viernes, 31 de mayo de 2013

Apuntes para la construcción de una ciudad

Una ciudad

Entiendo que la ciudad ha crecido tanto que en el exterior hace mucho frío. No hay nada. Quizá tengamos el espacio, un lugar donde sin traje de astronauta y sin oxígeno, uno podría pasarlo muy mal. Imagino la ciudad dividida en tres círculos concéntricos, los más externos serían más estrechos que un centro amplio y luminoso. 

Dibujé esto yendo en el metro, pero esta no es la ciudad a la que me refiero


Esta ciudad tiene muchas puertas. No están pensadas tanto para abrirse, sino para impedir el paso. Esto es importante, pues en el diseño de la ciudad he eliminado aquellos espacios y lugares abiertos y públicos. En mi proyecto de ciudad todo contacto entre personas estará basado en el intercambio mercantil.

La zona más externa de la ciudad es un lugar muy estrecho. En realidad resulta asfixiante. El intercambio se realiza al límite de las posibilidades de sus habitantes. En esta parte de la ciudad, la necesidad, es el lugar donde uno habitualmente permanece. Un pequeño descuido, un accidente, un suceso improviso, y uno es expulsado de la ciudad, y ya hemos comentado el frío que se pasa allí fuera. Más allá de la ciudad, uno cambia de estado, pasando de ser a no-ser. En la parte de la ciudad podría ocurrir todo pero nunca ocurre nada. Allí, uno siempre está ocupado en evitar ser arrastrado hacia el no-ser

El área intermedia de la ciudad es bastante cómoda. Siempre hay alguien que ofrece un servicio por algo que a uno le podría apetecer. A diferencia de la parte externa de la ciudad, donde ni siquiera es posible cubrir todas las necesidades, en la zona intermedia, la necesidad se puede cubrir sin demasiada dificultad, pero quedan al descubierto muchas apetencias sin realizar. La zona intermedia es el lugar de la ciudad donde son precisas más llaves. Su peso es abrumador. A veces, un habitante de la zona intermedia puede pasar unos días en la parte central de la ciudad, como viviendo en un sueño, otras veces, bajar a la parte más externa, mucho más peligrosa y fea,  pero con cierto encanto. En el área intermedia de la ciudad hay un parque muy hermoso, uno puede llegar allí abriendo la puerta con la llave que permite el acceso, y descansar en la yerba junto al rio.

En la parte central de la ciudad no son precisas las llaves. Tan solo es necesaria una, pero ni siquiera hay que llevarla consigo. Es un lugar extenso, parece que no tuviera fin, siempre ocurren cosas, si es que uno desea que ocurran. Allí hay mares y bosques. Si quieres vivir 30 años más, múdate al centro de la ciudad. Allí es reconocida la ciudadanía, y tiene por fin, auténticos derechos políticos. Si le apetece, puede intervenir en la realidad, pero es muy difícil entrar.



 
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