sábado, 3 de enero de 2015

Hacerme fuerte en el baño

Es un espacio perfecto, tanto para la sociabilidad como para lucha social. Ha sido un factor de progreso fundamental. Es un recurso. El mal, también hará lo posible para apropiárselo y hacerte pagar por su uso, aunque sea en tu propia casa. Prometo dedicar mi energía a su estudio: está más relacionado con la felicidad y el humor de lo que creemos.


Hacerse fuerte en el wáter



Usted todavía no lo sabe, pero los servicios públicos no se limpian solos. En algunos lugares del mundo, en algunas oficinas, hay mentes que tratan de promocionarse ofreciendo ideas que no requieren ningún esfuerzo.

Hay gente que ofrece su talento para dar ideas que no requieren talento. Por ejemplo, reducir los sueldos o automatizar. Ocurre muchas veces que reducir el sueldo imposibilita la automatización, pues si un ser humano resulta más económico que una máquina, la automatización se detiene. La máquina tiene que ser mantenida. El ser humano se mantiene solo, y además se le puede dar una patada en el culo. La reducción de salarios es el enemigo del progreso tecnológico. Yo también estoy en contra del progreso tecnológico (Observen que escribo progreso en cursiva), pero no porque esté en contra de la tecnología, sino porque genera técnicos, esto es, empleados alejados cada vez más del ser humano, y lo que es peor, nosotros cada vez más dependientes de ellos. No soporto a aquellos que se sienten y se creen mejor que otros, de la misma manera que no soporto a aquellos que se creen por debajo de otras personas. Que se me entienda bien, por favor.

Hay empleos que deben destruirse, sin ningún tipo de contemplación. A pesar de que otro esté dispuesto a pagar para que sea realizado, a pesar incluso de su utilidad social. Sin contemplaciones. Deben destruirse. Si son realmente necesarios, no se preocupen que más tarde o temprano serán realizados, ya sea mediante voluntarios, ya sea por un sistema de selección por sorteo o azar, o por por turnos. Me refiero, por ejemplo,  a la limpieza de los servicios públicos, por cierto, cada día más privatizados.  Es mentira que todos los trabajos sean  igual de dignos. La dignidad la marca la moral de cada época y su valoración social. El gran ojo que nos mira permanentemente. 

¿Cuantos servicios habrá por todo Mandril?, ¿cientos de miles, millones? La cifra es ingente. En centros comerciales, estaciones de tren y autobús, aeropuertos... El poder no se toma en serio a los hombres y mujeres que trabajan limpiado wáteres. Saben que un limpiador puede hacer huelga (y le imponen unos mínimos desproporcionados) pero olvidan que el ser humano es un animal. Es lo que nos ocurre a los animales, tenemos que cagar. Los liberales, esta gente que gracias al sistema de la herencia y a la fortuna, creen que se han hecho a sí mismos, olvidan que enferman, que la mayor parte de su existencia requiere de cuidados, y cagan. No sé si los ricos también lloran, de lo que es seguro es que cagan. El colapso civilizatorio no tiene porque darse, tan solo, por la destrucción y despilfarro de recursos finitos, sino por el cierre de los wáteres.

Hay que hacerse fuerte en el wáter. La ocupación de wáteres, es de verdad efectiva. No hay policía suficiente para custodiarla. Hay que hacerse fuerte en el wáter. Es un lugar de la geografía del que nadie habla, y sin embargo, es vital. Un espacio a estudiar en una nueva ciencia que se llamará microgeopolítica, y que todavía no existe. El wáter parece un no lugar, y sin embargo, ocurren demasiadas cosas.



 
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