viernes, 15 de abril de 2011

Sobre el enamoramiento


En la fotografía una mujer sorprendida llevándose a casa decenas de litros de agua embotellada. Quizá el amor no sea líquido, pues todo líquido es suceptible a la mercantilización. Y hasta el momento, que Dominguet sepa, el amor no ha podido ser mercantilizado. Entonces debe ser como el aire. Algo que jamás podemos poseer, pero en el que vivimos rodeados de él. Quizá Escohotado estaba confundido.

Notas sobre el amor

Una de las tres pasiones de Bertrand Russell como la de Dominguet, es la sed de amor. Esto nos lleva a pensar que el amor debe ser líquido

Porque si Bertrand Rusell y Dominguet en vez de sed amor, hubieran tenido hambre de amor, nos imaginariamos que el amor tiene forma de un filete o algo más elaborado, como un bollo. Dominguet trata de imaginarse como es el amor, y si realmente tiene algo que ver con la comida, el amor debería ser producto de algo muerto. Me explico; todavía no ha nacido la persona que durante un paseo campestre se encuentre con un cordero pastando y le entre el apetito. Para que los jugos gástricos entren en acción, alguien, preferiblemente un desconocido, ha debido asesinar al corderito, destriparlo y descuartizarlo, pero aún así, es bastante dudoso que se nos abra el apetito. En cualquier caso, aunque esté bién condimentado y asado, nunca se nos abrirá el apetito si este corderito era nuestro amigo. Definitivamente, el amor no debe parecerse para nada a la comida. Se dice que no se puede vivir sin amor, bueno, Escohotado decía que si se puede vivir sin amor, que con lo que no se puede es vivir es sin drongas. Pero dejemos por un momento el espinoso asunto de las drongas y pensemos en el amor. ¿Con qué no se puede vivir? Es importante que nos hagamos esta pregunta para poder reconocer el amor si un día pasa a nuestro lado. Por suerte ya sabemos que el amor en nada se parece a la comida. De hecho se puede vivir sin comida; en las afueras de Mandril ya se está ensayando con niños futuros absorbiendo nutrientes en campos de cultivo hidropónicos. El amor nada tiene que ver con las casas, pues se puede vivir sin casa. Millones, cientos de millones de personas viven sin casa. El amor nada que ver con la música, y aunque haya algunos que dicen que no pueden vivir sin música, deberiamos desconfiar; que se lo pregunten a los sordos mediante lenguaje de signos, si se puede vivir o no con música. Que Dominguet sepa, los sordos respiran igual que los ciegos. Pero amigos; no se puede vivir sin el aire ni el agua, al menos por el momento. Por lo tanto, en la interminable búsqueda del amor de Dominguet, nos podemos imaginar que el amor no tiene forma, escapa entre nuestros dedos, no se puede asir ni almacenar, a no ser que lo consigamos introducir en una botella. Pero entonces no tendremos el amor, sino una botella que contiene el amor.


 
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