jueves, 8 de enero de 2015

La misteriosa desaparición de los humoristas

Oh, dios, ¿y si fuera un humorista?


Los peligros del humor

Los humoristas están desapareciendo. Cuando el humorista deja de hacer gracia, deja de ser un humorista para el otro y se convierte en un adversario.Por eso hay muy pocos humoristas en el mundo.

Yo quería ser humorista. A pesar de que hago chistes todos los días, no es fácil ser humorista. Para ser un humorista de verdad, uno tiene que vivir de los chistes. Da igual que sean buenos o malos; la fuente principal de ingresos tienen que ser los chistes. Por eso los humoristas están desapareciendo de la faz de la tierra: A) Es muy difícil vivir  del humor. B) Los chistes ya no hacen gracia. C) Les multan. D) Acaban en la cárcel. E) Mueren. Los humoristas han dejado de ser graciosos, han dejado de ser inocentes, se han convertido en enemigos. Cuando el humorista deja de hacer gracia, deja de ser un humorista para el otro y se convierte en un adversario. Por eso hay muy pocos humoristas en el mundo. Cuando uno consigue vivir de los chistes, automáticamente sus chistes dejan de hacer gracia, entonces el humorista se convierte en el enemigo. Ustedes dirán que la culpa no es del humorista o del chiste: es posible que el oyente no tenga sentido del humor, o simplemente es que no ha entendido el chiste. ¿Tiene qué tener un chiste necesariamente efecto cómico? Si cuento un chiste y a nadie en el planeta le hace gracia, ¿es un chiste?. Hemos llegado a un nuevo umbral del humor, donde no es preciso que los chistes hagan gracia, ni siquiera tienen que ser comprendidos. Es más, ni siquiera los chistes tienen que ser entendidos por el propio humorista. Poco a poco los chistes se parecen cada vez más a la poesía. Observen el desastre. Los humoristas se han convertido en poetas.




 
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