lunes, 19 de noviembre de 2012

El hombre que no podía follar con las mujeres

Tengo un superpoder, pero me temo que me voy a escaquear


El hombre que no podía follar con las mujeres


Siempre he querido tener un superpoder. Lo he deseado con mucha fuerza, y los dioses por fin, me han escuchado.

Los dioses no te dejan elegir el superpoder. Te entregan uno, que igual, no es el superpoder que más mola, y te tienes que apañar con él durante todo lo que te queda de existencia. Yo quería tener un superpoder chulo, no sé, lanzar rayos a través de los ojos y destruir grandes megaestructuras, crear materia de la nada o disolver la materia en la nada, o por lo menos sacar dinero de una chistera. Pero estos poderes no me han sido concedidos. Lo que se me ha concedido es el ser intermediario entre los hombres y los dioses. Me explico; si usted tiene que pedir un deseo, ya no tiene que arrodillarse ante figuras de escayola o recitar letanías, tan solo tiene que pedírmelo a mi. Esto es lo que me dijeron los dioses el día que me concedieron el superpoder:

Dioses: (Una voz grave y con eco) Dominguet, Dominguet; llevas cuarenta años dando la lata con los superpoderes y esta vez, te hemos escuchado 

Dominguet: ¡Oh!

Dioses: Te concedemos un superpoder

Dominguet: ¿Cual?

Dioses: (tosiendo) El poder de realizar deseos a los demás

Dominguet: No está mal...¿y cómo lo hago?, ¿mediante imposición de manos, tocando la frente, leyendo el correo de los peticionarios y realizando los deseos con la mente?

Dioses: (Riéndose) Solo podrás hacer realidad los deseos de los otros cuando folles con ellos. El procedimiento es el siguiente: en el momento exacto del orgasmo, ellos deberán pedir el deseo

Dominguet: ¡Pero que superpoder es este!

Dioses: Jajajajajaja (la risa va languideciendo poco a poco hasta convertirse en un pitido muy agudo bastante molesto)


Puedo ayudar a la gente, pero temo que la gente crea que me quiero aprovechar de ellos. Hay gente en paro, perdiendo pisos, con familiares enfermos o que simplemente quieren irse de vacaciones, tener una moto o destruir el capitalismo, y yo puedo solucionarles la vida, ¿pero qué les digo? "Puedo resucitar a tú perrito muerto, pero tienes que follar conmigo" No tengo coraje. Por otra parte yo sigo envejeciendo, pero mi capacidad de realizar los deseos de los otros mediante el sexo permanece intacta. Nadie se fiaría de un viejito que ha pegado un cartel en la entrada de un pequeño local que pone "Hago realidad tus deseos mediante sexo". No tengo valor. Es un superpoder terrible. Supongamos que muchedumbres hacen cola frente a mi casa para follar conmigo. No es una buena noticia. No podría salvar a unos si y a otros no de una enfermedad mortal por el simple hecho de que me resultaran más atractivos que los otros. Así que he decidido conceder deseos solo a personas a las que quiero. Solo tengo un miedo. Encontrarme follando un día con alguien que amo y yo la diga en el momento de eyacular "Pídeme un deseo" y ella me conteste "Tener muchos hijos"


 
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