martes, 8 de octubre de 2013

A favor de los farsantes

Escribiré comedias y farsas sobre zombis, que en realidad es lo único que sé hacer

Ser un farsante

Encuentro goma de borrar por doquier, miro a lo alto y descubro que la ciudad está desapareciendo. Otras veces, con la llegada de la primavera, vivo de terremoto en terremoto. A veces, una grieta enorme separa Mandril en dos partes y me resulta complicado ver a mis seres queridos.

Unos días aparecen miles de indigentes con sus carritos espaciales y otras veces la ciudad se llena de estatuas vivientes. Ya hemos dicho que la manía de moverse mucho nos llevará al desastre, que no hay combustible, que no hay manzanas, que no hay aire. Quedarse quieto, respirar poco, dejar de reproducirnos por esporas. Mientras escribo alguien se acerca a mi y me llama farsante. "Tú no eres anarquista" - me dice-

- Tú no eres anarquista

En estos casos, de una forma mecánica, quizá por supervivencia, suelo decir que si, que en este mundo nadie puede ser anarquista, pero otras veces no me callo.

- Tú no eres anarquista

- Perdón, pero el que no eres anarquista eres tú.

Esta forma de contestar me lleva a la incertidumbre, a un lugar que desconozco, y que acelera demasiado mi corazón.

- Tú no eres anarquista

- Perdón, pero el que no eres anarquista, eres tú.

- Yo he estado en la cárcel

- Quizá, pero yo he estado en la cárcel más tiempo

- ¿Cuanto?

- Toda la vida

Ustedes pensarán que soy un farsante. Es muy probable. En realidad no me encuentro en ningún sitio, ni entre mis compañeros de la fábrica. No, no es una fábrica, es una cocina pero que funciona exactamente igual que una fábrica. Cuando llego al sindicato asambleario tampoco me encuentro allí, ni cuando camino por la calle Argumosa, tampoco estoy allí, ni con los colegas, ni con la familia. Cuando llego a una reunión de artistas sé no debería estar allí, ni en las tutorias de la universidad, ni cuando hablo entre un grupo de gente de clase media, ni ante la asamblea. No, no estoy allí, no debería esta allí, cmo si hubiera llegado a un lugar que no me corresponde. Puedo consolarme diciéndome que ellos están locos, pero pensar eso sería entrar definitivamente en la locura, aunque sea verdad, puedo consolarme diciéndome que he llegado a un mundo que no es el mio, quizá antes de tiempo, pero no es verdad, este es mi tiempo.  Ahora que me había puesto a escribir obritas de teatro, sé que en cuanto quede a merendar con un grupo de dramaturgos, enseguida me veré fuera. De acuerdo, soy un farsante, por eso escribo sobre lo que realmente sé, por eso cultivo el único género que conozco, la farsa.






 
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