domingo, 17 de octubre de 2010

Notas sobre la posible desaparición del domingo

Te esperaré el domingo


"Si, dimeló, cuanto yo
significo para ti.
No me hagas sufrir más"


Jaume Sisa "Te esperaré el domingo"


Dominguet ha llegado a casa y allí estaba Esperanza Aguirre, y la verdad, él ni siquiera la ha visto. Ha abierto el periódico y la irremediable autodestrucción programada de Mandril ni siquiera le ha estremecido. Ha puesto la misma canción más de un millón de veces en el día de hoy. Se ensimisma y se inquieta. Mira de nuevo el calendario y lo vuelve a mirar. No está. El domingo ha desaparecido.

4 comentarios:

angola dijo...

no entiendo como nadie se anima a contestar una entrada tan sabrosa-
Yo hace años que perdí de vista el domingo, desde el día que conseguí la indepencia, fíjate. Nada, que empecé a vivir por mi cuenta y riesgo y cuando me di cuenta el domingo se había evaporado. Y sabes como susedió? pues dedicando el último domingo consciente de mivida a montar la estrategia para obviar el resto de la semana. Una tragedia-

Dominguet dijo...

¡Ay! Una tragedia en toda regla. Dices que desapareció el domingo al tratar de hacer desaparecer el resto de la semana. Ahá, ¿pero qué ocurrió finalmente?, ¿desaparecieron los lunes martes miércoles jueves y viernes? O simplemente desapareció el domingo (o quedó reducido a la mínima expresión) y el resto de la semana se convirtió en indestructible?

angola dijo...

Más bien pasó eso último que dices, el resto de la semana se autoafirmó de una manera dolorosa. La estrategia diseñada no funcionó correctamente y me salio el tiro por la culata, matando mis domingos tiernos e ingenuos. Los lunes cobraron una fuerza desconocida hasta entonces, los martes se envalentonaron, los miércoles no dieron tregua, los jueves se hicieron más complicados que nunca y los viernes, bueno, los viernes empezaron a reptar insidiosos en espiral. Yo, ante tal destrozo, me armé de valor y decidí endomingarlos un poquito a todos, esa fue mi venganza: empecé a arreglarme por la semana como si fuera domingo, con las mejores galas;los menús cobraron un aire de día santo, y, así empezaron a aterrizar algunos manjares dominicales en el medio de la semana, alguna botellita infiltrada, algún postre lujurios, alguna siesta furtiva, en fin, remiendos. Puedes adosar alguna idede esas tuyas tan ocurrentes?

Dominguet dijo...

La semana de siete domingos. Un espacioso fin de semana. Un lunes amable. Un domingo que se ha convertido en lunes.

Por otra parte prometo endomingar mis lunes martes miércoles jueves y viernes. Escribiré una lista sin falta y la llevaré a la práctica. Daré aviso de mis fracasos y de mis miércoles gloriosos

 
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