viernes, 2 de noviembre de 2012

Hacia un mundo más divertido y con más empleo


El mundo cambia a cada instante, como en una broma. Nadie sabe que es lo que va a ocurrir en los próximos diez minutos. Ante esta imprevisibilidad no voy a quedarme callado. Voy a promover medidas que aceleren la incertidumbre y el desasosiego general. Se me ha ocurrido alguna idea que enviaré al ayuntamiento de Mandril y a algunas empresas constructoras que se encuentran siempre al acecho de grandes oportunidades de negocio, pues quiero ofrecer mi imaginación a su servicio: he inventado un nuevo tipo de empleo, se trata de "Los calentadores de asientos". El dibujito que acompaña el texto tan solo es un boceto de lo que podría ser un prototipo de nuevo empleo

Mi proyecto de "Calentador de Asientos"

Un Calentador de Asientos podría ser un hombre como usted o como yo. Mejor como usted. Que tendría encomendada la tarea de cuidar  los bancos de los parques y las calles, así como los asientos de las paradas de autobús. Estos señores o señoras mantendrían el asiento caliente en invierno. Y si por ejemplo un venerable anciano, todavía vivo, que en su paseo por el parque necesitara sentarse, lo tendría que hacer en el suelo o en el césped, en caso de que se negara a pagar por el asiento.  

El Calentador de Asientos, encargado de cuidar y mantener limpio el banco del  parque al que hubiera sido encomendado, también se encargaría de cobrar a los fumadores o masticadores de chicle que  les apeteciera sentarse. Supongamos que usted quiera fumarse un cigarrito de liar o masticar un chicle sentado en banco del  parque, ¿por qué razón debería ser gratis? Pagar tiene ventajas; si llueve, el encargado de cuidar el banco, es decir,"El Calentador de Asientos" le cubriría con un paraguas, aunque eso si, le cobraría un pequeño extra. 

A usted igual le parezca humillante el trabajo como Calentador de Bancos pero en realidad todo son ventajas. No ofrece gran desgaste físico porque permanecería casi todo el tiempo sentado, y en ese tiempo podría leer si le apetece las obras de los grandes pensadores. Es un trabajo que ayuda a crecer y en el que uno aprende a decir "no", por ejemplo, cuando un tullido o una embarazada se aproxime al banco. El Calentador de Asientos puede negar el asiento, aún pagando, porque puede aplicar cuando quiera, arbitrariamente si le apetece, el derecho de admisión al banco. Si usted es demasiado feo o viste con ropas de segunda mano puede quedar excluido de un asiento en el banco en el parque.

Me preocupa mucho la uniformidad, y las ropas que podría llevar este señor o señora. Hay dias que me lo imagino llevando ropas fosforescentes, que puedan verse a kilómetros o incluso por la noche. O con una gorra con una banderola que lo identificara. Me pregunto cuantos bancos hay en las calles y los parques, y cuantas paradas de autobús hay en la ciudad de Mandril, y cuantos más podrían instalarse. Ustedes me acusarán de promover ideas horripilantes y la infelicidad. Yo les puedo contestar que simplemente estoy contribuyendo a crear un poco más de orden en el universo



 
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