miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Hoy es un buen día para morir!

Dominguet antes de partir a la Nada ataviado un extraño uniforme ¡No encontró otro! El quería uno de cosmonauta

¡Visca la planificació!

Antes de que las enfermedades y las demencias golpeén la puerta, Dominguet debe tener el coraje suficiente y correr más deprisa que ellas para coger el cohete que le espera y que le llevará en un solo instante a la Nada.

Hay que planificar, planificar a todas horas. Todos los desastres llegan porque no se planifica lo suficiente. La manía de no planificar  las revoluciones nos hace estar siempre a la espera a que los acontecimientos históricos llamen a la puerta y nos saquen en volandas a las calles a ocupar bancos y autogestionar pozos de petroleo. Los mandrileños esperan a que llegue un día la estación del amor para enamorarse, pero podemos enamorarnos cuando nos plazca, a todas horas. Podemos elegir el día en el que subiremos en el cohete que nos llevará a la Nada. Dominguet, que ama profundamente la vida, mira el calendario y se propone una posible fecha para partir: El 19 de julio de 2048.


 
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