sábado, 27 de octubre de 2012

Algunos seres horripilantes se encuentran bailando ahora mismo en la última planta del rascacielos más alto de Mandril

A veces desde la última planta del rascacielos más alto de Mandril, uno cree estar viendo el mundo, pero en realidad no está viendo nada. Esto podría confirmar que en las últimas plantas del edificio más alto de Mandril pudiese encontrarse un grupo de gilipollas


Una pequeña anécdota ocurrida hoy en el rascacielos más alto de Mandril

Alguien que acumula poder, es desde luego, un ser horripilante. Y en realidad  todos esos seres horripilantes ni tan siquiera han hecho esfuerzo alguno en obtener el poder. Así que cuando desde la última planta del rascacielos más alto del mundo estos seres observan a alguien con sus prismáticos que pasea por las calles encorvado o arrastrando los pies, se preguntan que habrán hecho para llegar a ese lamentable estado. Miento, en realidad no se preguntan nada.

No se preguntan nada. Tan solo ven un hombre destruido y no se preguntan nada, tan solo saben que son mejor que ese. "Mira ese" -dicen- Porque lo que ven no es una persona. Para ellos es un monstruo. 

Desde lo alto del edificio más alto del mundo seres horripilantes que se creen los mejores han hecho una fiesta. Y uno de ellos ha tropezado mientras bailaba y ha caído sobre un botón. Ese botón es maravilloso. Cada vez que alguien lo pulsa un hombre se desintegra en alguna parte del mundo. Así que el ser horripilante se ha caído sobre el botón que desintegra hombres, y desconcertado por un instante, ha perdido perdón, pero después se ha reido. Y el resto de seres horripilantes también han reído. 


 
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