viernes, 24 de octubre de 2014

Los últimos minutos del fin del mundo

El temor a no superar la anestesia tras una operación quirúrgica al fracturarme la muñeca, me ha llevado a pensar en la proximidad del fin del mundo, y en hacerme adventista del último día. 

Confesiones

Toda la vida esperando el fin del mundo para hacer esas cosas que nunca solemos hacer, como violar, asesinar, comer niño frito, y al final, nos dedicamos a limpiar y a recoger la casa. Precisamente, es verdad, hacemos lo que nunca hemos hecho en nuestra vida

¿Quién en este mundo no ha asesinado, violado, o comido niño frito? Y claro, lo excepcional es lo corriente, y lo corriente, se ha vuelto excepcional. Es normal que en los últimos minutos del fin del mundo nos pongamos a fregar el piso. Si usted pregunta qué hacer en el fin del mundo, le responderán que abrazarse a la familia y a los seres queridos. Yo no lo haré. Cálculo que para cuando llegara al abrazo de los que amo, ya habrá pasado el fin del mundo. Esto es lo que tiene vivir en Carabanchel Alto. Y eso sin contar que a esas horas del fin del mundo, el metro seguramente ha cerrado. Además, el fin del mundo llega en el momento más inesperado. Lo lógico, sabiendo que uno va a morir, es hacer el testamento en esos últimos minutos, y sin embargo, al menos por una vez, lo lógico y lo sensato no van de la mano. El fin del mundo es necesariamente surrealista, piensen en ello. Es el fin del mundo, y claro, hay que hacer cosas diferentes, como en los fines de semana, y al final acabamos haciendo lo de siempre. Así que lo único que puedo hacer es mantener la dignidad en estos últimos minutos, esto es, ducharme, afeitarme, barrer y recoger el piso, leer un poco, y escribir un artículo para este periódico. En estos últimos minutos había pensado muy seriamente hacerme adventista del séptimo día, por aquello de que llegan con facilidad a los cien años, pero me temo que tendría que cambiar de dieta y comer frutos secos. Me gustan los frutos secos, pero me produce cierto embarazo tener que explicar a todos el por qué como frutos secos justo segundos antes del fin de los tiempos



 
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