jueves, 6 de diciembre de 2012

Mi pequeño proyecto para invadir Marte

Cómo invadir Marte

Hoy me he levantado con ganas de invadir Marte, y lo voy a hacer. Así que me he puesto a planificar el proyecto, definir la estrategia y elaborar los posibles escenarios de la invasión. 

Ultimamente me encontraba bastante preocupado por la situación económica y política internacional, por el deterioro medioambiental, el agotamiento de recursos, el crecimiento demográfico, y mis problemas con las mujeres. Mi madre decía que no hay mal sin remedio, y por mi parte, no voy a quedarme esperando al colapso planetario. Voy a empezar a actuar, y voy hacerlo ¡ya! Voy a invadir Marte.

No tengo nada personal contra los marcianos, de la misma manera que no tengo nada personal contra los cerdos. Posiblemente me encuentre mucho más cerca de un cerdo que de un marciano, al menos genéticamente, por lo tanto, ¿por qué no voy a aprobar la muerte sistematizada de marcianos?. Para que una invasión esté bien hecha requiere primero desmoralizar al adversario y después matarlo. Una vez que sometamos a los marcianos, quién sabe, igual son comestibles. 

Alquilar un camión

Voy a empezar por alquilar un camión de color verde, y  después, megáfono en mano, voy a conducirlo al grito de "¡Vamos a invadir Marte!". El objetivo es reclutar un número considerable de idiotas que suban a mi camión voluntariamente. Probablemente no sean suficientes, así que tendré que secuestrar algunos más, es decir, emplear la fuerza o la coerción, y obligarles a participar en la invasión de otro planeta. Reconozco que esta actitud mia no es la más moral, pero está en juego la supervivencia de la Tierra. En este caso el interés general prima sobre los derechos individuales. Incluso habría que ver si estos pobres hombres que serán lanzados al espacio para matar marcianos se merecen algún derecho. Se han encontrado con la vida resuelta, jamás han luchado por mejorar la sociedad ni han participado activamente en la vida social y política, se han animalizado, se embrutecen a diario. Su progresivo deterioro cognitivo les invalida para la vida en sociedad. En realidad el único derecho que se han ganado es de viajar a Marte. 

Los cohetes

Una vez que tenemos reunido todo el material humano disponible para invadir Marte, tan solo nos queda distribuirlo en el interior de las naves espaciales. Propongo el siguiente boceto como modelo de organización del transporte interplanetario: 

Dibujo de uno de los cohetes espaciales a Marte

Llegada a Marte

Como en la Tierra, la bicicleta apareció en Marte al mismo tiempo que el motor de explosión. Mientras que en la Tierra desarrollamos la tecnología aplicada al motor de explosión, en Marte se impulsó la investigación colectiva de la bicicleta. Conclusión: tienen sus yacimientos de petroleo intactos. Una lástima. Habían organizado un sistema de convivencia que aseguraba el futuro, vivían en comunidades autogestionadas,  y nivel de estrés era practicamente cero, pero no eran mi familia. Así que incendiamos las casas de los marcianos y matamos a muchas de sus crías, eso si, sin acritud, tan solo para asustarles. Es violencia, si, pero no es una violencia ejercida contra los marcianos porque nos creamos superiores, es una violencia que ejercemos sobre el otro, el marciano, porque en realidad su talla moral es elevadísima. Me explico; es una violencia ejercida por una cierta pereza, por no hacer el esfuerzo de tratar de cambiar. Así que mi plan era el siguiente; humillar y asustar a los marcianos hasta destruir su dignidad. Después ya podríamos guardarnos el oro en el bolsillo, e instalar oleoductos que conectaran la Tierra y Marte.  Compréndanlo, lo que había que salvar era la Tierra, por los menos unos cuantos años más. Marte molaba, si. Pero era mejor que fueran ellos los que cambiaran. 












 
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