sábado, 25 de junio de 2011

Hacia una nueva policía de transición

 Ejemplo práctico de educador educando

Profesiones sin futuro

La redacción de este periódico está trabajando en la elaboración de una hoja de ruta que entregará a la ciudadanía para su debate antes de fin de año  y en la se indicarán los pasos a seguir y cómo llegar a la única transición aceptable para la policía, ejército y funcionariado de prisiones, es decir; su desaparición

Este periódico se declara abiertamente a favor de la desaparición de la poli. El problema estriba en si  liquidar la polí y las fuerzas de seguridad privatizadas inmediatamente  o en transición. Aunque la redacción de este periodiquito es partidario de la abolición, reconoce que la inmediata desaparición de la policía nos llevaría a un repunte de la delincuencia organizada al liberar en el medio urbano a cientos de miles de miles de individuos con una clara predisposición a la violencia que encontraban en su nicho laboral el lugar donde ser aceptados socialmente y donde poder dar rienda suelta a su instinto violento sin caer en la ilegalidad. Evidentemente no todos los polis son malos o geneticamente dados al crimen, la mayor parte tan solo quería un empleo estable. Los redactores de este periódico no creen que ser poli sea mucho peor que ser educador o urbanista, de hecho los urbanistas son sin duda mucho más peligrosos que los polis. Queremos acabar con los polis de la misma manera que queremos acabar con los urbanistas y educadores, pero de momento vamos a trabajar sobre la herramienta que nos permitirá disolver a la policía. Uno de los problemas que se plantea en la poli actual de Mandril cuando llega una revolución es su obediencia a los mandos, lo que impide que se abracen a los revolucionarios y les regalen flores. Esto es producido por la propia dinámica jerarquizada de la poli que desde aquí proponemos sustituir por otro modelo lo más horizontal posible, y también porque entre los anarquistas e izquierdistas ser poli está muy poco valorado. No hay progresista en su sano juicio que decida por voluntad propia ser policía, y esto nos lleva a que el propio cuerpo policial esté constituido ideologicamente por un pensamiento poco dado al cambio y a la escucha activa. Por filosofía nos resulta imposible invitar a los izquierdistas a ingresar en la poli (esta posibilidad podría tener efectos inesperados y contrarios a nuestros propósitos) pero si estariamos a favor de civilizar la poli, si esto fuera posible. En cualquier caso lo que necesitamos es una reducción considerable de la policía. La idea es la siguiente: "cuanto más sana está una sociedad, menos policías necesita ". En el tiempo futuro nos encontraremos con la siguiente paradoja; si invertimos la pasta en represión de la delincuencia menor mediante mayor número de polis y cárceles ese dinero jamás llegará a las medidas para paliar la escasez que lleva a la delincuencia, esto es, a más policía más delincuencia y por lo tanto más policía se necesitará,  lo que generará más delincuencia. Los redactores de este periodiquito creen que reinvertir en politica social no solo reduce la delincuencia sino el número de efectivos policiales y cárceles. Muy probablemente con menos policías el código penal fuera más amable o al menos más relajado. Entendemos que adoptar medidas radicales de reparto de la riqueza llevaría a una reducción de la poli y la delincuencia. En cualquier caso, aquellos que por su propia predisposición genética al crimen y que hasta este mismo momento ven canalizado su instinto gracias a su profesión policial, podrían ser reconvertidos hacia otra profesión donde dieran suelta a su ansia de sangre. Si la sociedad futura siguiese siendo carnívora, quizá estos policias reconvertidos podrían ser matarifes.

 
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