lunes, 8 de julio de 2013

Entrevista a un empleado público singular

El empleado público singular antes de salir a escena


Entrevista a un empleado público singular

Existe en Mandril un singular empleado público. Su trabajo consiste en recorrer la ciudad 37,5 horas semanales. Durante su jornada laboral es insultado y escupido por todos. Él quisiera huir pero no tiene ningún lugar donde ir, así que corre y corre, siempre perseguido por una masa iracunda.

Todos los días leemos en la prensa de Mandril reproches y soflamas contra este singular empleado público. Es odiado por todos y vive de sobresalto en sobresalto, siempre con miedo y asustado. Tiene ronchones en la piel y se le cae el pelo. Evita la gente, y es sistemáticamente perseguido. Nos preguntamos si  un empleo de estas características merece la pena. Uno de nuestros periodistas -el único- ha decidido entrevistarle:

Periodista de "¡Terrible!":  Buenos días señor empleado público singular, ¿por qué no tiene dientes?

Empleado público singular:  Es parte de mi trabajo, como llevar el brazo escayolado o la ceja rota. Vivo bajo estrés constante, siempre huyendo pero sin poder escapar.

Periodista de "¡Terrible!": ¿Y siempre se encuentra en este estado tan lamentable?

Empleado público singular:  Solo durante 37,5 horas a la semana. Me hubiera gustado otra profesión...pero qué se le va a hacer ¡Es lo que hay!

Periodista de "¡Terrible!":  ¿A qué se dedica en su tiempo libre?

Empleado público singular: Siempre que puedo aprovecho mi tiempo de ocio a lanzar piedras y escupir a un empleado público singular cada vez que me cruzo con uno de ellos en la calle

Periodista de "¡Terrible!": ¿Cuál es la génesis de esta profesión tan curiosa?

Empleado público singular: Los problemas crecían, y en fin, el país necesitaba un chivo expiatorio, así que alguien tuvo la original idea de crear un cuerpo especial de funcionarios culpables de todo. Se convocó un concurso oposición y algunos conseguimos una plaza. 

Periodista de "¡Terrible!": ¿No le parece degradante?

Empleado público singular: Es un trabajo como otro cualquiera

Periodista de "¡Terrible!": Bien mirado sirve como válvula de escape ante la tensión social y la frustración general, aunque la vida bajo una amenaza permanente, debe ser agotadora

Empleado público singular: Pues si, todos me odian, desde el mismo gobierno, la secta neoliberal de turno,  hasta el anciano desahuciado por falta de acceso a la medicación. A sus ojos, soy culpable, incluso a los míos propios ¡Pero por lo menos tengo trabajo!




 
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