miércoles, 30 de marzo de 2011

Todo empezó con las bolsas transparentes


Evidentemente, en un mundo donde nuestros enemigos nos transformaran en seres transparentes, ocultar nuestra transpariencia ataviados de esta guisa, nos transformaría inmediatamente en sospechosísimos

Notas sobre las trasparencias


Todo empezó con las mochilas y bolsas transparentes. Eran necesarias, pués cualquiera podría llevar un mechero, un botella de ginebra, unos calzoncillos roidos para utilizarlos como mecha, en un artefacto incendiario casero.

Por el bienestar de Mandril, todo el mundo estuvo de acuerdo en usar bolsos transparentes. Pero el peligro podría acechar por doquier, por ejemplo bajo la ropa. Y se puso de moda usar ropa transparente. En aras de la seguridad, todo el mundo iba vestido, pero desnudo al mismo tiempo, ¿pero quién nos aseguraba que ese señor, en el metro, con aire despistad,o no escondía una bomba termonuclear en el ano?. Así que se invirtió pasta, mucha pasta en investigación y desarrollo para la creación de una piel transparente que nos pusiera a salvo de los explosivos en el culo. A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron hasta la llegada del primer cerebro y mente transparente. Es cierto que nuestros enemigos sabían ya todo de nosotros, y que tenían un gran margen de maniobra, pero nosotros, al estar expuestos todos los dias a la mirada escudriñadora de nuestros enemigos, sin capacidad de ocultación, ya solo podíamos ser claros, aunque no lo quisieramos, y para nada nos servía el miedo.


1 comentario:

vakazul dijo...

Lo de la piel y el cerebro transparente me parece excesivo. Me gusta tener cosas para mi y no contarlas. Me conformo con que vayamos con ropa transparente, aunque tenga que vivir con el riesgo de que alguien guarde un revolver en el culo.

 
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