miércoles, 30 de enero de 2013

Construcción de un armario para el estudio

Primeras notas sobre el armario para el estudio

El uso del armario para estudiar que propongo, podría elevar el potencial psíquico de la humanidad a cotas jamás soñadas e hinchar nuestras cabezas, pero también inflar nuestros cuerpos.. Este armario podría dotarnos de la inteligencia necesaria para acabar con el desastre, que ya está aquí, y acabar con todas las servidumbres. El armario que ofrezco podría hacer más listo a tu hijo o simplemente volverle loco. Podría ser la piedra angular del cambio de paradigma o un monstruo que paseara por las calles de Mandril libre de ataduras, devorando el futuro y los presentes

El uso del armario para estudiar será tan popular como el automóvil. En realidad, cuando el armario se haya generalizado deberá ocupar el espacio que ocupan los coches en la vía pública. El armario que propongo no deberá ser mucho más grande que un automóvil. En definitiva;  estos armarios deberán encontrarse por doquier.  A diferencia del automóvil, la propiedad del armario será colectiva - a modo de servicio público- o privada, pero no se podrá vender, ni alquilar, ni especular con los armarios para estudiar.

Necesitábamos -no nos habíamos dado cuenta antes- de lugares estancos a la luz, insonorizados, que funcionen como cámaras de faraday, donde cualquier individuo pueda introducirse en su interior. El paso a un armario de estudio salvaguardará al ciudadano de cualquier otra obligación social, es decir, permitirá a quién use el armario no atender ningún compromiso. Una vez que alguien abra la puerta del armario y desaparezca en su interior, también desaparecerá su familia y su trabajo. No sé como se desarrollarán los acontecimientos futuros, pero es posible que mucha gente sea arrojada contra su voluntad al interior del armario. Es importante decir que siempre será fácil entrar, pero del todo imposible salir. Nuestro armario deberá tener un temporizador y solo se abrirán sus puertas cuando su usuario haya consumido, por ejemplo, las 16 horas programadas de estudio. 

Orígenes del armario de estudio

Lo que más me sorprendió de una biografía de Rimbaud que leí hace algún tiempo, fue que al disponerse para el estudio siempre se encerraba en un armario. Años más tarde durante una exposición en un museo de arte contemporáneo de Mandril me encontré con una obra, una reproducción de una salita donde la cheka torturaba a sus detenidos. En esta salita era imposible encontrarse cómodo, por decir algo. Y un día, sin querer, la combinación de estas dos imágenes explotó en mi cerebro. Todo estaba mucho más claro, tendría algo que dejar a mis hijos, pero como no tengo hijos se lo regalaré a la humanidad. No sé como seré recordado, quizá, como alguien parecido al tipo que inventó la guillotina






 




 
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