lunes, 8 de octubre de 2012

¿Por qué hay que acabar con los genios?

No encontré una fotografía que pudiera ilustrar el texto

Destrucción de la genialidad y renacimiento

Este artículo relaciona el aumento del porcentaje de genios entre la población del país con la destrucción del paisaje. Si el porcentaje de genios continua en ascenso y se supera cierto umbral, comenzará la guerra.

Todo el mundo conoce a algún genio. Gracias a los medios de comunicación es fácil saber de su vida, su obra y su muerte, y como toman forma bajo el cuerpo de un artista, un guionista, un arquitecto o un médico.  Sin embargo los medios de comunicación nada nos dicen de barrenderos geniales. Nadie conoce a un albañil genial.  

Analizando las estadísticas, descubrimos la existencia de un mayor porcentaje en la población de barrenderos que de, por ejemplo, guionistas de televisión, pero nada sabemos de ellos. Esto contradice la ley de probabilidades que establecería que a mayor porcentaje de barrenderos encontrariamos mayor número de barrenderos genios, sin embargo ocurre todo lo contrario. 

Todos los días descubrimos en las páginas de El País a un genio haciendo tal o cual cosa o inagurando algo,    un edificio parlante, un puente de teflón que jamás se mancha, una exposición sobre cuadrados multicolor, o contando un chiste ante las cámaras de televisión, pero no encontramos en ninguna de las páginas de El País las noticias que realmente nos afectan a nuestra vida vida, por ejemplo; "El barrendero F. Santos volverá a vaciar  las papeleras de la acera impar de la Gran Via" o  que "El electricista M. Balbuena ha reparado la avería de la calle Sacramento que llevaba  una semana a oscuras" o "El albañil L. López ha colocado de nuevo en su sitio el adoquín de la calle embajadores que llevaba meses desaparecido y que tantas fracturas de cadera ha provocado a los vecinos de la zona"  Mucho nos tememos que si estos albañiles, electricistas o barrenderos, no acudieran a la calle Sacramento, Gran Via o Embajadores nos encontrariamos durante meses y años sin luz en las calles, más adoquines levantados, rodeados de miasmas y ancianos pidiendo auxilio tras romperse la cadera. Tenemos la seguridad que si un basurero no acudiera a diario a retirar los desperdicios que usted acumula en su casa, es seguro que usted preferiría la muerte por tifus a hacerse responsable y gestionar su propia basura.

A veces nos encontramos en la prensa, en grandes titulares la siguiente noticia: 

"Consternación en el mundo de la  cultura por la muerte de Mengano" 

o bien

"Ha muerto Fulano, padre de la democracia en tecnicolor"

o mejor esta:

"Desaparece el inventor del corazón hinchable, que revolucionó el mundo de la medicina portátil"

Si uno examina detenidamente el obituario del genio muerto, podemos darnos cuenta que ni siquiera sabía arreglar un enchufe, y que probablemente llevaba años sin hacer absolutamente nada, o lo que es igual, haciendo exactamente lo mismo. A dia de hoy, todavía no existe el periódico o la televisión que haya preparado una necrológica o una retrospectiva sobre la vida de tal o cual albañil o electricista. Usted podrá argumentar que tras la muerte de un albañil, no se pierde gran cosa y que por regla general cuando un albañil muere siempre aparecen otros dos albañiles nuevos y vivos. Quizá, pero...¿acaso cuando muere un genio no parecen inmediatamente nuevos genios?. Tengo la certeza de que si mañana mismo acabaran desintegrándose las élites culturales, políticas, económicas, científicas, técnicas y financieras del país, enseguida serían repuestos automaticamente por otros. No hay prueba alguna que este hecho produjera un retraso  o cierto parón en la evolución social, probablemente ocurriera todo lo contrario. Así pues no hay que lamentar la desaparición de tal o cual genio. Cuando muere un genio siempre hay otro genio que ya se ha metido en la cama del genio muerto, todavía caliente, y aunque no haya estadísticas al respecto, es muy razonable pensar que este país sea el lugar del mundo con mayor número de genios por kilómetro cuadrado. Es fácil reconocer que abundan los genios en este pais. Tan solo hay que dar un paseo y observar el paisaje destruido cuando todo iba bien.  Nos preguntamos en que nuevos proyectos se encontrarán embarcados los genios que viven en este país.  Esta gráfica demuestra la relación entre el número de genios y la destrucción en general. Podemos llamarla "Curva de Adelson"

A mayor número de genios aumenta el paisaje destruido y los desastres


No son necesarias ideas geniales. No necesitamos una gran autopista subterranea que circunvale el pais, ni necesitamos que cada ciudad disponga de su propio cosmódromo particular. Lo que  necesitamos es bastante menos genialidad y que los adoquines de las aceras vuelvan a las aceras, que la luz vuelva a las calles  oscuras, que las miasmas desaparezcan y se vacíen las papeleras y la basura sea recogida y los árboles del parque regados. Y para conseguir esto no son necesarios genios, sino hombres y mujeres que sepan arreglar enchufes, plantar un árbol, utilizar la llana o vaciar la papelera. Para conseguir esto es necesario que estos hombres y mujeres se encuentren por doquier y desplacen a los genios. Que sean reconocidos, que se les levanten estatuas y se les ponga su nombre a las calles. Y para que esto suceda hay que evitar a toda costa entregar los proyectos de construcción de la estatua del  albañil, del calefactor, del tapicero o del costurero, a los equipos de genios. Entregar tales proyectos a los genios solo pueden llevarnos al desastre, como tantas otras veces. En sus manos estos proyectos devendrán en estatuas colosales, algunas de más de mil metros de altura y construidas con pies de barro. En manos de genios estas estatuas no solo acabarán cayendo sobre las poblaciones de albañiles, jardineros, calefactores, barrenderos y electricistas aplastándoles de nuevo, sino que durante su construcción se les utilizará, como siempre, como algo parecido a la mano de obra esclava y que permitirá la aparición de los mismos titulares de siempre:

"¡Nuevo gran éxito de la ingeniería mandrileña!"

Sea lo que fuere -sean aplastados o esclavizados los albañiles-  sabemos quién pagará la deuda contraida y sabemos que los adoquines se volverán a levantar. Pero eso si, se abrirán nuevas lineas de crédito para la investigación de innovadoras y geniales prótesis de cadera.




 
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