aspiran a ser la capital del mundo, es que tenemos un ejército de desempleados de más de seis millones de personas ¿Acaso no se encuentran entre estos desempleados cientos de miles de chicas de cuerpos neumáticos y pechos turgentes, chicos fibrosos, de ojos preciosos, y dentadura luminosa? Sustituir con precisión unos cuerpos desgastados por otros en todo su esplendor dinamizará la ciudad ¿Quién no deseará viajar a la ciudad donde la fealdad se ha proscrito y todo el mundo es bello? Cuando alguien se desplaza a otro lugar del mundo, Mandril por ejemplo, lo que se desea, además de fotografiar la descomunal cabeza de metraquilato de Mariano Rajoy sobrevolando la ciudad, espera que ocurra algo, un suceso inesperado, un encuentro. Mandril puede proporcionar ese amor vacacional que todos ensueñan. Todos estos cuerpos sanos y atléticos, en la cumbre de la testosterona, sexualmente activos y entregados al placer, no son otra cosa que el proyecto mandrileño del futuro hombre nuevo. Un hombre nuevo al que todos querrán acercarse, tocar y besar. Y Mandril será la cumbre del mundo. El destino de la humanidad. La belleza por fin realizada.
 
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