viernes, 26 de agosto de 2011

Hacia una ciudad de mal rollo

La entrada a la fábrica, las quedadas con los colegas, los paseos urbanos, las fiestas populares, las entrevistas de trabajo bien pudieran ser como esta instantanea

Algunas ideas prácticas

Se trataría de elevar los niveles de estrés en la ciudad, amenazar a los peatones en Mandril, insultar a todos los días desde que amanece hasta que se pone el sol a la peña en general y vejar y humillar a los proles en particular. Transformar la ciudad en una ciudad terrible, elevar la tasa de suicidios, disparar el consumo de antipsicóticos.

Disponer el urbanismo como un medio para la incomodidad general, instalar clavos dados la vuelta en todo tipo de asiento, desplegar una malla de altavoces repartidos por la ciudad que avisen al peatón con estas palabras: "eres un mierda", sentir en cada mirada una amenaza, proceder a detenciones arbitrarias, eliminar todo tipo de cobertura de seguridad social, estimular el aislamiento social, fomentar la delación y la traición, practicar el cotilleo y el rumor, arrinconar la empatía, multiplicar por mil el número de enemigos, introducir una asignatura para aprender el arte de la zancadilla, fomentar la paranoia,  girar el vúmetro a tope y elevar el estrés a niveles jamás conocidos
 
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