miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Puedo morderle un poco?

Ayer encontré esta obrita entre mis cosas. Esa manía mía de no fechar mis creaciones me impide saber con exactitud cuando fue escrita, aunque la sitúo entre el año 2000 y el 2004.  Trata sobre el encuentro de un periodista con un caníbal. Es la típica farsa, la comedia popular en formato de micro entremés

¿Puedo morderle un poco?

Se abre el telón. En el escenario se encuentra un CANÍBAL merendándose a un hombre despiezado sobre una mesa cubierta con un precioso mantel. En ese momento, arrastrándose por el suelo, hace aparición un PERIODISTA, que bien pudiera llevar en su tobillo una pesada cadena en cuyo extremo una enorme bola de hierro le impidiera moverse con fluidez. En cualquier caso parece llevarla con orgullo y alegría.

Periodista: ¡Qué diablos! ¡Qué es eso! ¿Se está comiendo un hombre?

Caníbal: ¿Comerme un hombre? ¿Yo? Usted está loco

Periodista: Pero...y esos dedos...y esa nariz sobre el plato...

Caníbal: A cualquier cosa ahora lo llaman un hombre

Periodista: Se podría usted explicar, por favor...

Caníbal: Por supuesto. Siéntese conmigo a la mesa, le invito, y déjeme que le explique, pero antes me gustaría que saboreara este estupendo higadito, en estos  tiempos que corren se ven pocos en estas condiciones...

El Periodista se sienta junto al Caníbal, y prueba con ansia el hígado, sin utilizar cubiertos

Periodista: Delicioso

Caníbal: ¿No quiere un poquito de lengua? Me encanta los ojos, esa mirada perdida, son perlas que explotan en la boca, pero sin duda lo mejor son las muelas con caries, absórbalas, estos tropezones fermentados son una verdadera delicatesen

Periodista: Para no ser un hombre, su aspecto parece familiar

Caníbal: Crudo está más rico, ¿verdad? Conserva mejor todas sus propiedades y permite al comensal aplicarse según su instinto ¿Le gusta?

Periodista: Si, ¿qué es?

Caníbal: Es un anticaníbal

Periodista: ¿Un anticaníbal? Pues está asquerosamente delicioso

Caníbal: Usted si que sabe, si señor...aunque le confieso que a veces, comerme un anticaníbal, me inquieta, me produce angustia

Periodista: ¿Miedo? 

Caníbal: Si, miedo

Periodista: ¡Qué dice! Esta carne es excelente, tierna y jugosa. Juraría que ha sido criado con alimentos bajos en estrógenos químicos y sin pesticidas ¿Cómo puede tener miedo con un trozo de anticaníbal en su salsa?

Caníbal: Si...ya...

Periodista: Qué le ocurre señor Caníbal, se está poniendo verde...

Caníbal: Ay, discúlpeme, es que durante un instante se me ha aparecido ante mi la Nada

Periodista: (Riéndose) ¿La Nada? Jajaja. La Nada dice...Jajaja . ¿Quiere saber lo que es la Nada? Mire allí (señalando al plato de comida) ¡La Nada es eso!

Caníbal: Esté exquisito plato de anticaníbal es la Nada, si, y sin embargo, sin ellos, hace tiempo que el canibalismo hace tiempo que se hubiera extinguido

Periodista: ¿Abolido?

Caníbal: No. Extinguido

Periodista: Eso es imposible, lo que los anticaníbales  pretenden precisamente es acabar con el canibalismo

Caníbal: Lo sé, por eso nos los comemos. 

Periodista: ¿Eh?

Caníbal: El asunto es complicado. ¿No recuerda usted las revoluciones anticaníbales?

Periodista: No, no me acuerdo, ¿Fue hace mucho, verdad?

Caníbal: No tanto. En aquel tiempo se pretendió acabar con el canibalismo. Incluso en algún país triunfó el anticanibalismo. Parecía que lo íbamos a perder todo, imagínese, yo, comiendo pasta y fruta.  Los anticaníbales estaban por doquier, habían conseguido por primera vez en la historia derechos políticos. Si señor, el canibalismo estaba seriamente amenazado.

Periodista: ¿Qué chungo? ¿No?

Caníbal: Si, muy chungo

Periodista: ¿Y qué hicieron?

Caníbal: Tratamos de crear un canibalismo con rostro humano

Periodista: Suena bien

Caníbal: Si, y poco a poco se fue sustituyendo la consigna de "Abolición del canibalismo" por la de "Canibalismo para todos"

Periodista: Y parece que funcionó

Canibalismo: Funcionó muy bien. Los paises que habían pasado a la órbita del anticanibalismo, entraron en razón y volvieron al canibalismo. Sin referencia alguna al anticanibalismo y con el deseo de todos de participar en el canibalismo, se ha iniciado un cambio de modelo.

Periodista: ¿Si? ¿Cual?

Caníbal: El abandono del canibalismo con rostro humano por el Neocanibalismo

Periodista: Como mola

Caníbal: Relativamente. Me temo que el neocanibalismo a escala mundial, nos llevará a devorarnos los unos a los otros, incluso a nosotros mismos

Periodista: Pues no mola tanto

Caníbal: La Nada amigo mío, la Nada

Periodista: ¿El canibalismo final?

Caníbal: Si, es posible que hayamos traspasado el umbral, ya sabe, esa fase sin retorno

Periodista: Pero los anticaníbales...igual podrían evitar que los caníbales nos devoraran...

Caníbal: ¿Te refieres a este tipo que nos estamos comiendo?... ¿Un muslito?

Periodista: Si, gracias....Pero si nos comemos los unos a los otros llegariamos demasiado pronto a...

Canibal: Si amigo, a  la Nada

Periodista: ¿Y las generaciones futuras?

Caníbal: A mi plim, para cuando lleguen yo estaré muerto

Periodista: Jajaja

Caníbal: ¿De qué se ríe?

Periodista: Eso mismo dijo George Bush cuando también le preguntaron por las generaciones del porvenir. Por curiosidad, ¿puedo morderle un poco?

Caníbal: ¡Y una polla! Pero puedes chuparme la corbata, contiene los restos de un joven entrado en carnes que pasó a la cadena alimentaria...

Periodista: ¡Ay! Qué haría yo sin usted, señor caníbal

Caníbal: Yo diría aún más...

Periodista: Diga...

Caníbal: ¿Qué haría yo sin ustedes?

Cae el telón. El público siente un insaciable apetito y se dirige a un lugar terrible e innombrable donde calmar sus jugos gástricos. Lo dicho, cae el telón

"¿Qué haría yo sin ustedes?"













 
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