jueves, 10 de junio de 2010

Compromiso para escribir una carta de amor diaria


Dominguet escribiendo una carta de amor, un dia cualquiera, durante la Tercera Guerra Mundial

Hacia una carta de amor diaria

Dominguet está decidido. Va a escribir una carta de amor diaria, sin dirección ni destinatario, y la abandonará por ahí.

Tampoco escribirá el nombre y la dirección del remitente. No tiene coraje suficiente. Y abandonará la carta en el mismo lugar, día tras dia ¿Es buena idea? Tiene grandes excusas para evitar hacerlo: el pánico. También teme transpasar la delgada linea entre el rídiculo y lo poético ¿Como saber si son tiempos para la poesía o si son tiempos para el ridículo? ¿A quién debe dirigirse? ¿Será alguién real? ¿Deberá escribirse emocionado o fría y mecanicamente, todos los dias, antes de ir al trabajo? ¿Abandonará el original? ¿Guardará una copia para un futuro libro inacabable de cartas de amor? ¿Estará manuscrita, con borrones, a máquina, con letras de molde recortadas del periódico? ¿Deberá estar escrita sobrio o borracho? ¿Contendrá restos de lágrimas, machurrones de tinta corrida, restos de tabaco de liar? ¿Quién la leerá? ¿Quién será el enemigo incansable que tratará de quemar su primera carta?

1 comentario:

orola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
 
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