lunes, 13 de octubre de 2014

La vida es un cambio continuo e inesperado


¡Advertencia! El autor ha escrito esta microobra de teatro, inhibiendo forzosamente el hemisferio izquierdo de su cerebro.  Esto es; potenciando el hemisferio izquierdo. Para ello, ha tenido que convertirse en zurdo por causas ajenas a su voluntad. Sea como fuere, todavía es pronto para advertir cambios en su proceso creativo, la inercia de toda una  existencia como diestro todavía le arrastra. Es como aquellos hombres a los que le han cortado la cabeza y todavía continúan levantándose a la misma hora para ir al trabajo, sin saber que en cualquier momento caerán fulminados al suelo. Y aunque todavía sea pronto para advertir cambios radicales en su proceso creativo, si pueden observarse algunas transformaciones al realizar los dibujitos que acompañan esta breve obra. Un nuevo estilo. Lo denominaremos, siguiendo el diccionario de la neolengua, como linea chunga plus

Sucedió una noche


La vida es un cambio continuo e inesperado
(Una terrible historia de ciencia ficción contada en tres minutos)


Cuando uno menos lo espera, encuentra compañía nocturna


1. La lógica es una broma ¡Larga vida al materialismo dialéctico!


(Son las tres de la madrugada y Dominguet duerme. Tiene el brazo escayolado. De repente se despierta sobresaltado, alguien aporrea fuertemente la puerta de piso)

(Golpes insistentes en la puerta)

Dominguet: (En calzoncillos y el brazo en cabestrillo) ¡Ya voy! (Tratando de ver a través de la mirilla) ¿Quién es?

Voz: Abra ahora mismo

Dominguet: ¿Ha ocurrido algo? ¿Es la policía?  Son las tres de la mañana...

Voz: ¡Abra!

Dominguet: (Aparte, dirigiéndose al público) ¿Lo ven? Es estos momentos echo de menos una maleta con lo imprescindible; ropa interior, monedas y billetes, un móvil de prepago con saldo, calzado por si acaso, una libreta con direcciones, billetes de metro y autobús, una peluca y un bigote postizo, algunos frutos secos...y una cuerda. Una cuerda para descender desde la ventana, pero yo vivo en un bajo, así que da igual...Siempre me pasa lo mismo...La maleta sin preparar. Además, hay rejas en la ventana.  No puedo escapar, estoy atrapado.

Voz: ¡Abra!

Dominguet: Ya voy, ya voy...Tanta prisa, tanta prisa...¡Ni que el mundo se fuera a acabar!

(Antes de que Dominguet pueda abrir, la puerta cede. Mejor dicho, cae abruptamente, con gran estrépito. Entran al piso unos tipos encapuchados)

Dominguet: ¿Esto qué es?, ¿quiénes son ustedes?

Encapuchados: Venga con nosotros, el mundo se acaba...

Dominguet: ¿Se acaba el mundo?

Encapuchados: Se acaba su mundo (Ríen)

(Se llevan a Dominguet en volandas)

Dominguet: ¡Mis pantalones, por favor, mis pantalones!

Encapuchados: A donde vamos no le hacen falta pantalones (Ríen)

A donde llegué, había un hombre que se aproximaba a la verdad


2. En busca de la verdad


(Lo siguiente que sabemos de Dominguet, tras su abducción a las tres de la mañana, es que ahora se encuentra con mucha más gente. Tienen mal aspecto; unos tienen los brazos rotos, otros las piernas, algunos simplemente son viejos)

Dominguet: ¿Qué es esto?¿Dónde estamos?

Cojo: Nadie sabe dónde estamos, pero nos han ido trayendo a cuenta gotas, durante toda la noche...

Dominguet: ¿Pero cual es el motivo? ¿Lo sabe?

Cojo: Observe a su alrededor, hay un patrón...

Dominguet: ¿Qué todos somos calvos?

Cojo: No, eso es una casualidad. Mire bien a su alrededor.

Dominguet: ¿Que usamos gafas?

Cojo: No

Dominguet: ¿Qué estamos en calzoncillos?

Cojo: No

Dominguet: ¿Que somos cejijuntos?

Cojo: No

Dominguet: ¿Qué somos de la mítica ciudad de Mandril? ¿Del gran Mandril?

Cojo: No

Dominguet: ¿Qué pertenecemos o hemos pertenecido al partido comunista?

Cojo: Tampoco

Dominguet: No puedo más, me rindo....¿Cual es ese patrón que nos une a todos aquí hoy?

Cojo: No lo sé

Dominguet: No lo sabe

Cojo: No lo sé. Yo pensaba que a todos nos unía algún problema físico, psíquico o psicomotríz, sorderas, o problemas visuales. Sin embargo, estoy equivocado. Mire a ese hombre de allí (Señalando a un viejo); no le pasa nada.

Viejo: ¡Es verdad! Estoy perfectamente. Puedo hacer el pino.

Dominguet: (Dirigiéndose solemnemente a todos los reunidos) Amigos, amigas, creo que he encontrado la solución a este enigma. Podemos resolver este misterio si miramos al fondo de la sala ¿Qué hay allí?

Voz de alguien entre los reunidos: ¡Hay un gordo! ¡Al fondo de la sala hay un gordo!

Gordo: ¡Tengo alto el colesterol!

Dominguet: Su problema no es el colesterol, amigo Su problema se encuentra en el lado opuesto de la sala. ¡Miren allí! ¡Hay un hombre que es feo!

Feo: ¿Yo? ¿Qué he hecho ahora?

Dominguet: Se lo explicaré, amigo. Se lo explicaré a todos y a todas. ¿Quieren escuchar el motivo por el que nos han sacado de nuestros pisos, separándonos de nuestras familias y amigos, durante la noche oscura para arrojarnos aquí; a un lugar del todo desconocido. ¿Quieren escuchar la verdad?

(Se produce un gran silencio en la sala)

Dominguet: ¿Quieren escuchar la verdad?

Voz de alguien entre los reunidos: Preferiría que no dijera nada

Dominguet: Al principio pensé que nuestro secuestro era parte de una acción meramente económica. Creía que el gran número de tullidos aquí congregados era la respuesta. Una retirada de hombres y mujeres de las calles que bajo la mirada de la lógica mercantil, habían dejado de ser necesarios, aun temporalmente. Me explico; personas que eran una carga para la economía. Pero estaba equivocado. El asunto es más simple y más terrible. Es una operación meramente estética. Se trataba de hacer más agradable la vida social a la vista, apartando y reduciendo lo desagradable de la vida cotidiana. Y nosotros somos lo incómodo y lo desagradable. La cosmética a una escala superior

Voz de alguien: No me lo creo

Dominguet: ¡Pues no se lo crea!

Feo: ¿Y qué hacemos?

Dominguet: Propongo destruir con nuestras escayolas, muletas y bastones, la puerta que nos encierra en esta sala

Cojo: ¡Es absurdo!

Dominguet: ¿Por qué es absurdo?

Cojo: Porque la puerta está abierta. ¡Miren! (El cojo abre la puerta)

(Voces de asombro)

Dominguet: Amigos, amigas, crucemos la puerta y vayamos al otro lado

Voz de alguien: Me niego, prefiero quedarme aquí

Dominguet: ¡Pues quédese! Nosotros iremos a ver que hay al otro lado ¿Quién me sigue?

(Nadie le sigue. Sin embargo Dominguet cruza la puerta.Segundos después, el cojo también le acompaña)

La vida es como un viaje a Sol


3. La realidad se pone caliente caliente



(Dominguet y el cojo han traspasado el umbral de la puerta y han llegado a otra sala llena de ventanas)

Cojo: Asombroso. Observe la cantidad de ventanas que hay en esta sala

Dominguet: Me temo que no son ventanas

Cojo: ¿Qué son sino?

Dominguet: Escotillas

(El cojo y Dominguet se aproximan a las escotillas y miran a través de ellas)

Cojo: Está muy oscuro allá afuera

Dominguet: Si, aunque hay lucecitas que centellean

Cojo: Eso de allí, ¿qué es?

Dominguet: Parece un planeta, ¿no?

Cojo: Es la Tierra

Dominguet: Si eso de allí es la Tierra, ¿dónde estamos nosotros?

Cojo: ¿En una nave espacial?

Dominguet: No perdamos la calma. Reflexionemos. Si nos encontramos en una nave espacial, es posible que orbitemos alrededor de la Tierra

Cojo: Es dudoso, si te fijas bien la Tierra es cada vez más pequeña

Dominguet: Cojonudo, nos estamos alejando. Ahora bien, ¿tendremos agua, oxígeno y víveres suficientes para llegar al lugar donde nos envían?

Cojo: Lo más probable es que no

Dominguet: ¿No?

Cojo: No es necesario. Fíjate en nuestra trayectoria...Nos dirigimos a Sol

Dominguet: Esto tiene mala pinta

Cojo: Muy mala

Dominguet: Seamos adultos. Es preciso decírselo a los demás. Tienen derecho a saberlo


El derecho a conocer la verdad

4. Mi vida como hombre público

(Dominguet y el Cojo se dirigen a sala donde se encuentra reunida la multitud de tullidos, viejos, feos y el resto de tejido adiposo. Sin embargo, cuando van a pasar, se encuentran la puerta cerrada)

Dominguet: ¡Abran la puerta, pardiez, abran!

Cojo: ¡Abran, es importante!

(Alguien entreabre la puerta. Es el Gordo y y el Feo)

Feo: Disculpen que hayamos cerrado. Como tardaban, hemos pensado que es mejor salvaguardar la seguridad del grupo y hemos preferido chapar por dentro

Gordo: No sabemos quién puede haber por allí fuera

Dominguet: ¡Si solo hemos tardado dos minutos!

Cojo: Incluso menos tiempo

Dominguet: Da igual. Escúchenme...¡Atención! ¿Alguien quiere saber lo que hay allá fuera?

Voz entre la multitud: Yo casi preferiría que no nos lo dijera

Dominguet: ¿Saben ustedes rezar?

Voces de la multitud: (A coro) ¡Siiiiii!

Dominguet: Es broma, chicos (Risas de la multitud) Allí fuera no hay nada, bueno, si, hay un señor con bigote, y me ha dicho que guarde el secreto ¡Pero no lo haré! Sabéis amigos y amigas....¡Nos preparan una sorpresa!

(La multitud aplaude)

Domiguet: ¡Nos van a subir las pensiones!

(Aplausos. Gritos de viva y hurra. De repente una explosión, la nave espacial se desintegra al llegar al Sol)


Fin























 
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