lunes, 31 de diciembre de 2012

2013, el año que dejé de pedir deseos a los dioses

-Entonces, si dejamos de pedir deseos a los dioses...
- Los tendremos que realizar nosotros, ¿no?



2013
El año que dejamos de pedir deseos a los dioses

Es muy importante que el texto que ofrezco a continuación no caiga en manos, bajo ningún concepto, de los miembros del gobierno. Sería mala suerte que entre los veinte lectores de este periódico se encontrara el presidente o uno cualquiera con más poder que él. Por si acaso, redactaré el texto de forma novedosa otra vez, enrevesadamente, para que no sea comprendido con facilidad en caso de que cayera en manos de los agentes que trabajan para implantar el neoliberalismo en Mandril

Llevo años observando como todos mis deseos se acaban cumpliendo, y esto tiene sus consecuencias. Para conocer la verdadera naturaleza de mis deseos los he dividido en dos tipos:

A) Los deseos que se piden a los dioses
B) Los deseos que se realizan mediante cierta dedicación

Los deseos que se piden a los dioses

Los deseos que se piden a los dioses siempre se cumplen, pero de forma perversa, y esto funciona tanto en el plano emocional como en el macro económico.  Supongamos que procedo a desear que un enano sea enviado al espacio en aras de la integración social y la libertad de oportunidades. Es decir, en favor del derecho de los enanos a los viajes interestelares. Los dioses cumplirán este deseo. Si, los enanos serán enviados al espacio, pero contra su voluntad, a través de horripilantes experimentos o mercantilizados, para finalemente explotar o desintegrarse en su nave al regreso a la Tierra al contacto con la atmósfera. Esto puede ser divertido o no, dependiendo del observador y los protagonistas. Lo que no es tan divertido es la consecuencia de mis deseos. Que yo tenga la posibilidad real de alterar el planeta y la economía podría tener consecuencias catastróficas, sobre todo si se los pido a los dioses. Y esto el gobierno lo sabe.

Los deseos que se realizan mediante cierta dedicación

He renunciado a pedir desesos a los dioses, es contraproducente para mi y la humanidad. Si, podría pedir mucho dinero a los dioses, pero seguramente me convertiría en un capullo, y yo, no quiero ser un capullo. En el otro extremo de los deseos, encontramos los otros deseos: "Los deseos que se realizan mediante cierta dedicación" Y esto es lo más sorprendente ¡Funciona! Pero el gobierno no quiere que realicemos los deseos, sino que los pidamos. Pondré un ejemplo sobre la diferencia sobre pedir y realizar, sus consecuencias y peligros para la ciudadanía o el gobierno: supongamos que deseamos derogar un decreto ley mediante cierta dedicación. Su deseo se acabará cumpliendo si pone el empeño suficiente y el decreto ley será derogado, y claro, esto no le gusta al gobierno o al que mande. En otras palabras, sería su fin. El gobierno lo que quiere es que usted pida deseos a los dioses. Por ejemplo, que pida que se derogue el decreto ley, y los dioses le escucharán, se derogará el decreto ley para aprobar otro decreto ley más horripilante todavía.



 
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