miércoles, 3 de abril de 2013

Hacia una economía masticable

Iba a poner la fotografía de un hombre comiendo basura, pero el defensor del lector de ¡Terrible" no me ha dejado, así que he puesto una foto unas pastillas de caldo. Creo que el caldo tiene un futuro prometedor. Sea lo que sea, los objetos comestibles podrían conseguir no solo acabar con el hambre en el mundo, sino que la gordura se pusiera por primera vez en este siglo, de moda


Hacia una ciudad comestible

Creo que es posible, con la tecnología actual, la puesta en marcha de una ciudad masticable. La fabricación de todo tipo de objetos más allá del reciclado y lo biodegradable. Estamos hablando de los objetos comestibles.

Debido a la inacción, ya sea cultural o inducida, una tercera parte de los mandrileños se irá adentrando en los próximos años en la marginalidad. Estos mandrileños dejarán de servir a la economía y al consumo. Apartados del trabajo y de toda labor, ya no nos interesarán. Es decir, no molarán, Lamentablemente estos millones de mandrileños, perderán la dignidad y se humillarán sobrepasando límites jamás imaginados. Al perder todo el tejido social de autoapoyo sumados a su propia inacción política, y la falta de palacios en llamas, caerán de rodillas. Seguramente lo pierdan todo, pero lo que no perderán es el apetito. Este es el problema: mientras sigan vivos tendrán apetito. Para evitar hurtos, saqueos de supermercados y cadáveres en las calles, proponemos dar un giro a la economía. Dentro de una economía de libre mercado y soslayando toda regulación, se permitirá una norma que dirá: "Todos los objetos que se fabriquen, deberán ser comestibles" Y cuando hablamos de comestibles lo que queremos decir es comestibles, es decir, que tengan todos los nutrientes necesarios para la vida, o algo parecido.

Esto es una gran oportunidad de negocio y aunque parezca contradictorio, podría salvar el planeta. Superar las inconveniencias del reciclado, las bolsas de plástico biodegradables y lanzarnos a la a la creación de objetos comestibles, permitirá por primera vez en la historia de la humanidad, el fin del hambre en el mundo. Ningún ser humano volverá a pasar hambre. Ahora se podrá comer cualquier desecho, incluso las guías telefónicas. Los objetos comestibles, según vaya avanzando la inventiva y la creatividad, tendrán buen sabor,  incluso este, se diferenciará de un objeto a otro. Quizá podrían tener olor. De esta manera desaparecerá todo desecho y vertedero. No será necesario dinamitar un gran edificio para construir otra barbaridad sobre este, cuando haya que derribar algo, se llamará a los marginados para que se coman la construcción a tirar. Para ellos será un festín.


 
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