lunes, 11 de marzo de 2013

Cómo recuperar una revolución planetaria

He salido a la calle a hacer fotografías, con mi cámara estenopeica, y solo he encontrado este señor

Borrador sobre la revolución planetaria con el fin de escribir más adelante un artículo humorístico


"Una revolución donde no exista el tiempo libre, no es mi revolución"

Últimamente tengo muy abandonada la revolución de 2022, y la tengo descuidada porque entre otras cosas no tengo demasiado tiempo libre. Emma Goldman decía que "una revolución donde no se pudiera bailar no era su revolución", y tenía razón. Para que una revolución sea bailada hace falta tiempo libre. Yo completaría la frase Emma Goldman diciendo que "una revolución donde no exista el tiempo libre, no es mi revolución"

Pero yo no quería hablar del tiempo, sino de probabilidades Creo que la revolución de 2022 no solo no ha muerto, sino que además ha incrementado su potencial. Todas las condiciones están encima de la mesa, y ahora tan solo hace falta volcarla. Por un lado hace falta acción. Es decir, que la acción se inicie.  Confieso que a mi me daba bastante pereza comenzar la acción. En realidad no era solo pereza, sino miedo.  O en otras palabras; cobardía. Por suerte llevo un tiempo leyendo un inacabable libro de Hannan Arendt en la que he encontrado reconfortantes citas. Ahí va una:

"El héroe que descubre la historia no requiere cualidades heroicas (..) La connotación de valor, que para nosotros es cualidad indispensable del héroe, se hallaba ya en la voluntad de actuar y de hablar, de insertar el propio yo en el mundo y comenzar una historia personal. Y este valor no está necesaria o incluso primordialmente relacionado con la voluntad de sufrir consecuencias; valor e incluso audacia se encuentran ya presentes al abandonar el lugar oculto y privado y mostrar quién es uno, al revelar y exponer el propio yo. El alcance de este valor original, sin el que no sería posible la acción ni el discurso y en consecuencia, según los griegos, la libertad, no es menos grande y de hecho puede ser mayor si el "héroe" es un cobarde"

Sea yo un cobarde o no, o sea yo el que inicie o no la acción. Lo cierto es que la acción ya está en marcha. Y no la han puesto en marcha los partidarios de la revolución de 2022, sino precisamente sus contrarios. Empíricamente nos encontramos justamente aquí, en esta cita:

«Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.»

Efectivamente, nos encontramos en un momento de locura desatada a nivel planetario. Se han vuelto locos. Es decir; se han salido de los límites. Según la wikipedia:

"El castigo de los dioses tiene como efecto devolver al individuo dentro de los límites que cruzó. Heródoto lo expresa claramente en un significativo pasaje: Puedes observar también cómo la divinidad siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía".

Es cierto que se han superado todos los límites. Solo hace falta darse un paseo por la ciudad para contemplar la destrucción y la apropiación de todo lo público y lo común, y como los límites medioambientales han sido superados. Así que es probable que la divinidad actúe en cualquier momento y nos sorprenda con un rayo certero. Efectivamente; por un lado tenemos a la divinidad de nuestra parte, y por otro, la constatación de que todos los procesos neoliberales de privatización iniciados en latinoamérica han acabado en su contrario, en una recuperación de lo público y en una mayor democracia. Y esto es un hecho.  Mis cálculos sobre una posible revolución planetaria en 2022, se mantienen perfectamente. Ahora tan solo hay que volver a sacar del cajón el proyecto. Es decir; ponerse en marcha, iniciar la acción. Mientras me pienso si ser un cobarde o no, me preparo un buen montón de perfectas excusas. La excusa perfecta es la siguiente: "No tengo tiempo libre para iniciar la revolución planetaria". Pero es verdad ¡No tengo tiempo!









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