martes, 13 de julio de 2010

Buenas y malas noticias para la revolución planetaria no televisada



Dominguet dentro de un rato, haciendo prácticas. Observen el bigote postizo y ese simpático sombrero que ha encontrado en una tienda de todo a cien

2022 Vs 2222

Dominguet lleva algunos dias pensando posponer unos dias la revolución mundial. Es decir; retrasarla del 2022 al 2222

Confesión: Dominguet quería ver una revolución mundial no televisada antes de disolverse en la nada, así que eligió 2022 por: A) Posiblemente podía estar vivo todavía, aún no demasiado viejo y enamorarse durante la revuelta. Por otra parte encontró algunos escollos por el camino, a saber: A) La revolución planetaria que debía ser colectiva, no encontraba demasiados apoyos en el proletariado. Al mismo tiempo, los proletas salieron a la calle gritando antes de ayer: "españoles españoles oe oe oe" Como sujeto histórico los proletas no le sirven a Dominguet para la revolución mundial ni para nada. Estos infraseres no pueden participar en la revolución no televisada, lo siento, porque al dia siguiente de la revolución la selección española de fútbol quedará disuelta. Los partidarios de la promoción de cambios radicales en las mentes y en las relaciones entre las personas deben tener el suficiente coraje para aceptar que el fúmbol dejará de existir así como otros métodos de control social. Además, el tiempo se le estaba echando encima a Dominguet; 2022 estaba demasiado cerca y por culpa de las mudanzas y del trabajo asalariado no encontraba tiempo para promocionar la revolución mundial. Pero finalmente ha encontrado la solución final. Desplazará la revolución mundial a 2222. Así, no lo solo será una obra colectiva, sino transgeneracional. Dominguet cree que habrá tiempo para hacer algunos debates y preparar algunos discursos. Respecto a la idea original, la revolución de 2022, Dominguet continuará trabajando en ella. Es posible que fracase, no pasa nada, todavía quedará 2222. Es posible que la revolución planificada no televisada de 2022 triunfe, y los millones de gilipollas que estaban antes de ayer en las calles de Mandril, continuen en 2022 siendo exactamente igual de gilipollas pero con banderines, bufandas y eslóganes revolucionarios, llevando al escenario a algún otro ídolo. No pasa nada, todavía quedará 2222.

3 comentarios:

PELLICER dijo...

El ser humano no es buen material con el que construir algo que valga la pena.

En todo caso, tú ya sabías que la del 2022 fracasaría, como todas. Pero lo que nos interesa de las revoluciones, como de los monstruos, no es que perduren en el tiempo, es el momento del encuentro con ellas. El agradable susto que te proporciona toparte con lo imposible.

No la retrases la revolución, que para la historia de la humanidad lo mismo es el 2022 que cualquier otro año. Hagámosla sin otro objetivo que gozar. Y luego, venga, todos al paredón (un final épico es mejor a terminar en un hospital con tubos en los orificios o morirse de hambre y asco entre cartones mugrientos bajo un puente)

Además, joder, yo había desplazado todas mis citas para ese año. Me tienes la Agenda hecha unos zorros, Dominguet.

Dominguet dijo...

Entonces Pellicer habrá que mantener ambas convocatorias, la de 2022, orientada al gozo, y presencial, y en segunda convocatoria, 2222, evidentemente transgeneracional, orientada al esfuerzo ( pero no por ello menos placentero) En cualquier caso, me temo, que una revolución no es como prepararse unas oposiciones, al dia siguiente de la revolución es cuando hay que hacerla. Así que no modifiques demasiado la agenda ¡Nos vemos en 2022!

orola dijo...

bueno pues en menos de nada ya estamos en el 2011 que es número primo hermano del 2022, que es lo que tenemos más a tiro. A mi lo del 2222 me parece una butade de mal gusto.Con una perspectiva tan a largo plazo yo me quedo paralizada, pierdo la óptica y no veo nada. Centrémonos, por favor.

 
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