domingo, 2 de septiembre de 2012

¡Sea autótrofo ya!

Nunca es tarde para enamorarse de una acelga

¡Cómase a sí mismo!

Demasiados son los que hablan del autotrofismo sin advertir que esta práctica permitirá en el futuro la confraternización del hombre con todos los seres del mundo, ya sean vegetales, animales, u hongos.

En el año 2004 Óscar M. Edliw ya advertía en su ensayo "El campesino bajo la trangenia" de las nuevas relaciones sociales que se avecinaban. Una transformación radical está a punto de suceder: acelgas, cerdos, y champiñones podrán ir de la mano junto al hombre por la senda del floreciente saber, previamente recombinado, eso si, su código genético. ¿Se imaginan a una mera coliflor componer una obertura que eleve el alma del hombre y lo transcienda?, o simplemente; que imagine nuevos mundos, o mejor; que converse con usted sobre lo justo e lo injusto. Si, los seres vivos se habrán humanizado. Tendrán derecho a todos nuestros derechos y a una asignación mensual por el simple hecho de existir. El trabajo será abolido, y todos los seres del mundo, humanos o no, dedicarán sus dias al placer y a la libre expresión. ¿Pero quién trabajará? Trabajarán las máquinas. ¿Y qué comeremos? Buena pregunta. Evidentemente usted no podrá comerse una zanahoria después de discutir con ella sobre física cuántica. Lo comprendemos. Por eso, si aplicamos la autoregeneración espontanea en nuestros cuerpos, podremos comernos a nosotros mismos sin hacer daño a ningún ser vivo. Seremos autotrofos. Y ver como mana de nuestro muñon mordisqueado un brazo nuevo totalmente regenerado. 


 
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