jueves, 25 de abril de 2013

Mi posición sobre el consumo de carne humana

Declaración del autor el día que fue llamado al ejército

La página siguiente de la misma declaración

Posiciones sobre el consumo de carne humana


Me gusta la carne humana. Lo reconozco. Soy partidario de su sabor, y sobre todo de no excluirla de mi dieta. Su sabor me recuerda a la carne de cerdo durante algunos días del año. Otros días sin embargo, me sabe a la carne de rata.

Aún así, el consumo de carne humana se encuentra siempre acompañada de polémica. El debate actual, se centra en sí es moral  o no matar a un ser humano para comérselo, y qué trato debe recibir un hombre hasta el día de su muerte y despiece.

Hubo un tiempo en el que se abarató tanto la carne humana que todo el mundo podía comer hombre o niño una o dos veces al día. Durante esa época comenzaron a publicarse los primeros estudios que revelaban que la carne humana podía ser perjudicial para la salud si se consumía más de una o dos veces a la semana. Mientras tanto, el desarrollo de la técnica permitió que los seres humanos engordaran velozmente, y por lo general, se los sacrificaba antes de cumplir los 14 años de edad, dado que sus carnes eran mucho más tiernas que la de un ser humano adulto.

La polémica se abrió ante la cuestión de si el sufrimiento y el dolor ocasionados al ser humano durante su cría y sacrificio, podrían afectar al sabor de su carne. Y efectivamente, el cuerpo de un ser humano que permanecía la mayor parte de su existencia asustado y sometido a altos niveles de estrés, liberaba toxinas que empeoraban su sabor, y que más tarde se incorporarían a  la cadena alimenticia. Se demostró también que las carnes un ser humano de vida apacible, eran de mejor calidad, pero de un precio sensiblemente superior. Si; para que el sabor de la carne humana mejorara cualitativamente era preciso que el hombre fuera feliz. El principal problema que nos encontramos para que el hombre alcanzara la felicidad, era su libertad. Para que el hombre fuera feliz debía ser libre. Pero el hombre no podía ser libre, entre otras cosas porque nuestra dieta se lo impediría siempre. De acuerdo, el ser humano jamás alcanzaría la libertad ni la felicidad, pero al menos conseguimos que el hombre se creyera feliz, esto es, libre. Esto implicó el desarrollo técnico de las ilusiones. Los pasos dados fueron lentos, al principio con la inclusión del hilo musical en el matadero, y años después con la creación de ciudades amables en sustitución de la estabulación de hombres y mujeres en campos de engorde



2 comentarios:

Juan Román García Aguilar dijo...

Muy bueno amiguete, he empezado a seguirte de nuevo en mi nuevo blog, a ver con que me sorprendes en proximas entradas. Nota curiosa: ¿A que no te imaginas que estoy releyendo? EL tocho ese de fanzine gordote que sacaste hace tela de tiempo del planeta viviente y los Microseres. Cuando lo termine de releer lo mismo lo reseño como curiosidad. Un saludete :)

Dominguet dijo...

Hola pues. Si alguna vez acabo el tebeo que tengo entre manos te lo envío...pero no sé cuando será eso. Tengo la sensación de que está desactualizado. A pesar de ser un tebeo futurista, ha envejecido un poco.

Lo apunto en una servilleta de papel: "Enviar "El Cosmonauta" a Juan Román García Aguilar"

Ánimo!!




 
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