domingo, 12 de abril de 2009

Un caso real


¡La operación tiene que ser un éxito!
.
¡Operación a corazón abierto!


Las operaciones a corazón abierto eran, sin lugar a dudas, coser y cantar para Dominguet, hasta que tuvo que operarse a sí mismo, sin más ayuda que un espejo, un cuchillo de cocina e hilo dental para coser la incisión.

Naturalmente Dominguet estaba paralizado, la autooperación le provocaba cierta angustia y miedo, dejaba la intervención para después y se echaba a dormir. Hasta que el corazón se paró. Digámoslo claramente; el corazón se había muerto un poco. El hubiera deseado cierta comprensión, ánimos, o al menos un lexatín, pero no fué así. Y cuando ya era demasiado tarde, a veces, el corazón de Dominguet vuelve a latir, y él va y busca en el baño un espejo e hilo dental, y rebusca en el cajón de la cocina un enorme cuchillo para abrirse el pecho, y tiene miedo, si, pero no puede dar marcha atrás. No tiene aún lexatin, pero su corazón no puede parar.


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