domingo, 24 de febrero de 2013

Entrevista a La Muerte

Lo bueno de enfermar es que uno reduce su huella ecológica. Se pierde el apetito y las ganas de tronchar árboles. 

Entrevista a La Muerte

Dominguet está enfermo con cuarenta grados de fiebre y solo encuentra ventajas: 1) Dominguet se puede pasar la mañana, la tarde y la noche tumbado 2) Mañana no va a ir a trabajar 3) La muerte se le aparece sin necesidad de que la llame

La escena es la siguiente; el dormitorio está revuelto, demasiado desordenado. Dominguet se encuentra encamado. No tose sangre todavía. Alguien llama a la puerta; es La Muerte.

La muerte: (Dando pequeños golpes a la puerta) ¿Se puede?
Dominguet: (Saliendo de la cama en pijama, abriendo la ventana y haciendo ademán de salir por ella) Un momento...justo ahora no puedo
La muerte: (Abriendo la puerta y sorprendiendo a Dominguet en actitud de huida) ¿Tú también?
Dominguet: No es lo que parece 
La muerte: Todos decís lo mismo; "estoy muy ocupado, no tengo tiempo, tengo gafas, la revolución mundial" pero generalmente se reduce al dicho popular español que dice "¡Tengo un coche que mantener!"
Dominguet: (Volviendo a la cama) No es lo que parece, repito, tan solo iba a buscar una aspirina y unas gafas
La muerte: Pero si tú no usas gafas
Dominguet: Bueno...ejem...siempre llevo unas conmigo por si acaso
La muerte: ¿Me tienes miedo?
Dominguet: Yo..yo... sería tu amigo...pero con la fiebre, las nauseas, la fibromialgia,  y mis pequeños delirios...Por favor, nada de partidas de ajedrez
La muerte: Si quieres hablamos de la coyuntura internacional
Dominguet: En realidad me siento algo responsable
La muerte: No es para menos. Acudiste a la mani del 23f, en contra del golpe de estado de los mercados, esparciendo miasmas por doquier...Es probable que la contestación al golpe de estado de estado financiero acabe diezmada. 
Dominguet: Si...ya...estoy tratando de pensar como poner remedio a la situación, sin necesidad de sacar del armario el Condensador de Fluzo y volver al pasado para atar con correas a mis compañeros de trabajo, que ahora les ha dado por acudir al trabajo enfermos...
La muerte: Ahá...parece que funciona el decreto. Penalizar económicamente al que enferma no está pensado tanto para que la administración ahorre pasta. Que los enfermos no se queden en cama y vayan al curre extendiendo por ahí su carga viral, lo que permite es crear una epidemia. Recuerda lo que dijo la jefecilla esa del Mercadona
Dominguet: Si, es memorable... La tia dijo "Si estás enfermo, ven a trabajar. Ya te diré yo, si estás enfermo o no lo estás"
La muerte: Jajaja. Ya no hace falta un legislativo. Ni siquiera una constitución. No necesitamos tampoco de médicos de atención primaria. Mientras tengamos cerca a un encargadillo del Mercadona, es suficiente. 
Dominguet: Puede ser que el plan consista en humillarnos. Acudir enfermo al trabajo es desde luego una humillación y una imposición de fuerzas. La humillación es importante si lo que se quiere es...que aprendamos a no defendernos. Lo que se llama indefensión aprendida.  Nos encontremos o no en un proceso de inducción a la indefensión, lo cierto es que al acudir al trabajo enfermos en vez de quedarnos en casa a modo de "cuarentena" extendemos  la epidemia. Desde luego, si nos curamos mal o nos encontramos débiles, será más fácil hacernos caer de rodillas..
La muerte: Y después están los pringaos
Dominguet: Si, los pringaos...todos aquellos que consideran que la penalización económica por enfermar es por culpa de las víctimas. Y lo peor es que una gran parte de estos pringaos son las propias victimas. En fin. 

Es muy divertido ver como a Dominguet se le hincha una de las venas que pasan por su cabeza, con tan solo pensar en la enfermedad como arma de control social. Antes de que se produzca una hemorragia cerebral, La muerte invita a Dominguet a un bollo de chocolate.

La muerte: Vamos a comernos unos bollos
Dominguet: (Bromeando) Jeje, ¿no estarán envenenados?
La muerte: ¿Tienes miedo a morir? 
Dominguet: Solo durante el fin de semana y en vacaciones
La muerte: Jeje, durante el resto de la semana ya estás muerto...¿no?

Dominguet no contesta. Es cierto. Entre semana es un cadáver. Pero tiene un plan, un plan para resucitar antes de que La muerte le lleve definitivamente a la Nada

La muerte: Pues tienes que darte algo de prisa. Jajaja. Se te está acabando el tiempo
Dominguet: ¿Tengo el ébola?
La muerte: No sé
Dominguet: Mira. Me ha salido un grano muy raro
La muerte: Tómate un espídifen y acude a un psicólogo. Elabora un plan de acción vital y ponlo en práctica, aléjate de la servidumbre y de la necesidad. Atraca bancos si fuese necesario, aunque ello significara que vivieras algún tiempo menos ¡Un hombre libre no teme a la muerte!
Dominguet: ¿Pero tienen fiebre? ¿Los hombres libres tienen fiebre?
La muerte: No lo sé, no conozco ningún hombre libre
Dominguet: ¿Yo sería el primer hombre libre?
La muerte: Seguramente no, pero si te hace ilusión, alguien tiene que ser el primero
Dominguet: Es una idea muy atractiva. Déjame pensarlo mientras me echo un rato. Tengo sueño.

Dominguet se queda transpuesto. Pero de repente se incorpora en la cama sobresaltado 

Dominguet; ¿Y la resistencia?
La muerte: No te preocupes por la resistencia, seguro que ya se está organizando en Perú




 
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